[R-P] Transparency International y la poca transparencia de las ONG

Ricardo Stebanov ricardo en adea.freeserve.co.uk
Jue Oct 10 20:38:24 MDT 2002


El 8 de octubre Argenpress.info publico este articulo que en parte desnuda,
ya que se discutia en la lista sobre las ONG y los movimientos secesionistas
como el  mapuche, los turbios intereses de otra ONG: Transparencia
Internacional. Puede confundir que Enrique Oliva en su juicio contra TI
acude a personajes como el argentino-yanqui Andres Oppenheimer (imperialista
de vocacion y amigo de terroristas como Otto Reich -entre alemanes se
entienden- quien ahora trabaja para Bush en el departamento sobre
Latinoamerica y es la maxima autoridad) y Ruckauff. Esto no debe distraer el
objetivo claro del autor. Hay un macabro plan imperial, las ONG son el gran
caballo de Troya, y el factor psicologico -en el caso de los mapuches, como
explicito Nestor en su escrito, "los argentinos somos todos racistas", y en
el de Transparencia Internacional "los argentinos somos todos corruptos"-
es una de las tacticas a usar.

ricardo


Opinión
ENRIQUE OLIVA DENUNCIA A UNA AGENCIA
LA VERDAD SOBRE TRANSPARENCY INTERNATIONAL
Por: Enrique Oliva (Fecha publicación:07/10/2002)
Información Adicional
País/es: Argentina
El periodista Enrique Oliva, conocido como François Lepot, desenmascara las
maniobras de cierta agencias internacionales cuyos hilos manejan el complejo
entramado de transnacionales e intereses del capital financiero. Cuando la
"anticorrupción" se transforma en corrupción.
A los lectores:
Para quienes no hayan leído el correo de Poder Ciudadano, objetando mi nota
titulada 'La verdad sobre Transparency International El negocio de la
'anticorrupción' que tanto humilla a los argentinos', la reproduzco a
continuación, como también mi respuesta a la misma. Al final, se encontrará
el texto de la nota originaria de esta polémica.
Réplica de la Fundación Poder Ciudadano
En la nota titulada El negocio de la anticorrupción que tanto humilla a los
argentinos, firmada por Enrique Oliva, se hace referencia a la organización
Transparency International y a su capítulo argentino, la Fundación Poder
Ciudadano. Algunas de las opiniones vertidas en el artículo están basadas en
información que no se ajusta a la estricta realidad y que deseamos aclarar a
través de estas líneas para encausarlas en el camino del rigor informativo
que debería caracterizar a la actividad periodística.
Bajo el subtítulo Transparency International en la Argentina, el autor
escribe: Los millonarios recursos nada santos con que cuenta TI con sede
central en Berlín, dan para todo, a través de una burocracia bien pagada.
Luego, cierra la nota señalando: cuesta creer que los criollos involucrados
en la maniobra a altos niveles de participación es desinteresada. En
relación a estos comentarios, debemos aclarar que tanto Luis Moreno Ocampo y
Mario Rejtman Farah, mencionados en el artículo, como Carlos Facal, María
Tezanos Pinto y Rafael Di Tella, todos miembros del Consejo de
Administración de la Fundación Poder Ciudadano, representante local de
Transparency International, desarrollan sus actividades de manera ad
honorem, como corresponde a todo directivo de una organización sin fines de
lucro.
También en el mismo artículo se da a entender que los índices elaborados por
Transparency International son, si no inventados, absolutamente
discrecionales. Más allá de invitarlos a ingresar al web site
www.transparency.org, en donde podrán encontrar detalles de cómo se elabora
el índice cuestionado, señalamos que algunas pautas de rigor en la
elaboración del ránking son: exigir mínimo de tres encuestas a cada país
para incorporarlo al índice; incorporar información de tres años para evitar
alteraciones abruptas debido a hechos ocasionales; encuestar a empresarios y
asesores de inversión que son quienes operan directamente en los países
ranqueados.
