[R-P] El 17 de octubre según Hugo Presman
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Oct 18 21:02:32 MDT 2002
¿ DÍA DE LA LEALTAD?
Inés Pérez Suárez es una persona que como diputada celebra el día de
la lealtad consigo mismo. Privilegia la continuidad de su cargo, la
estabilidad laboral, las buenas remuneraciones, los puestos antes que
la lucha. Apoyó la flexibilización laboral, los contratos basuras,
las políticas excluyentes. Juró hace unos días, después de ser
abucheada por los que la reconocieron, por " Perón, Evita y los
humildes".
Inés Pérez Suárez es uno más de aquellos miles y miles de Judas
peronistas que invocan a Jesús pero sirven a Pilatos.
El vaciamiento del peronismo, la castración absoluta de sus rasgos
revulsivos y transformadores fueron rápidamente reconocidos por sus
antiguos enemigos. Alvaro Alsogaray, el único dirigente con el cual
Perón se negó a encontrarse a su regreso, dijo al empezar la segunda
década infame, que apoyaba a Menem, con quién consumó una sólida
alianza, porque no era peronista. Alfredo Martínez de Hoz considera
hoy, que su política alcanzó su consumación total con Menem y
Cavallo. Los economistas de Morgan Stanley sostienen, de cara a las
próximas elecciones que "el mayor riesgo ( para sus intereses) radica
en que de las urnas surja un presidente no peronista".
A siete días del día de la lealtad, los restos dirigenciales
justicialistas ahogados en el naufragio neoliberal , se convocaron
para instituir "el día de la impunidad". El abrazo entusiasta y
desenfrenado de los diputados menemistas, duhaldistas con el apoyo
cavallista, para garantizarle la supervivencia a los cortesanos que
le dieron el marco legal al pillaje, al saqueo y a la devastación de
la larga década de ignominia, quedará grabado como un souvenir de la
época. Los menemistas debían devolver los múltiples favores recibidos
y los duhaldistas pagar el rescate para que el enclave de cortesanos
menemista no declarara nula la pesificación. Los cavallistas para
seguir haciendo realidad la frase inolvidable de su jefe, que de
ejecutor de desastre devino en comentarista de los mismos: " La
Argentina es hoy un país insignificante". El diputado justicialista
salteño Juan Ortubey lo expresó sin eufemismos: " No tendremos cargo
de conciencia porque hace rato que nuestro partido la perdió".
Aplicando la teoría menemista de "La casualidad permanente" se
entiende perfectamente las declaraciones de los cortesanos más
cuestionados, Julio Nazareno y Eduardo Moliné O’ Connor quienes
aseguran que no tienen " problemas de conciencia", ni "nada de qué
arrepentirse", al tiempo que solicitan que la sociedad tiene que
hacer " un cambio de mentalidad" para juzgarlos.
Está claro que todo lo hicieron conforme al apotegma peronista de
"Primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres".
Traducido a los tiempos actuales se reformula como: "Primero los
negocios, moviendo la patria hacia el capital extranjero dejando el
beneficio en mano de los poderosos y sus servidores."
El Menem pulcro de Santa Fe, el propagandista del silencio relleno de
vacío, el piloto Carlos Reutemann, se sumó a los festejos del día de
la impunidad. Adolfo Rodríguez Saá canjeó su apoyo a los cortesanos
por la posibilidad de devolución de los plazos fijos de la Provincia
de San Luis. Luis Zamora fue funcional a la impunidad y decidió
ausentarse con su compañero de bancada al momento de la votación.
Parece seducido por el pensamiento de John Halloway que sostiene la
peregrina teoría de hacer política sin aspirar al poder, una especie
de versión Fukuyama para países sumergidos, del fin de la política
para los explotados que queda circunscripta exclusivamente para los
representantes de los poderosos.
DE PERÓN A MENEM
En el golpe militar de junio de 1943, el talento político de Juan
Domingo Perón potenció la ignota Secretaría de Trabajo y Previsión.
Emprendía una política de crecimiento del mercado interno vía la
redistribución de ingresos, desarrollo industrial, intervencionismo
estatal, protección social y nacionalización de los resortes básicos
de la economía.
Carlos Menem aprendió de Leónidas Saadi la importancia de dominar la
justicia. El ladino caudillo catamarqueño negoció favores y poder
desde la Comisión de Acuerdos del Senado. Menem lo hizo a través de
la designación de jueces que luego recibían jugosos adicionales
extraídos de los fondos reservados de la SIDE. La ampliación de la
Corte realizada mediante sortilegios parlamentarios fraudulentos como
los ordenanzas sentados en el recinto y aprobada por el Senado en un
meduloso estudio de siete minutos, continúo con la designación de
"los esperpentos" de la Cámara de Casación según la denominación de
Carlos Arslanián, cuando era el Ministro de Justicia del viñatero de
Anillaco.
Armado el marco legal, se remató con entusiasmo el patrimonio social,
se aniquiló al estado, se devastó la industria, se redujo a cenizas
el derecho laboral, y mediante la desocupación creciente se
flexibilizó a los trabajadores incluidos. Los "unicos privilegiados"
de transformaron en "chicos de la calle", los " grasitas" proletarios
de Evita en piqueteros o cartoneros, las calles de las grandes
ciudades el escenario recorrido por gente mendigando o revolviendo
los tachos de basura.
