[R-P] Corbiére El fascismo light del Opus Dei
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Oct 3 06:39:23 MDT 2002
Buenos Aires, 3 / 10 / 2002
EL PRIMER SANTO FRANQUISTA (II)
RESPUESTA A VITTORIO MESSORI Y GIUSSEPE ROMANO
Por: Emilio J. Corbière (Fecha publicación:02/10/2002)
El domingo 6 de octubre santifican a José María Escrivá de
Balaguer, el primer santo fascista de la historia católica romana,
el autor de la nota responde a las posiciones del grupo integrista,
expresión del “nacional-catolicismo autocrático”
La organización católica integrista Opus Dei se
propone en la Argentina formar "nuevos
dirigentes para desarrollar comunidades locales"
a través del IAE -la escuela de dirección y
negocios de la Universidad Austral, en Pilar- con
un programa para formar unas 700 personas que
se dedicarían a promover el "desarrollo de
comunidades locales".
El programa opusdeísta está dirigido por Juan
José Llach, controvertido colaborador del ex
ministro Domingo Felipe Cavallo a cargo del
INDEC y frustrado ministro de Educación del ex
presidente Fernando de la Rúa.
Se trata de la formación de cuadros
político-administrativos que se proyecta insertar
en los gobiernos municipales o regionales para
ocuparse de "gestionar" los impuestos, la salud,
los recursos humanos del sector público, según
expresan sus instructores.
No deja de ser una curiosidad que esta
organización en la que muchos de sus
miembros, ha estado vinculada a grandes
escándalos político-económicos y financieros,
se dedique a formar nuevos "managers".
Los casos están a la vista. Integrantes del Opus
Dei -organización que cubre con un manto
espiritual a un grupo de poder-, estuvieron
vinculados en España a famosos escándalos
financieros como los de los grupos Esfina,
Matesa y Rumasa, donde se mezclan los
nombres de los opusdeístas José María Ruiz
Mateos, Pablo Bofill de Quadras y Juan Villa
Reyes. Otro tanto ha ocurrido en la Argentina
donde figuraron opusdeístas en las quiebras
fraudulentas del Banco de Intercambio Regional
(BIR), cuyo principal responsable, José Rafael
Trozzo, está prófugo en México; y del Banco
Crédito provincial, de la familia Trusso.
En la crisis financiera uruguaya de julio y agosto
de 2002, han sido apresados miembros de la
familia Peirano -varios integran el Opus Dei y la
rama Peirano Peirano dirige un diario
económico, El Observador, similar a El Cronista,
de Buenos Aires y otro idéntico en Santiago de
Chile, todos controlados por opusdeístas.
Jorge Peirano, profesor de derecho civil y
abogado, fue ministro del derechista Jorge
Pacheco Areco. Está vinculado junto a su
hermano Juan Carlos, al Banco de Montevideo,
en Banco Velox y otras instituciones financieras
en Paraguay y Brasil. Se calcula que el
vaciamiento del Banco de Montevideo asciende
a 390 millones de dólares. José, Jorge y Dante
Peirano Basso han sido procesados y están en
prisión, Juan Peirano Basso se encuentra
prófugo como ocurrió con el argentino Trozzo
quien estaría dictando "Ética" en una cátedra, en
México. Un fiscal paraguayo, Carlos Marín, a
cargo de la investigación sobre el Grupo Velox,
quiere la extradición a Asunción, de Juan y José
Peirano y las constancias y testimonios que
acreditarían que la documentación del Trade and
Commerce Bank, la off shore de los Peirano,
referida al Paraguay, es apócrifa.
El senador Reinaldo Gargano, del Frente Amplio
uruguayo, sostuvo que los defraudadores, con la
complicidad de la clase política oriental, acaba
de endeudar al país en cerca de nueve millones
de dólares, desde el 1º de marzo de 2000. Y,
sarcásticamente, afirmó: "los liberales de la 15,
los herreristas, los foristas, están en esto. Se
callará la prensa "independiente". Y vendrá de la
mano del Opus Dei, pero también del FMI y de
los gobiernos amigos del norte, la consigna:
"Hay que vender activos para pagar la deuda".
Los uruguayos siempre cumplimos. Y no
dudarán en vender carreteras, los puentes,
ANCAP, UTE, ANTEL, el aeropuerto. Todo. Ante
la crisis total, hacia delante, hacia el precipicio,
total ya lo hicieron". Muy parecido a lo que
ocurre en la Argentina.
La pregunta es la siguiente. ¿Será casual esta
presencia de opuesdeístas en todos los fraudes
mencionados? Pero lo fundamental es el
carácter totalitario de la Obra, vástago del
fascismo franquista español y amigo de las
dictaduras militares de Argentina, Chile, Perú,
Brasil y recientemente, protogolpistas contra el
presidente Hugo Chávez, en Venezuela.
Una ideología regresiva
¿Cómo se produjo el surgimiento del Opus Dei?
¿Cuáles fueron las causas que indujeron a José
María Escrivá de Balaguer a crear en 1928 esta
organización? Desde luego no fue una supuesta
"iluminación" divina lo que indujo a crear esta
organización anticristiana y antidemocrática.
Se conecta directamente con anteriores
experiencias integristas católicas como la
Sapinière, de Umberto Benigni que terminó
apoyando a Mussolini. Hay que resaltar la
coincidencia en el tiempo con los avatares por
los que atravesó la Sapinière bajo el pontificado
de Benedicto XV y la circunstancia de que
Escrivá sitúe los orígenes del Opus Dei, o por lo
menos sus supuestos presentimientos en torno
a la Obra que iba a fundar, en esas mismas
fechas.
Hay una opinión interesante del entonces rector
de la Universidad de Salamanca, Antonio Tovar,
quien afirmó de forma explícita que "en Roma,
en ambientes no alejados de la Curia y de las
dos embajadas de España, nos informaron
personas bien enteradas de que monseñor
Escrivá había bebido para su fundación en las
doctrinas de un grupo, precisamente
sacerdotal... que tuvo como emblema un abeto,
por lo que se llamaba la Sapinière".
Sea estos verdadero o no, es imposible
comprobarlo hoy, lo cierto es que la pugna del
Sodalitium Pianum contra los católicos
modernistas fue conocida en España. En 1929 se
publicó en España el libro La otra masonería: el
Integrismo contra la Compañía de Jesús y contra
el Papa, por el sacerdote Maximiliano
Arboleya-Martínez S. J.. Si bien este libro
respondía a una posición católica contraria al
integrismo, contenía numerosos documentos
que suministraban, indirectamente, ideas a los
católicos antimodernistas españoles, entre ellos
al joven sacerdote Escrivá.
El título del libro de Arboleya-Martínez, que era
un título taquillero, debe de haber conmocionado
a los integristas que, como la generalidad del
mundo católico, estaba obsesionado con la
francmasonería inspirada por el liberalismo
democrático-burgués, o cuanto menos con la
idea que se hacían de su omnipotencia (la teoría
conspirativa de un presunto contubernio
"judeomasónico-comunista"). El padre José
Antonio Ferrer Benimeli S. J., prestigioso
historiador católico, ha publicado una obra
documentada donde explica el clima intelectual
del catolicismo europeo e ibérico contrario a la
masonería. Otros intelectuales como Charles
Porset han realizado una faena parecida.
Es por eso que muchos sectores integristas
soñaban con una "contramasonería", calcada de
la anterior con el objetivo de combatirla con las
mismas armas del secreto, la discreción y la
acción política-cultural.
Escrivá, al igual que monseñor Umberto Benigni,
con la Sapinière, consagró mucha atención a los
problemas de la prensa -de una prensa que
aspiraba a ser católica en su integridad- como
profesor en la Escuela de Periodismo
patrocinada por El Debate, órgano de la
Asociación Católica Nacional de Propagandistas,
en la cual pretendió formar a los mandos
directivos de una prensa católica y clerical
militante. Hoy continúa el Opus Dei dirigiendo su
actividad hacia los medios de comunicación y a
la formación de cuadros políticos para colocarlos
en el Estado-nodriza y en las empresas públicas
o privadas.
Ahora bien. ¿Por qué se estimó necesario
desarrollar una "sociedad secreta" -el Opus Dei-,
independiente de la jerarquía en un Estado
donde la Iglesia Católica era uno de los más
firmes pilares del régimen nacional-católico?
Este es el punto central de la actividad
opusdeísta, pasada y presente. Hay que
desenmascarar su actividad antidemocrática y
alertar, en particular, al catolicismo, su principal
víctima, a centenares de jóvenes y otros menos
jóvenes, que, deslumbrados por una suerte de
poder terrenal o por creer que se está ante una
sociedad espiritual, se alistan hoy en sus filas,
por arribismo o por buena voluntad, muchas
veces ignorando la opinión de la familia y el
consejo de sacerdotes católicos de buena
conciencia.
Una aventura fundamentalista
Alberto Moncada, uno de sus ex miembros,
opina sobre la "ideología" opusdeísta lo
siguiente: "La estrategia y la ideología de la
última, más reciente, etapa del Opus Dei se
acercan, en esas diversas líneas a las de las
sectas fundamentalistas que tratan de crear
espacios a los miles de habitantes de la
modernidad industrial que se encuentran
incómodos en ella y buscan perpetuar
costumbres, alianzas y propósitos que
mantengan su identidad. En unos casos, se trata
de fenómenos de burguesía tradicional, que no
quiere perder sus señas distintivas. En otro
caso, las clientelas son los sectores más
ignorantes, menos sofisticados de las clases
medias emergentes, para quienes la pertenencia
a la Obra es un símbolo de ascenso social dentro
del entramado conservador".
Junto a ese tejido ideológico costumbrista,
persisten las aventuras civiles, mercantiles,
políticas de quienes la conexión religiosa sirve
para más cosas. En ese sentido, a partir de la
etapa de la confusión política mercantil ya es
muy difícil disipar la imagen de un Opus
telaraña, plataforma de asociación de intereses,
por mucho que se empeñen los superiores en
obstaculizar ese modo de utilización de la
conexión opusdeística".
Y concluye: "La persistente alegación de
independencia civil de los socios que hacen los
medios de comunicación de la Obra se inscribe
en ese esfuerzo, de clarificación que, más de las
veces, es motivado por razones de consumo
interno. Educación de menores, servicio a la
familia, disciplina de la mujer, reafirmación del
catolicismo doctrinal, son las nuevas metas del
Opus Dei".
Las mentiras de Vittorio Messori
Que el Opus Dei se desarrolló y fue cómplice del
franquismo no caben dudas. Ministros, poder
político, económico y en el área educativa de la
dictadura, utilización del estado totalitario
español, no fueron hechos casuales o
esporádicos. Miente el apologista Vittorio
Messori cuando expresa en el libelo Opus Dei.
Una investigación (Ediciones Internacionales
Universitarias, Barcelona, tercera edición, 1997),
que el franquismo, que se desplegó durantes
cuatro décadas de tiranía sobre el pueblo
español, no fueron "un asunto central de la
historia de la Obra". Otra de las mentiras
opusdeístas es la de sostener que entre 1976 a
1982 España evolucionó hacia la democracia,
cuando la Obra estaba en el gobierno, y eso
desmentiría que fuera "un poderoso lobby
político".
Es que España evolucionó hacia una
democratización parcial a pesar de los esfuerzos
del Opus Dei y porque Adolfo Suárez, el actual
rey Juan Carlos y, fundamentalmente, la
liquidación a manos de la ETA, del opusdeísta
almirante Luis Carrero Blanco, frustraron con la
"Operación Ogro", las intenciones continuistas
del opusdeísmo.
Otra mentira de los apologistas de la Obra es
que los miembros de la organización
participaron del régimen franquista porque era
católico y no un "Estado criminal". Es decir, que
a la mentira Messori agrega el cinismo.
A lo de Messori, se le suma otro dislate
neofranquista de un miembro de la Prelatura, el
de Giuseppe Romano, en un apéndice titulado:
"Erase una vez Franco".
Dice Romano que Franco fue un dictador "pero
no un Mussolini o un Hitler". Luego repite la
cantinela de siempre. Fueron "algunos"
miembros de la Obra pero esta era ajena al
régimen tiránico. Sin el Estado franquista que
actuó como "nodriza", el poder económico del
Opus Dei no existiría. Luego recuerda que hubo
un opusdeísta, monárquico "liberal", llamado
Rafael Calvo Serer, que en realidad no fue otra
cosa que un provocador de la derecha española,
infiltrado entre los monárquicos y al servicio del
régimen. Sobre las peleas entre los "camisas
viejas" falangistas y los miembros del Opus Dei,
clásicas peleas dentro de la familia fascista
española, fue en realidad una pugna por ocupar
un lugar de preferencia al lado del dictador.
La desfachatez de Romano es notable. Dice que
Escrivá de Balaguer "aceptó conscientemente el
peligro de que se creara una leyenda negra, que
después sería difícil de borrar. Era el precio que
se debía pagar por respetar la libertad de esos
hijos suyos que, con responsabilidad personal,
se pusieron del lado de Franco en política".
Lo que no dicen Messori ni Romano es que el
Opus Dei no solo fue la fuente ideológica del
franquismo, especialmente desde 1952, cuando
el dictador giró hacia los Estados Unidos.