Finalmente, se hace incapié en la nota a que si hay dirigencias corruptas
ello se debe, principalmente, a que hay empresarios corruptos. Podríamos
decir al respecto que ello es cierto en parte. La pregunta que nos
deberíamos hacer los argentinos es por qué esas empresas están más proclives
a cometer ilícitos y cohechos en algunos países y no en otros, y por qué
siendo que algunas de esas empresas corruptas están en varios países del
mundo, el índice es diferente entre esos distintos países. O sea que, más
allá de los pecados empresarios que sin duda los hay, parece que hay lugares
más infernales que otros, donde delinquir no es un medio vergonzante y
clandestino para prosperar ilegítimamente sino casi el medio que se impone u
obligado para quien quisiera hacerlo.
En definitiva, en lugar de atacar el termómetro, el debate que debería
plantearse debe estar orientado a analizar cuáles son los motivos por los
cuales el paciente tiene una fiebre que vuela.
Agradeciendo la publicación de la presente, los saludamos atentamente.
Calos March
Director Ejecutivo Fundación Poder Ciudadano
Respuesta de Enrique Oliva al señor Carlos March, Director Ejecutivo de la
Fundación Poder Ciudadano
Respondo por la misma vía su difundida nota referida a mi artículo sobre
Transparency International. Esa institución, que no es precisamente
transparente, obligó a mi reacción porque se une a una ofensiva antinacional
para desacreditar a la Argentina. No son casuales los ataques orquestados de
distintos orígenes internacionales (FMI de por medio) para lograr
sometimiento y desintegración en nuestro país. Como muchos compatriotas, he
sentido agredido los intereses y la soberanía nacional.
La lista de países corruptos mostrada por Transparency International es
disparatada. La interpreto como una grosera operación apuntando a agravar la
crisis temporal que soporta nuestro pueblo todo, sin caberle
responsabilidades directas.
Argentina no es el único país atacado sin razón en la lista publicada por
TI. Esta desinformación apunta a crear conciencia de inferioridad e
incapacidad para gobernarnos, indicando como única salida posible el
alquilar los servicios de 'benefactores' extranjeros como administradores.
También, paralelamente, contratar estudios jurídicos que dan 'certificados
de decencia'.
En cambio sorprende el lugar adjudicado a las grandes potencias corruptoras,
en especial Estados Unidos, sin tomar en cuenta el aluvión de sus escándalos
por quiebras fraudulentas salpicando a la administración republicana. Para
ocultar esos delitos de estafas a pequeños ahorristas que hasta han perdido
sus fondos de jubilaciones y sus empleos, reduciéndolos a la miseria sin
consuelo. Se trata de distraer la opinión yanqui y mundial buscando nuevas
'guerras', intereses petroleros mediante. Esto no es un invento mío. Así lo
denuncian infinidad de personalidades, como inobjetables intelectuales,
artistas y políticos norteamericanos, incluyendo entre estos al ex
vicepresidente Al Gore.
He recibido la adhesión de diversas personalidades y organismos de los más
variados orígenes, incluso del exterior, aportándome valiosas informaciones.
Solo se han quejado usted y otro lector que, por escudarse en el anonimato,
no le responderé.
Deseo aclararle que batallo en la línea nacional y popular desde mi
adolescencia. Entre otros medios he sido 25 años corresponsal de 'Clarín',
16 de ellos en Europa con base en París. Puedo asegurarle que nunca por mis
artículos, libros y conferencias, he sido acusado judicialmente por alguna
falsedad publicada.
Solo fui llevado a los tribunales de París por una publicación en francés
desenmascarando a un autoproclamado 'Rey de Araucanía y Patagonia', que
ofendía nuestra soberanía, como lo reconoció el Senado de la Nación. El 'rey
en el exilio' me querelló pero le gané rotundamente, dejando demostrado, con
documentos, sus falsos títulos y malignas maniobras. La sentencia definitiva
dispuso también mi indemnización (mucho más valiosa moral que
materialmente), más costas y honorarios. Sobrellevar los gastos de ese
pleito desde Buenos Aires, me significó el consumo de mis ahorros de muchos
años.
Hago estas referencias porque usted me recuerda 'el camino del rigor
informativo que debería caracterizar a la actividad periodística'. Yo no he
violado esa premisa. Pero si me demostrara lo contrario estoy dispuesto a
rectificarme.
Usted me cita reglas para determinar los grados de corrupción de países o
gobiernos pero nada me dice de los corruptores, como tampoco lo hace TI.