Es cierto que la situación del país era diametralmente distinta en
1945 que en 1989. Pero eso no justifica ni puede explicar dos
políticas abismalmente opuestas. En 1989, las orientaciones
ideológicas que se agrupaban en 1945 en la Unión Democrática,
recicladas en los noventa al fundamentalismo de mercado, accedieron
al gobierno, entre los pliegues del apoyo popular al menemismo. Éste
justicialismo vaciado, más que conmemorar el 17 de octubre, debería
trasladar su afán recordatorio al 19 de septiembre de 1945, cuando
Braden y la vieja argentina convocaron a la llamada " Marcha de la
libertad y la democracia". Han pasado 57 años, pero la fórmula Menem -
Romero produciría en Braden más alegría, satisfacción y expectativas
que la de entonces integrada por Tamborini- Mosca.
LOS PIES EN LA FUENTE
Los pies cansados de miles y miles de personas buscaban refrescarse
en la fuente de la histórica Plaza de Mayo. Esos rostros morenos
avanzaron sobre la orgullosa capital cosmopolita desde todos las
poblaciones del cordón industrial del Gran Buenos Aires o desde mas
lejos, como Berisso o Ensenada. Llegaban a la Plaza del Cabildo y la
Pirámide trayendo sus vivencias provincianas. Los pies cansados que
se refrescaban en la fuente aquel miércoles caluroso estaban
movilizados por la esperanza. Y estaban cansados, no solamente por la
caminata. Trasladaban los padecimientos de décadas y décadas de
injusticia, de explotación, de derechos violados, de desamparo
social. Llegaban a la cita con la historia un día antes de la huelga
decidida para el día 18 de Octubre, en una reñida votación en la CGT
que definió el obrero forjista Libertario Ferrari por 18 votos a 17.
Reclamaban la presencia de un hombre que desde una ignorada
secretaría de Trabajo convertiría, un golpe de estado en una
revolución popular. Raúl Scalabrini Ortiz, describiría ese día
histórico con una frase tan bella como precisa: " Era el subsuelo de
la patria sublevada". Ese miércoles agobiante, cuando el sol se
alejaba en el horizonte, los trabajadores protagonistas de una
jornada histórica, se encontraban en un acto de gratitud con el
hombre que le puso una bisagra a la historia: el General Perón. El
país quedaría dividido y polarizado. Por un lado el frente de la
vieja Argentina agraria que iba desde los conservadores a los
comunistas, pasando por los radicales. Y por la otra la expresión
proletaria de la nueva Argentina industrial. Los aspectos
autoritarios del peronismo, su culto al personalismo, sus
excrecencias cavernícolas, alejaron a segmentos importantes de la
clase media, a pesar de ser favorecidos por su política económica.
Pero ese día, ese 17 de Octubre, la plaza había presenciado el
ingreso en la historia, como protagonista, de una nueva clase obrera.
La Argentina ya no volvería a ser la misma.
ARENA QUE LA VIDA SE LLEVÓ
Los candidatos a presidente del justicialismo son esquirlas de una
enorme implosión. Paradojas de un vaciamiento generalizado, de sus
filas saldrá seguramente el próximo presidente. El movimiento popular
multitudinario de otrora, " el hecho maldito del país burgués" del
pasado, en su eunuco presente tiene serias dificultades para recordar
su fecha fundacional con la presencia del pueblo. Carlos Menem,
propulsor de la dolarización, los sultanatos malayos, el ALCA y la
concepción de estado asociado, pensaba llenar el Estadio de Boca,
pero la prudencia lo llevó a reunirse en un pequeño estadio, en el
territorio acogedor de la capital riojana. Presentó como
vicepresidente al gobernador yanqui de Salta, el impresentable Juan
Carlos Romero. En su discurso efectuó una promesa que de concretarse
terminaría con la autodetención de Menem, de su entorno y de la
mayoría de su corte de referentes y operadores. Audazmente afirmó: "
A los delincuentes los vamos a ir a buscar, si es necesario, a sus
guaridas". Es decir que la ubicación de muchos aguantaderos los tiene
en su libreta de direcciones. Pero luego relativizó su afirmación: "
Volveré a la presidencia sin odios ni rencores", lo que es un anuncio
encubierto de nuevos indultos y de una auto amnistía. Adolfo
Rodríguez Saá, redujo la dimensión de " La Marcha de los Sueños" que
desembocaría en Plaza de Mayo, a un modesto acto simbólico en la
Quiaca. Néstor Kirchner deliró con un encuentro en el Estadio de
Ferro, pero la realidad lo recluyó en el Club Deportivo América de
Rosario. José Manuel de la Sota aspiraba al Estadio de River, pero
sus esmirriadas fuerzas lo recluyeron en el Club Don Bosco del Chaco.
José Octavio Bordón no programó nada aunque sus partidarios estarían
cómodos reunidos en una cabina telefónica. El actual presidente
Eduardo Duhalde, reunió a sus seguidores en la quinta de San Vicente,
ahí donde deambulan los recuerdos de Perón y Evita.
Esta descripción revela la arena que la vida se llevó. El peronismo
de Perón, congregaba multitudes llenando varios estadios de primera
A. Hoy sus presuntos herederos, algunos clonación de Judas y Tartufo,
juegan en estadios de categoría Z. Cuando más lo aplauden los
acreedores, menos gente reúnen en las tribunas.
¿DÍA DE LA LEALTAD?
Los que tienen lealtad con los grupos concentrados, con el FMI, con
los organismos internacionales, con los banqueros, es inútil que
pretendan celebrar el 17 DE OCTUBRE.
Son desertores de un movimiento histórico agonizante, aunque
permanezcan camuflados en sus filas dispersas. Los 4 de julio pueden
dar
rienda suelta a sus deseos festivos. Siguen siendo leales, lo que ha
cambiado es el sujeto de su lealtad.
Un 17 de octubre de 1945 se empezaron a romper las cadenas. Cincuenta
y
siete años después, algunos pretenden anudarlas y remacharlas para no
sentirse huérfanos.
HUGO PRESMAN
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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