También, estuvieron con el dictador argentino
Juan Carlos Onganía, con el dictador chileno
Augusto Pinochet Ugarte y recientemente, en el
golpe de estado en Venezuela que mencioné.
En Historia del franquismo, Daniel Suiero y
Bernardo Díaz Nosty han publicado las largas
listas de fusilados o muertos por garrote vil por
luchar contra la dictadura, entre 1949 y 1975. De
los fusilamientos en masa y demás crímenes de
los franquistas, entre 1936 y hasta 1948, recién
ahora se conocen las fosas comunes. Sobre el
particular me refiero en Opus Dei. El
totalitarismo católico (Acerca del integrismo y el
progresismo cristiano) (Editorial Sudamericana
Buenos Aires, septiembre de 2002). El Opus Dei
fue cómplice político de estos crímenes del
franquismo. Ver también "España comienza a
encontrar a los "desaparecidos" de la Guerra
Civil", en Clarín, del 11 de agosto de 2002, pág.
32.
El fascismo franquista
Hay algunas caracterizaciones básicas del
fascismo en la que los distintos intérpretes están
de acuerdo. Casi todas ellas formaron parte del
franquismo: organización totalitaria del Estado;
exaltación de la violencia y el terror como
medios de acción política; concepción
organicista y transpersonalista de la sociedad;
irracionalismo y antiintelectualismo; defensa de
las estructuras capitalistas y oposición a las
ideologías socialistas y comunistas; prédica
nacionalista basada en el catolicismo integral,
elitismo y concepción aristocrática de la
sociedad y de la historia.
Los fascismos español y portugués
sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial y se
adaptaron pragmáticamente a la nueva situación,
a las nuevas condiciones. Mantuvieron la
dictadura interna y se aliaron con el capitalismo
norteamericano para consolidar sus sistemas de
dominación burguesa propios.
En cuanto al "anticapitalismo" retórico de
Mussolini y la Falange Española, no fue sino un
anticapitalismo epifenoménico de carácter
pequeño-burgués que no iba más allá de ciertas
declaraciones demagógicas contra la
"plutocracia" y la "usura". En realidad el culto al
Estado era parte del fetichismo pequeño
burgués hacia el poder y el culto al jefe y el
elitismo fue expresión de la disciplina
jerarquizada que enmascaraba la intervención
del Estado a favor del gran capital.
Se puede definir al régimen franquista en su fase
inicial de la siguiente manera: organización
totalitaria de la sociedad y del Estado, legislación
autoritaria, centralismo, voluntad de proyección
imperialista en política exterior; ideología
nacional-sindicalista y un carácter ético-misional,
esto último específico del franquismo que es lo
que ha determinado a que se hablase de
"nacional-catolicismo".
El discurso fascista comenzó a agotarse en
cuanto a los símbolos, conceptos e ideología a
principios de los años cincuenta. El franquismo
que había disciplinado tempranamente a la
Falange y otras expresiones totalitarias comenzó
a cambiar el discurso, aun que no su base
totalitaria, especialmente en 1952, cuando giró
hacia Estados Unidos. Entre 1957 y 1962 el
franquismo consolidó su orientación
conservadora y reaccionaria adoptando como
ideología el "nacional catolicismo autoritario" y
fue allí que se encontró con una organización
integrista procedente a la Iglesia que le ofreció
sus cuadros intelectuales y técnicos para el
ejercicio del gobierno. Esa organización fue el
Opus Dei, desarrollado durante el franquismo
hasta que se apoderó de gran parte del poder,
principalmente económico.
Manuel Tuñón de Lara ha explicado en su tesis
Algunas propuestas para el análisis del
franquismo que el régimen español prefirió el
fascismo en los años de la Guerra Civil y la
primera década de gobierno y luego ese poder
totalitario adoptó otra forma pero expresando las
mismas modalidades autoritarias. No fue una
"apertura" sino una adaptación a un sistema
mundial capitalista que así lo exigía. El modelo
no era más Hitler y Mussolini, sino el de Salazar,
Dolfus y aun Pétain.
Esta adaptación permite establecer algunos
rasgos del franquismo después de 1952:
oscurantismo cultural, integrismo, actitud
antimoderna y contrarrevolucionaria,
antiliberalismo, elitismo y anticientificismo. Esta
ideología fue dando paso a un segundo período a
la ideología del catolicismo-tecnocrático, que se
basará en la aceptación del cambio en la esfera
técnico-económica, con la condición de que se
mantuvieran los llamados "valores
tradicionales". El Opus Dei cumplió la función de
apuntalar al régimen franquista dentro de la
ideología integrista unida a la nueva realidad
técnico-burocrática.
Opus Dei, franquismo y bonapartismo
El bonapartismo fue una de las formas de
evolución de los regímenes fascistas cuando
estos sistemas autoritarios se burocratizaron.
"El bonapartismo -decía Federico Engels- es la
forma necesaria del Estado en un país donde la
clase obrera, muy desarrollada en las ciudades,
pero numéricamente inferior en los pequeños
pueblos campesinos, ha sido vencida en un gran
combate revolucionario por la clase de los
capitalistas, la pequeña burguesía y el ejército" y
agregaba: "El ejército, verdadero vencedor, se
coloca a la cabeza, apoyado sobre la clase de
donde proviene en su mayor parte, los
pequeños campesinos".
Pero si el franquismo en su etapa de decadencia
tuvo rasgos "bonapartistas", sólo fue en lo
instrumental-institucional. En cambio siguió
hasta el final -la muerte de Franco- apoyándose
en el "nacional catolicismo autoritario" y el
régimen se sirvió para ello del Opus Dei.
Determinados sectores políticos y económicos
mantuvieron una constante y pertinaz política de
entorpecimiento de todo proceso de cambio y
evolución política. Por eso se mantuvo la ficción
del "Movimiento" cuando ya estaba agotado.
Herbert Rutledge Southwoeth dijo con acierto
que el "Movimiento"era "un árbol muerto, pero
aún en pie".
La muerte del dictador Franco rompió el último
nudo con el sistema instaurado por los militares
triunfantes de 1939. Entonces, fue que España
pudo evolucionar hacia un sistema
democrático-liberal occidental. Del viejo
fascismo falangista no había quedado nada. En
cambio, el Opus Dei de José María Escrivá de
Balaguer había quedado residualmente pero
dispuesto a conquistar el mundo para el
integrismo católico. Era una nueva cruzada.
Naturaleza del Opus Dei
Desde sus pasos iniciales, el Opus Dei se
organizó verticalmente, idolatrizándose a su jefe,
que pasó a denominarse "el Padre". El culto a su
persona, en vida, fue notable, muy parecido al
que dispensan los partidos políticos
carismáticos e, incluso, los sistemas totalitarios.
Se considera en la organización que el Padre
preveía todo y sus juicios, aún los errados,
debían considerárselos como verdaderos. La
megalomanía de Escrivá fue notable y persiste
en los directivos posteriores a su muerte,
transformados en jefes indiscutidos.
Dentro del "culto a la personalidad" hacia
Escrivá su reciente beatificación en camino a
una declaración de "santidad", fue preparada
incluso cuando todavía vivía, preparándose los
elementos que la hicieran posible como cuando
el beato logró adquirir un título nobiliario que no
le correspondía.
No existen antecedentes en la historia de la
Iglesia que un santo, al poco tiempo de morir,
fuera beatificado. Según las fuentes del Opus
pidieron por ello 69 cardenales, 241 arzobispos,
987 obispos. Esas peticiones no nacieron
espontáneamente en el interior de la Iglesia,
como un clamor de heroicidad por sus
manifiestas virtudes o sacrificio personal, sino
que ha sido el resultado del trabajo preparado
tenazmente por la organización y la apoyatura
decisiva del Papa Juan Pablo II.
Desde luego, el beato fue declarado tal antes
que el papa reformador Juan XXIII, monseñor
Romero, asesinado por los militares
salvadoreños por defender a los pobres, y
muchos otros católicos que brindaron sus
propias vidas por su "opción por los pobres".
Todos ellos no han sido considerados por el
papa polaco, enemigo de la Teología de la
Liberación o de los teólogos críticos moderados
y amigo del integrismo derechista del Opus Dei.
Goriz Muguerza dice que "El Opus
principalmente es la gran fuerza
neoconservadora que está dando al traste con la
inmensa renovación suscitada por el Vaticano II.
Son para meditar, y no olvidar, las palabras que
un testigo directo dice como salidas de boca de
Escrivá: 'Este concilio, hijas mías, es el concilio
del diablo'. Y estas otras, dichas por un
sacerdote, miembro de la Obra: 'Menos mal, que
el Señor se lo llevó a tiempo (antes de la fecha
-1982- que él mismo había fijado para su muerte),
si no, esto hubiera acabado peor que lo de
Lefebvre".
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Néstor Miguel Gorojovsky
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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