Sobre este 'olvido', Andrés Oppenheimer escribe: 'Cuando más le di vuelta al
asunto, más me convencí de que no había ninguna razón práctica, más allá de
la falta de imaginación o la autocensura motivada por razones comerciales,
para la confección de un índice de Percepción de Empresas Multinacionales'.
Aprovechando este contacto con usted, respetuosamente deseo solicitarle
algunas informaciones sobre cuestiones no encontradas en los sitios de
Transparency International y Poder Ciudadano, a saber:
a) Me agradaría conocer los balances de ambas instituciones, que no figuran
en las respectivas páginas. Poder Ciudadano tiene un punto que lo menciona,
pero al llamarlo no aparece, al menos en mi computadora. ¿Podría informarme
quiénes y cómo se brinda apoyo económico a esas actividades y los destinos
de las inversiones?
b) El Juez Ballesteros, por gestión del patriota Alejandro Olmos, ha tenido
el valor de comprobar la ilegitimidad de gran parte de la deuda externa
argentina. Allí se demuestran graves responsabilidades y delitos, señalando
el magistrado a los culpables de tanta corrupción, pasando todo lo
investigado al Congreso Nacional para que juzgue. Y allí duerme ¿Cuál es la
opinión al respecto de la Fundación Poder Ciudadano y qué intervención ha
tenido en el tema?
c) ¿Podría saber qué se ha investigado sobre las multinacionales
sobornadoras en la Argentina, como por ejemplo el caso IBM?
Por ahora sólo las preguntas precedentes, pero de estar usted dispuesto, me
agradaría formularle algunas más, si me hace el favor de responder las ya
citadas.
Por último le sugiero dirigir también las quejas que crea pertinentes a los
personajes cuyas declaraciones cito, en especial al periodista Andrés
Oppenheimer, autor de 'Ojos Vendados'.
Yo soy simplemente el mensajero.
Le saludo atte.
Enrique Oliva
(François Lepot)
I - LA VERDAD SOBRE TRANSPARENCY INTERNATIONAL
El negocio de la 'anticorrupción' que tanto humilla a los argentinos
Por Enrique Oliva
(François Lepot)
La operación montada el miércoles 28 de agosto por Transparency
International en colaboración con la Fundación Poder Ciudadano, ha provocado
un gran impacto emocional y de disgusto ante tantos agravios. La
desinformación reinante, estimulando audaces tendencias minoritarias pero
peligrosas, se orienta a la desmoralización de los argentinos y al descuido
del patriotismo, cuando la corrupción es condenada en forma generalizada y
se pide castigo a los responsables por vía judicial. Pero TI culpa a 'toda
la sociedad'. Por ello no faltan algunos incautos que toleran escuchar que
hemos dejado de ser una nación, que nadie se salva de ser considerado
corrupto e incapaz y que las soluciones podrían llegar hasta pagando la
deuda con territorio o privatizando la administración económica poniéndola
en manos de extranjeros 'decentes'. Esto requiere una reacción de las
conciencias nacionales, comenzando por conocer el origen y las intenciones
últimas de los poderes que financian a Transparency International.
Sorprende que en nuestra selva de 'comunicadores', ni en fuentes
gubernamentales, nadie haya recordado lo publicado por Andrés Oppenheimer,
el conocidísimo periodista argentino residente en Estados Unidos quien
escribe para medios de nuestro país. En su muy difundido libro 'Ojos
Vendados', desmenuza la credibilidad y corrupta orientación de Transparency
International. El subtítulo de la obra editada en Buenos Aires en marzo del
2001 por Sudamericana es llamativo: 'Estados Unidos y el negocio de la
corrupción en América Latina'. Es una obra muy comprada pero parece poco
leída.
Es de recomendar la interesante lectura del prólogo del libro de
Oppenheimer, aunque sean las páginas de texto iniciales que van de la 7 a la
19. Nada más. Allí se ve cómo valientemente describe a Transparency
International. Explica y prueba que está financiada por grandes
multinacionales norteamericanas, europeas y asiáticas. Además da nombres de
algunos de esos 'benefactores' de la decencia, entre los que vemos ciertas
firmas afincadas en la Argentina, una de ellas IBM. (Recordar los escándalos
de esta empresa con Banco Nación, DGI y otros similares en varias
provincias, cuyas investigaciones sabe Dios cómo andarán).
En pocas páginas el autor ridiculiza y desenmascara a Transparency
International, evangelizadora de la anticorrupción y presentada como ONG
(organización no gubernamental). No tiene desperdicios. Vayan algunos datos.
Cuenta Oppenheimer que asistió al Foro Global para la Lucha contra la
corrupción', convocado y presidido por el vicepresidente Al Gore y realizado
en el mismísimo Departamento de Estado en 1999. Entre los 1.000 invitados al
evento, figuraban Jorge 'Tutto' Quiroga Ramírez, entonces vicepresidente de
Bolivia, quien con justa indignación ya había reaccionado cuando
Transparency International calificó a su país como 'el segundo más corrupto
del mundo', pero sus razones y propuestas cayeron en el vacío.
Otro invitado asistente fue el entonces vicepresidente argentino Carlos
Ruckauf, quien provocó un escándalo mayúsculo. Desconcertó a todos los
presentes, incluyendo a Gore, mientras algunos pidieron aclaración a los
traductores simultáneos porque no podían creer lo que habían escuchado,
aunque nadie se dio por enterado. Según Oppenheimer, Ruckauf dijo que había
llegado el momento de 'dejar atrás los tiempos en que los presidentes de los
Estados Unidos pensaban que los gobernantes corruptos de países amigos eran
hijos de puta, pero nuestros hijos de puta'. Luego el autor consigna que el
argentino agregó: 'Es cierto que existen funcionarios oficiales que aceptan
sobornos; pero también es cierto que hay ejecutivos que los pagan...Está muy
bien exigir que los países del Sur combatan la corrupción. Pero los países
del Norte también tienen que hacer algo con aquellos que pagan sobornos'. Y
Oppenheimer comenta: 'Gore y Albright (la Secretaria de Estado) se cruzaron
una mirada, entre interesados e intrigados por lo que acabaron de escuchar'.
Poco después Quiroga Ramírez lanzó una bomba. Según Oppenheimer, 'dirigiendo
(el boliviano) su mirada hacia el entonces vicepresidente norteamericano
sugirió que Transperency International diera un paso más allá de su índice
de países corruptos'. Y atribuye a Quiroga: 'Quisiera ver que Transparency
International hiciera también un ranking de empresas multinacionales
corruptas: Existe una lista de países, pero no una lista de empresas'. Y
agrega el autor: 'Gore, que presidía el debate, pareció sorprendido por la
idea. ¿Había algún representante de Transparency International en la sala?,
preguntó. ¿Podría alguien del grupo contestar la inquietud del
vicepresidente boliviano?, volvió a preguntar, mirando hacia uno y otro lado
del salón. Jeremy Pope, director ejecutivo de Transparency International,
estaba fuera de la sala en ese momento. Ante el silencio de los presentes,
Gore dijo: 'Creo que se trata de una sugerencia excelente'. Luego agregó:
'Quizás haya una razón práctica para no hacerlo; pero si Transparency
International no lo hace, quizás alguna otra organización pudiera hacerse
cargo del proyecto¹'.
Y Oppenheimer resume: 'El Foro Global prácticamente no volvió a mencionar el
rol de los países ricos y sus multinacionales en el combate a la corrupción.
Al cierre de la conferencia, la declaración final del Foro Global se refirió
exclusivamente a la corrupción gubernamental...Al día siguiente, ni The
Washington Post ni ningún otro periódico norteamericano de importancia
mencionaron el breve intercambio de opiniones sobre el rol del sector
privado en la lucha contra la corrupción, Así fue como las sugerencias de
Ruckauf y Quiroga quedaron enterradas entre los cientos de proyectos de
estudio dejados para futuras reuniones. Como dicen en Méjico, se le dio 'un
carpetazo' al asunto'.
Los financistas de Transparency International
Oppenheimer escribe que meses después, bajo presiones, Transperency
International 'publicó un índice de corrupción en el sector privado, pero se
trató de un proyecto tímido e insulso. La lista no mencionaba empresas por
su nombre, sino los sectores en que se desempeñaban y los países que más
tendían a protegerlas. En ranking estaba basado en una encuesta Gallup de
770 ejecutivos de empresa, abogados, contadores y banqueros de 14 países y
mostraba que las empresas de construcción y los exportadores de armas
tendían a ser las más propensas a sobornar funcionarios gubernamentales,
seguidas por las empresas petroleras'.
