[R-P] Cipayos rionegrinos quieren asustarnos
Néstor Gorojovsky
ngoro en indec.mecon.gov.ar
Mie Oct 2 10:33:00 MDT 2002
Andrés Oppenheimer es el economista que firmó con el difunto Rudiger
Dornbusch (séale pesada la tierra en el sepulcro), la nota periodística
promoviendo la transformación de la Argentina en un protectorado financiero.
Ejemplar perfecto de la raza de cipayos apátridas, este nativo de Chile -no
le digamos "chileno", para no ofender al noble pueblo de O´Higgins- siempre
defiende el interés norteamericano en contra de nuestros pueblos.
La siguiente nota, aparecida en la edición electrónica del diario _Río
Negro_ de hoy miércoles 2 de octubre, le permite desplegar, nuevamente, su
servilismo antinacional. Los propietarios alfonsinistas de ese diario, al
publicar sus amenazas y las de su patrón el mafioso Otto Reich, buscan
terciar en la política argentina y oponerse al curso que está tomando. Tras
un cuarto de siglo de descrédito y perversión, el Partido Único de la
Dependencia lo único que puede hacer es rugir amenazas y esconderse tras los
calzones de sus mandantes de Wáshington.
Oppenheimer se pregunta si habrá un eje antinorteamericano en el Atlántico y
un eje pronorteamericano en el Pacífico. Concluye que no será así, porque en
el Atlántico seremos "razonables". Por las dudas, como no se siente
totalmente convencido, da intervención a Reich, quien profiere sus torpes
reconvenciones por medio de su títere sudamericano. Nosotros creemos que
tiene reazón. No habrá un eje antinorteamericano en el Atlántico y uno
pronorteamericano en el Pacífico. La tragedia argentina ha servido para que
toda América Latina comprenda lo que significa la amistad del Gran Satán.
Una vez que se modifiquen las cúpulas políticas atlánticas (en especial, una
vez que Argentina y Brasil amalgamemos nuestras fuerzas) habrá nuevamente
una América Latina unida, defendiendo sus derechos, y por lo tanto
oponiéndose en bloque al águila predadora.
No les tenemos miedo.
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Miércoles 2 de octubre de 2002
El escenario de la "partición" de América Latina
Por Andrés Oppenheimer
Se producirá una partición política de América Latina tras las elecciones
brasileñas? ¿Habrá un eje antiestadounidense, antilibre comercio en la costa
atlántica, y un eje proestadounidense, prolibre comercio en la costa del
Pacífico?
Se trata de un escenario que se está escuchando en círculos de línea dura de
esta ciudad a medida que nos acercamos a las elecciones del 6 de octubre en
el Brasil, en las que el candidato izquierdista Luiz Inácio "Lula" da Silva
lleva una cómoda ventaja en las encuestas.
Según este escenario, si "Lula" gana en Brasil, su victoria le daría un
espaldarazo a los candidatos populistas e izquierdistas en las elecciones
argentinas de marzo. El candidato populista Adolfo Rodríguez Saá -el mismo
que cuando fue fugaz presidente a fines del 2001 anunció triunfalmente la
suspensión de los pagos de la deuda externa de su país- está encabezando las
encuestas argentinas, que indican un creciente rechazo a las recetas de
libre mercado recomendadas por Estados Unidos y Europa.
Entonces, dicen quienes consideran posible este escenario, terminaríamos con
un "bloque del este"" -geográficamente hablando, claro- en la costa
atlántica, integrado por la Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba. Y en la
costa del Pacífico, tendríamos un "bloque del oeste"", más favorable a
Estados Unidos y al libre comercio, integrado por Chile, Bolivia, Perú,
Colombia, América Central y México.
Las principales diferencias entre estos dos bloques serían las siguientes:
Primero, la política. En el actual clima político de Washington, dominado
por la convicción de que se viene una guerra inminente contra Irak, habría
una tendencia natural del gobierno de George W. Bush a ayudar a los países
de la costa del Pacífico que apoyarían a Estados Unidos, y a ignorar a los
países del Atlántico que probablemente criticarían una acción militar. Si
Bush ha enfriado las relaciones con una potencia como Alemania por las
críticas del canciller Gerhard Schroeder a sus planes de guerra en Irak, se
puede asumir que su reacción contra países sudamericanos que critiquen el
unilateralismo norteamericano sería igual, o peor.
Segundo, el libre comercio. Todos los países de la costa del
Pacífico -empezando por Chile y América Central- están completando o
iniciando negociaciones de libre comercio con Estados Unidos, o han
manifestado su voluntad de hacerlo. Por el otro lado, Brasil y sus vecinos
del Atlántico podrían negarse a entrar en negociaciones de libre comercio
hasta que Estados Unidos levante sus barreras proteccionistas a productos
agrícolas.
Tercero, el factor humano. Prácticamente todos los presidentes de países de
la costa del Pacífico hablan inglés -muchos de ellos tienen doctorados de
Stanford, Harvard, Chicago- y pueden mantener una conversación con Bush u
otros líderes mundiales sin necesidad de tener un intérprete al lado. Por el
contrario, ni Rodríguez Saá, ni Da Silva, ni Chávez podrían hacer lo mismo.
La semana pasada le pregunté al máximo funcionario a cargo de la política
latinoamericana del Departamento de Estado, Otto Reich, sobre la posibilidad
de una partición política de América Latina. Reich, un conservador, dice que
no cree que la Argentina y Brasil se vuelvan antiestadounidenses.
"Mire, en el mundo de hoy, ¿qué gana siendo antinorteamericano?"", me dijo
Reich. "Estamos en un mundo unipolar. Había un tiempo en que los países
podían jugar con su apoyo a Estados Unidos o la Unión Soviética, y quizás
ganar alguna ayuda económica limitada de la Unión Soviética. Pero ya no"".
"Uno de los resultados del colapso de los mercados financieros globales es
que hay menos dinero en el mundo para invertir en otros países"", continuó.
"Los países tienen que tomar recaudos para no quedar excluidos de los flujos
financieros internacionales. Venezuela es un ejemplo: ha habido muy pocas
inversiones en Venezuela. El capital es cobarde"".
Al preguntársele cómo reaccionaría el gobierno de Bush a una posible ola
populista en América Latina, Reich respondió: "Mucho dependerá de cómo esos
gobiernos hagan dos cosas: cómo manejen sus relaciones exteriores, en
especial con nosotros -porque a fin de cuentas, nosotros sólo podemos hablar
por nosotros- y de cómo tratan a su gente, porque nos importan los derechos
humanos y la democracia"".
"Si son amigos de Estados Unidos y respetan los derechos de sus ciudadanos,
haremos todo lo que podamos por ayudarlos. Si se alinean con los enemigos de
Estados Unidos, si van a visitar a Saddam Hussein, a Muammar Khadafy o a
Fidel Castro, vamos a tener que asumir que han encontrado en esos regímenes
algo que les gusta. Y eso nos preocupa, porque son regímenes terroristas y
estados fracasados"".
En una próxima columna les daré mis propias razones por las cuales soy algo
escéptico sobre una posible "partición política"" de América Latina. Por
ahora, quería darles una idea del clima político pos 11 de setiembre,
centrado en Irak e influido por las próximas elecciones legislativas de
noviembre, que predomina en Washington. Espero haber sido lo suficientemente
gráfico.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular