[R-P] Re: FRONDIZI /40 AÑOS DE SU CAIDA

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Sab Mar 30 09:04:41 MST 2002


Me parece esencial rebatir las afirmaciones que hace Gustavo Puyó en esta misma 
lista NAC & POP, bajo el título FRONDIZI /40 AÑOS DE SU CAIDA, el 29 Mar 2002 a 
las 19:47). 

El motivo es doble: por un lado, es importante restablecer la verdad  histórica 
sobre una presidencia que goza de más bombo que detracción (lo cual, en la 
Argentina, suele ser sospechoso), y por el otro, es fundamental desactivar la 
tentación "neodesarrollista" que parece anidar en muchos compañeros del campo 
nacional, tentación que confunde el crecimiento de la industria (o de "la 
producción") con la liberación nacional. 

El problema es especialmente serio en el caso de los peronistas, quienes, al 
hacer esto no hacen sino volver a apartarse del mensaje de Perón, quien nunca 
confundió ambas cosas, y le quitó su apoyo al "radical nacional" Frondizi 
apenas vio para dónde rumbeaba. No veo qué motivos pueden presidir un cambio de 
actitud en estos días, mucho más terribles, salvo el temor a asumir la 
revolución nacional en su plena dimensión. Bueno, basta de gre gre para decir 
Gregorio. 

Afirma Gustavo Puyó:
>  
> Considero oportuno hoy más que nunca recordar la figura de Arturo Frondizi,
> quien con honestidad,  perseverancia, con una claridad política singular y la
> valentía de defender los intereses nacionales, enfrentó a la miopía de toda la
> dirigencia tradicional, desenterró la riqueza dormida y encaminó a toda la
> Argentina hacia un lugar de grandeza.     

El único "logro" de Frondizi en materia de desentierros fue la expansión de la 
producción petrolera. Esa expansión, a su vez, se puso al servicio de un 
crecimiento de la producción industrial que los partidarios del difunto ex-
presidente también establecen como el inicio de nuestro "despegue" rostowiano.

En realidad, lo que hizo el grupo frigeriano al cual Frondizi entregó el manejo 
del país fue apoyarse en la estructura heredada del peronismo y remodelarla 
para adaptarla a las condiciones de la Argentina dependiente. Así, en lugar de 
ponerse a producir vehículos utilitarios e industriales (bienes de capital), el 
eje de la industria argentina pasó a ser el auto de turismo (bien de consumo). 
De esta manera, el frondicismo "industrializó", sí, pero 

(1) entregando el control del núcleo dinámico de la industria al capital 
extranjero, y 

(2) negándose a propiciar las condiciones de la transformación de ese núcleo 
dinámico en promotor de un desarrollo industrial autocentrado.

Mientras crecía la industria destinada al consumo de una clase media cuyas 
bases de sustentación no sólo no iban a crecer sino que se iban a reducir cada 
vez más (y no porque el "plan" hubiera fracasado, sino precisamente porque 
había triunfado), languidecían las grandes inversiones de base con que los 
frondicistas se llenaban la boca: petroquímica, siderurgia, soda Solvay, qué sé 
yo cuántas maravillas más. Fue un precursor, Frondizi, en eso de las promesas 
industriales maravillosas que culminaron con las tres esdrújulas de Terragno 
(quien, no por casualidad, también surge del frondicismo).

En realidad, y en la misma medida que gracias al nuevo rumbo impuesto a la 
industrialización, la Argentina comenzó a pagar royalties y otras zarandajas 
(por ejemplo: maniobras fraudulentas o semifraudulentas de comercialización 
internacional intrafirma, muchas veces mediadas por bancos directamente 
vinculados a su vez a la firma, como era el caso de la Ford con el Bank of 
America), el crecimiento industrial frondicista no sólo no nos hizo avanzar un 
solo paso hacia la solución de nuestros problemas sino que implicó dilapidar 
los recursos del país en la promoción de una estructura industrial incapaz de 
generar su propio capital de un ciclo económico al siguiente. Y además 
despilfarrar dinero en pagos por una marca (suprema expresión del parasitismo 
imperialista).

Como al mismo tiempo el frondicismo se negó a enfrentar el atraso agrario 
representado por la improductividad oligárquica (es cierto que el peronismo 
tampoco logró hacerlo: lo más lejos que llegó fue la Ley Agraria de Giberti en 
1974, y en buena medida por negarse a sostenerla tras la muerte de Perón cayó 
en 1976), su máximo logro en materia de industrialización no hizo sino agravar 
el problema central de la Argentina: que la renta agraria internacional, que 
debía constituir la base de su industrialización autocentrada, fuera dilapidada 
parasitariamente en lugar de ser reinvertida. 

