[R-P] Datos sobre la dependencia y declive del imperio estadounidense
Ricardo Stebanov
ricardo en adea.freeserve.co.uk
Dom Oct 6 16:55:32 MDT 2002
Va aqui un corto pero riguroso articulo de un politologo de El Pais, de
Espana, Vidal-Beneyto, que tiene una columnita que merece ser leida por la
seriedad con que trata la politica internacional.
Muestra, en pocas lineas, el talon de Aquiles del imperio, y desnuda un
aspecto odiado por los imperialistas, que creen solo aparece en las
colonias: la dependencia.
ELPAIS.ES, 5 de octubre de 2002
EDICIÓN IMPRESA > internacional
¿Fin del Imperio americano?
JOSÉ VIDAL-BENEYTO |
Antoni Negri y Michael Hardt, en su libro Empire (Harvard University Press,
2000), distinguen entre las modalidades propias del imperialismo de épocas
pasadas y el concepto y formas de la categoría imperio que corresponden a
las sociedades actuales. Para ellos, el Imperio es hoy necesariamente una
estructura desterritorializada, sin límites espaciales ni temporales,
soporte de una red mundializada de instancias y de actores productivos que
instauran un orden mundial en el que se instalan y conviven todos los
poderes y todas las relaciones de poder existentes en ese momento histórico.
Por ello, su razón de ser depende de su capacidad para mantener esa
convivencia; es decir, para resolver o neutralizar los conflictos, a cuyo
fin instituyen la concepción jurídica del Imperio basándose en su
construcción teórica y en sus propuestas prácticas. Pero la paradoja estriba
en la contradicción entre una ambici ón de pacificación espacio-temporal
ilimitada y en la posibilidad de ejercitarla sólo en espacios concretos y
limitados. En consecuencia, la negación de su propósito esencial, derivado
de la imposibilidad de cumplirlo, hace que el Imperio nazca y se presente
como crisis, o, como escriben los autores, que ambos sean indistinguibles.
Desde esta fundada y discutible formalización teórica, vengo al análisis
empírico del Imperio estadounidense: ¿existe, está en expansión o en crisis?
De la mano de Michael Lind -The next American nation, the free press, 1995-
y sobre todo de Emmanuel Todd -Après l'Empire, Gallimard, 2002-, cuáles son
los datos fundamentales? El fin de la guerra ha significado en la década de
los noventa una transformación notable de la situación que ha acentuado
radicalmente la dependencia económica de EE UU del resto del mundo. En 2002,
para mantener su nivel de consumo y su calidad de vida, no puede limitarse a
su propia producción, sino que tiene que recurrir, cada vez más, a la
importación. Esto es lo que explica el extraordinario incremento de su
déficit comercial, que, entre 1990 y 2000, ha pasado de 100.000 a 450.000
millones de dólares. Para compensar este déficit, Estados Unidos tiene que
apelar a capitales exteriores, lo que hace recurriendo a toda una serie de
mecanismos cada vez más discutibles. En cualquier caso, los 1.200 millones
de dólares diarios que necesita para financiar su consumo de bienes
importados se destinan en buena medida al pago de bienes industriales, lo
que ha tenido como consecuencia que su déficit industrial del 5% en 1995
suponga hoy el 11%. Este declive no se produce sólo en bienes industriales
básicos, sino que ha alcanzado ya a los de tecnología avanzada, cuya balanza
comercial ha pasado de un excedente de 35.000 millones de dólares en 1990 a
sólo 5.000 en 2002 y será ligeramente deficitaria en 2002 (por no citar aquí
el caso de Airbus, que fabricará en 2003 tantos aviones como Boeing, cuando
hace 10 años estaba muy por detrás). En 1930, la producción industrial de EE
UU suponía el 50% del total mundial; hoy, su posición es inferior a la de la
Unión Europea y apenas superior a la de Japón. Este debilitamiento
industrial es, entre otras razones, lo que explica que en California haya
escasez de electricidad y en Nueva York falta de agua potable. No es de
extrañar, por tanto, que se haya invertido la proporción inversora de Japón
en EE UU y en Europa: en 1993 representaba 17,5 billones de yenes en la
primera y sólo 9,2 billones en la segunda, mientras que en 2000 fueron 27
billones millardos en Europa y apenas 13 billones en Estados Unidos.
No conozco las razones que puedan explicar esta regresión, y las que aduce
Todd no me parecen convincentes. Pero en lo que es difícil disentir es en
que la satisfacción de la demanda estadounidense ha exigido la no
satisfacción de la demanda global. En ello, aun sin aceptar la afirmación de
Emmanuel Todd de que EE UU es la pirámide a la que contribuimos todos los
países del mundo, Washington tiene una inmensa responsabilidad. ¿Una gran
potencia con ese grado de dependencia económica puede ejercer, en virtud de
su hegemonía imperial, la función de garante de la paz del mundo? ¿Puede
asegurarle la agitación bélica -militarismo teatral lo llama Todd- contra
países de segundo nivel la condición de Imperio? ¿Puede un país que ha
sacrificado su sentido del universalismo y que ha renunciado a los valores
que son el fundamento de su civilización y de la nuestra seguir
imponiéndonos un tributo en dinero y en ideología imperial?
http://www.elpais.es/articulo.html?xref=20021005elpepiint_14&type=Tes&anchor
=elpepiint&d_date=20021005
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