'Me pregunto también dice el autor de 'Ojos Vendados'- si las donaciones a
Transparency International tuvieron algo que ver con la decisión del grupo
de no hacer un índice de empresas corruptas. Si bien Transparency
International a nivel mundial está financiada en gran medida con fondos de
desarrollo de los gobiernos norteamericanos y europeos, la sucursal de
Estados Unidos del grupo depende en gran parte de donaciones de Exxon,
General Electric, IBM, General Motors, Lockheed Martín, Honeywell, Merck,
Motorola, Pfizer y Westinghouse, según puede observarse en su página de
Internet'.
Como resultado de más de 300 entrevistas realizadas en 5 países por
Oppenheimer, dice: 'Muchos me dijeron que sería injusto concentrarse en las
multinacionales norteamericanas, porque tienden a ser mucho más limpias que
sus contrapartes europeas o asiáticas. Muchos empresarios latinoamericanos
me dijeron lo mismo. Mi respuesta a todos ellos fue la misma: Tienen razón.
La única causa por la que decidí escribir sobre firmas norteamericanas como
Citibank o IBM era porque, al estar sujetas a las leyes antisoborno o
antilavado de dinero, su rol en los escándalos de corrupción en América
Latina había sido investigado por las agencias de gobierno de Estados
Unidos, y por lo tanto había más información disponible sobre ellas'.
Ante unas divagaciones de un burócrata del FMI, un economista llamado Paolo
Mauro, economista del FMI, Oppenheimer opina: 'Si se tomaran en cuenta estos
factores, los estudios de Mauro serían ampliamente superados por el análisis
de un sindicalista argentino que, sin haber realizado los sesudos cálculos
de los economistas del FMI, llegó a la conclusión de que Œeste país se
arreglaría si todos dejamos de robar por dos años¹'.
Sería bueno que se hiciera realidad la esperanza de Oppenheimer sobre un
importante mejoramiento de la conducta en materia de corrupción de Estados
Unidos, el 'país que lleva la delantera en la lucha anticorrupción'. Y menos
aún en Europa, donde en muchos estados es legal contabilizar las coimas como
'gastos de negociación' y se descuentan de impuestos. En Gran Bretaña más
claros- figuraban en los balances de los ferrocarriles cuando eran ingleses
como 'fondo de reptiles', según lo probara Raúl Scalabrini Ortíz.
Transparency International en la Argentina
El pasado miércoles 28 de agosto de este 2002, los argentinos asistimos a un
festival del descaro y la intriga que no puede ocultar su real contenido de
operación en apoyo de las grandes multinacionales (incluidas las
financieras), coincidentes con los insultantes manejos contra la soberanía e
identidad argentina por parte del FMI. La puesta en escena estuvo a cargo de
la Fundación Poder Ciudadano presidida por el doctor Luis Moreno Ocampo, y
también en su carácter de principal personero de Transparency International
para América Latina y Caribe. Los millonarios recursos nada santos con que
cuenta TI con sede central en Berlín, dan para todo, a través de una
burocracia bien pagada. No faltó un solo medio que no destacara las
barbaridades que allí se dijeron contra nuestro país. Y ya se habla en los
mentideros políticos sobre ofertas a Moreno Ocampo para integrar una fórmula
presidencial.
Peter Eigen, con larga actuación como burócrata del Banco Mundial, es ahora
presidente de Transparency International, que cofundó en 1993 con Jeremy
Pope, otro burócrata con adecuada experiencia trabajando por años en el
Secretariado del Commonwealth. Eigen, encontrándose en Sudáfrica donde
asistía a la cumbre de las Naciones Unidas, se refirió desde allí a la
Argentina, y según el diario 'La Nación' del pasado 29 (en base a cables de
EFE y Reuter), 'sugirió que el poder está en manos de un grupo mafioso'. El
mismo diario también informa que Eigan lanzó un alerta: 'En diversos países
de América del Sur, las irregularidades y el mal gobierno de las elites
políticas han destruido la confianza en las estructuras democráticas'.
Evidentemente, esa opinión permite pensar en un aliento a los golpistas con
quienes siempre se entendieron los países ricos y las multinacionales.
También sirve para apoyar las discusiones en contra del gobierno argentino
con la banca internacional (que no paga a los ahorristas y aun pretende
'compensaciones') y las multinacionales privatizadoras en busca de
renegociar una vez más condiciones contractuales para subir sus ganancias
con insólitos aumentos de tarifas.
