[R-P] Argentina: deserción de los burgueses, control obrero
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Oct 23 06:29:17 MDT 2002
Uno de los resultados de casi treinta años de neoliberalismo ha sido
la destrucción del "espíritu empresario" que el neoliberalismo
pregona como su fundamento. En efecto, décadas de dilapidación
financiera y de competencia extranjera subsidiada por el propio país
hirieron de muerte lo poco que de burgués tenía el empresariado
argentino. Frente al último acto de la crisis que ellos mismos
generaron, fomentaron y usufructuaron, ahora los empresarios
simplemente abandonan la producción. Y los trabajadores comienzan a
descubrir que se puede producir perfectamente bien sin ningún trompa
que "organice las tareas optimizando la asignación de recursos". Dos
noticias al respecto, de la agencia PSI:
BUENOS AIRES, 23(PSI).- LOS TRABAJADORES TOMAN LAS RIENDAS
DE LAS EMPRESAS EN RUINAS.
Con la única misión de mantener sus puestos de trabajo para
alimentar a sus familias y convencidos de que es casi
imposible conseguir un empleo, obreros de unas 1.800
empresas que cayeron en quiebra tomaron el control del
negocio para evitar su desaparición. Las finanzas de la
mayoría de las pequeñas y medianas empresas se desplomaron
en los últimos años al depresivo ritmo de una profunda
crisis económica que ya dejó a una de cada cinco personas
sin empleo y a más de la mitad de la población en la
pobreza. "Lo que nosotros hicimos fue una cosa de locos.
Solamente un loco puede hacer eso considerando que nosotros
no teníamos contacto con los clientes ni nada", dijo a PSI
Horacio Campos, presidente de la metalúrgica Impa, que desde
hace cuatro años es gestionada por los trabajadores. "Lo
hicimos por desesperación. No teníamos adónde ir y nos
jugamos. Nos salió bien y hoy podemos contar el cuento",
agregó Campos, que antes se desempeñaba como mecánico en
laminación. Según la Federación de Cámaras y Centros
Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras), unas
1.800, de un total de 200.000 pequeñas y medianas empresas
en el país, son manejadas por sus empleados luego de haber
quedado a la deriva cuando sus titulares las dejaron en
bancarrota. Una vez que una empresa ha caído en quiebra, los
trabajadores pueden pedir al gobierno que la transforme en
una cooperativa para evitar la liquidación de los activos.
Obtenido ese permiso, la empresa es ya de los empleados y no
puede ser reclamada por los anteriores dueños. Durante la
segunda mitad de la década de 1990, la creciente presión
tributaria impuesta por los gobiernos para financiar su
déficit, una constante alza en el costo de los servicios
públicos, las altas tasas de interés y la pérdida de mercado
frente a las importaciones -con un régimen cambiario que las
beneficiaba- dejaron a las firmas locales sin oxígeno. A
esta situación se sumó la inestabilidad política que sufre
el país desde mediados del 2000, lo que generó una
retracción en el consumo interno, una situación letal para
las empresas. "Sus propios dueños no intentan recuperar la
empresa dada la inestabilidad económica y financiera del
país y entonces son los mismos obreros, por la necesidad
obvia de mantener las fuentes de trabajo, que se lanzan a
esta propuesta", dijo a PSI Rubén Manusovich, titular de
Fedecámaras. "Pero si no tienen los recursos necesarios ni
el financiamiento necesario, van a hacer esfuerzos que
lamentablemente pueden ser inútiles en un futuro, si no se
resuelve la problemática de la política económica integral",
agregó.
La fábrica cultural.
Creada con capitales alemanes a principios del siglo XX, la
metalúrgica
Impa empezó a funcionar en Buenos Aires como cooperativa en 1961,
pero era administrada por una comisión cuyos miembros, según
Campos, no respetaban el espíritu cooperativista, y desde
1997 "empezaron los problemas con los sueldos". "Nos hacían
esperar hasta las 5 o 6 de la tarde para darnos unos pesos:
a veces no nos daban nada y otros nos daban dos, tres o
cinco pesos (en momentos en que estaba vigente en el país un
sistema de convertibilidad según el cual un peso equivalía a
un dólar)", contó Campos. Finalmente, unas 50 personas,
entre trabajadores y otros que habían sido despedidos,
tomaron la fábrica durante 18 días hasta que la comisión
directiva terminó aceptando que sean los propios
trabajadores quienes controlen la empresa. Hoy, Campos es el
presidente de Impa, que fabrica pomos envases y papel de
aluminio, pero las decisiones son tomadas por un grupo de
consejeros integrado por trabajadores. "Y si la decisión es
muy seria se resuelve en la asamblea, que está integrada por
todos los asociados, que son los trabajadores", explicó
Campos. En Impa, todos los trabajadores cobran lo mismo, sin
importar el cargo que ocupen. "Aquí no se dice sueldo o
salario, sino retiro a cuenta de resultados. De acuerdo con
la facturación que se hace, uno va a mejorar. Si mejora la
facturación, va aumentando lo que recibe cada uno", señaló
Campos. En los últimos meses, cada empleado se llevó entre
750 y 800 pesos por mes, pese a que la empresa aún sigue
pagando deudas que dejó la administración anterior. Con 150
obreros e ingresos de alrededor de 152.000 dólares, frente a
los 200.000 dólares que obtenía en 1997, Impa se convirtió
en el modelo a seguir para otras empresas autogestionadas.
Y, además, es conocida como "la fábrica cultural", porque
destina un sector de sus instalaciones a distintas
actividades culturales, como talleres de plástica, cerámica,
idioma, música y proyecciones cinematográficas.
Más reciente es la historia de la imprenta
Chilavert Artes Gráficas, ubicada en el popular barrio de
Pompeya. Las instalaciones pertenecían a la empresa
Gaglianone S.A., empresa familiar fundada por un inmigrante
italiano en 1923. Pero en mayo de 2002, el propietario
presentó la quiebra. Sus trabajadores decidieron formar una
cooperativa y reabrieron las puertas esta semana. "En
realidad no fue algo que planeamos, no tuvimos más remedio
que hacer esto. La situación en que nos quedábamos nosotros
con el cierre de la empresa era terrible y con una deuda de
salario enorme. Quedábamos en la calle, sin nada", dijo a
PSI Ernesto González, empleado de la imprenta. "No nos
dejaron más alternativa. De la quiebra no íbamos a cobrar
nada y aunque cobráramos, eso se iba a acabar pronto y
conseguir un trabajo ahora es casi imposible", agregó.- XXX
ROSARIO, 23(PSI).- PIDEN EXIMIR DE TRIBUTOS A
COOPERATIVAS DE TRABAJO.
Las cooperativas de trabajadores y obreros que asumieron
la conducción de empresas podrían gozar de beneficios
tributarios si prospera una iniciativa que por estas horas
se discute en el Concejo Municipal. Se trata de un proyecto
de ordenanza por el que se impulsa la eximición a estas
cooperativas de la tasa general de inmuebles y del
derecho de registro e inspección por el término de un
año desde la concesión del beneficio.
Para esto, la Municipalidad reglamentaría la inscripción de
las cooperativas que gocen del otorgamiento de la exención,
con la acreditación de la sentencia judicial o convenio
homologado que demuestre que se encuentran legalmente
habilitadas para conducir las empresas. Habrá que ver
entonces cuáles son las que cumplen con estos requisitos. De
acuerdo a un informe publicado en septiembre, un centenar de
personas ya se hizo cargo de las empresas en las que
trabajaban agrupándose cooperativas. La carrocera DIC y la
fábrica de pastas Mil Hojas son, quizás, los ejemplos más
emblemáticos. La de herramientas Unión y la de pescadores
Sur Limitada resurgieron con el esfuerzo de 20 trabajadores
(nuclea a diez cada una). Hay otros emprendimientos, como el
Bar Lácteo de la Terminal de Omnibus y el de los
trabajadores del ex Hipermercado Tigre, pero no todos
contarían con el aval judicial como para poder tramitar el
beneficio que otorgaría la ordenanza. En los considerandos
del proyecto, el concejal justicialista Agustín Rossi -su
autor- destaca la necesidad de orientar las políticas
públicas a estimular un clima de desarrollo local,
garantizando espacios de crecimiento económico sustentable.
"Uno de los hechos espontáneos que ha surgido en el país y
en nuestra ciudad ha sido la formación de cooperativas de
trabajadores que, ante el concurso preventivo o quiebra de
las empresas en las que se desempeñaban, asumieron su
dirección".
En efecto, se calcula que en Argentina ya son unas 1.800 las
empresas que se mantienen gestionadas por sus obreros y
empleados, en un fenómeno que contribuyó al rescate de los
emprendimientos productivos y a salvar del desempleo a unas
10 mil familias. Precisamente, Rossi puntualizó que el
objetivo de estas cooperativas es el de mantener las fuentes
genuinas de trabajo de todos sus miembros, y que para ello
es necesario que el municipio de Rosario cree condiciones
que favorezcan la concreción de este tipo de
emprendimientos. La exención tributaria contribuirá, cree el
representante justicialista, a ofrecer estas condiciones.-
XXX
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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