Por otro lado, en el caso del petróleo, Frondizi lo sacó a costa de instalar un 
precedente funestísimo en contra del monopolio nacional de los hidrocarburos, 
antecedente cuyas últimas consecuencias se pueden ver en la extranjerización de 
Repsol a manos de Menem, Cavallo y sus respectivas gavillas. Y en materia de 
precedentes, también recuerdo ahora la instalación de las universidades 
privadas, precondición para la política de destrucción de la educación pública 
superior dirigida desde el centro del Estado Argentino a partir de 1976 y del 
menemismo. Es coherente, por lo demás:  para el Imperio son mucho más 
confiables los abogados y economistas producidos por el CEMA o la UCA que los 
que puedan salir de las universidades nacionales...

Dice Puyó que el gobierno de Frondizi "con más de treinta planteos militares, 
sucumbió aquel 29 de Marzo de 1962, triunfando el modelo del atraso."  
Es una verdad parcial, y como dice Machado,  si dices media verdad "dirán que 
mientes dos veces si dices la otra mitad".  Los planteos militares contra 
Frondizi se asentaban básicamente en que Don Arturo F. -al igual que su tocayo 
don Arturo I. más tarde- prometía lo imposible: subsumir al peronismo en el 
pantano maloliente del país oligárquico y vencerlo en las urnas.

En esta misma lista se ha celebrado repetidamente el triunfo electoral del cro. 
Andrés Framini. Esta celebración es incompatible con el llanto por los "treinta 
planteos" militares. Frondizi recibió treinta planteos porque no cumplió con lo 
que de él se esperaba. El pueblo argentino siguió peleando, y el frondicismo no 
sirvió para terminar con la insurgencia de masas, que se filtraba en cada 
oportunidad que se le presentaba.  O acaso nos hemos olvidado del Lisandro de 
la Torre, compañeros? Muchos quisieran olvidarse, pero es el caso que somos 
muchos más los que lo recordamos.

La caída de Frondizi, es cierto, fue "un lamentable hecho", como dice Puyó. 
Pero no por haber dejado "inconclusa una obra" ni la "enseñanza inconstrastable 
de que es posible buscar una Argentina mejor".  

La obra "inconclusa" de Frondizi se completó, en más de un sentido, con el 
régimen de 1966: el sometimiento de la estructura productiva argentina a las 
necesidades de las grandes empresas norteamericanas, que ya desde 1955 venían 
luchando para ocupar el sitio del imperialismo inglés en el Plata.  No es una 
casualidad que, jaqueado por el alza de masas, el régimen del 66 recurriese a 
un economista "desarrollista de izquierda" como Aldo Ferrer. No es ninguna 
casualidad. En el fondo, había una vinculación directa entre el frondicismo y 
ese régimen cuyo juicio histórico se dio en las calles de Córdoba en 1969 (o 
acaso nos olvidamos de la payasesca campaña del ex-frondicista Allende contra 
los "monopolios", simultánea con el acceso de Ferrer al Ministerio de Economía 
de Levingston?).    

Lo lamentable de la caída de Frondizi radica en que ese golpe de Estado sirvió 
para mantener en la proscripción a la inmensa mayoría del pueblo argentino, que 
tozuda e incorregiblemente, seguía queriendo votar por Perón.  Y la única 
"enseñanza inconstrastable"  que nos deja no es la de "que es posible buscar 
una Argentina mejor", sino por el contrario, la de que es imposible buscar una 
Argentina mejor conciliando y negociando con el imperialismo.

Esta última consideración viene muy a cuento hoy, en un país en el cual un 
presidente justicialista cuyo poder, en último análisis, deriva aún de las 
grandes puebladas del 19 y 20 de diciembre, actúa en función, precisamente, de 
la mítica posibilidad de integrar sometimiento al imperialismo con satisfacción 
de los intereses y deseos de las masas populares.

Eso no es posible. Si alguien piensa que se puede salir adelante buscando un 
arreglo con los que nos empujaron tan atrás, no solo está cavando su propia 
fosa. Está cavando la fosa de todo un pueblo y todo un país, que no se merece 
semejante destino. La ilusión neodesarrollista no hace sino pavimentar el 
camino hacia ese final anunciado.

O con el imperialismo o con las masas argentinas. Esa es la lección que nos 
deja la amarga y conintesca experiencia frigeriano-frondicista.

Y ninguna otra.
Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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