En esta agresiva operación imperial, juega un importante rol el FMI ente que
dos días después lanza nuevos agravios a Argentina y anuncia la postergación
de un acuerdo. Una verdadera burla.
Por medio de 'La Nueva Provincia' del 29 de agosto, se han conocido algunas
declaraciones del mediático Moreno Ocampo, quien dijo que 'El estado
argentino está capturado por una red de dirigentes que lo tienen al servicio
de sus negocios y de sus intereses políticos...El nivel de corrupción de la
Argentina empeoró durante la gestión de De la Rúa, que fue elegido para
enfrentar la corrupción que se atribuye a la gestión del doctor Menem'. Por
su parte, el vicepresidente de Poder Ciudadano Mario Rejtman Farah
sentenció: 'El proceso de corrupción es mucho más profundo y más sostenido y
en realidad, no es patrimonio de un gobierno sino de la sociedad, que desvía
fondos públicos, que no genera empresarios que estén capacitados a sumarse
al proceso de legalidad, que no suma masa crítica para mejorar estos
valores, la falta de controles, la falta de justicia y de sanciones
adecuadas'.
¿Quién es Andrés Oppenheimer?
Han pasado más de cinco meses desde que Andrés Oppenheimer presentó su libro
en la Argentina e internacionalmente, y nadie lo ha procesado por los
conceptos fuertes que publica en 'Ojos Vendados'. Luego, resulta poco
riesgoso pensar que no mintió. Pero sus más importantes verdades no
merecieron la adecuada atención de opinólogos ni medios. Sin embargo, una
revisión rápida de su trayectoria puede servir para no catalogarlo
erróneamente. Algunos datos aportan las solapas y contratapa de su libro.
Oppenheimer no es un improvisado. Lo acreditan sus estudios universitarios
de posgrado, sus libros best-sellers, su labor como profesor y
conferencista, y sus trabajos editoriales en Miami que reproducen
semanalmente más de 40 diarios de distintos países, lo han hecho reconocer
por la revista Forbes (famoso medio del capitalismo exitoso) como 'uno de
los periodistas más influyentes de Estados Unidos'.
También se ha hecho acreedor a los más codiciados premios de prensa
norteamericanos: El Pullitzer y el Maria Mors Cabot. España le acordó el
galardón Ortega y Gasset. En su larga lucha contra la corrupción a todos los
niveles, cabe destacar el valeroso gesto de jugar en ello su prestigio (para
eso sirven los prestigios, para jugarlos en las grandes causas). Y también
correr el riesgo de sanciones de las grandes multinacionales que gobiernan
la globalización.
Eso si, acompaña algunas políticas muy duras de los Estados Unidos, como lo
demuestra en su libro 'La hora final de Castro' y en frecuentes artículos
con su firma en 'The Miami Herald'. Es decir, no se trata de un agitador
comunista sino todo lo contrario.
Todo estos reconocimientos no deben entenderse como una total identidad con
el pensamiento de Oppenheimer. En página 9, pese a lo que escribe en 'Ojos
Vendados', dice algo incomprensible: 'Tampoco debería interpretarse este
libro como un ataque a las corporaciones multinacionales. Por el contrario,
creo que las multinacionales son beneficiosas para América Latina, por
razones que van mucho más allá esgrimidas, como la creación de fuentes de
trabajo y la mayor competitividad. Me adhiero a la respuesta de George
McGovern, el candidato demócrata de las elecciones presidenciales
norteamericanas de 1972, cuando hace poco le comentó a un entrevistador que
las corporaciones multinacionales tienden a acercar al mundo. A veces se las
critica por no tener bandera. Pero, bueno, si consideramos que el
nacionalismo ha sido la base de la mayor parte de los conflictos
internacionales en los últimos cien años, quizás después de todo no sea tan
malo el que no tengan bandera'. Las lógicas discrepancias totales con esa
forma de pensar, tienen mucho jugo como materia de discusión, mereciendo
tratarse por separado, y en otro momento.
Para terminar esta nota y como una obligación moral, debe acordarse el
compromiso de hacer todo lo posible por difundir y desarmar la operación
artera de las multinacionales 'sin bandera' contra Argentina a través de
Transparency International.
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