[R-P] apocalypse now

leo cofre lcofre en hotmail.com
Jue Mar 28 00:44:31 MST 2002


asi como todavia estan frescas las imagenes de aquella tarde en que la gente
se repartio en Rosario un camion con vacas, y un email de J.F.Baraibar
relataba el hecho y comparaba cierto horror con otro horror, aprovecho para
mandar algo que ya sabran, se estrena o reestrena apolypse now. las imagnes
parecen estar tambien frescas y reeditadas. ahi va tambien parte de una
historia, la de la pelicula, que la hace mas interesante aun.
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MIERCOLES  27 de marzo de 2002
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La película se rodó en Filipinas, con helicópteros y unidades provistos por
el gobierno de Ferdinand Marcos
Foto: AP



"Apocalypse Now" dura ahora 49 minutos más que en su edición original de
1979, cuando se extendía por 153
Había mucho material para añadir: se filmaron 370 horas de película

Entre las muchas imágenes y sonidos que quien haya visto al menos una vez
"Apocalypse Now" no olvidarán está la voz de Jim Morrison cantando "This is
the end...." mientras todo se desmorona a su alrededor. Pero el tema de los
Doors bien podría aplicarse a una sucesión de historias reales que afectaron
la realización del film, transformado con el tiempo casi en una leyenda tan
fuerte que los hechos que pretendían contar.

La conocida sucesión de avatares auténticos es impactante y casi
estremecedora: el rodaje en Filipinas, previsto para seis semanas de 1976,
se prolongó 15 meses más: un tifón (el peor en 40 años) destruyó algunos de
los principales escenarios, que tardaron meses en ser reconstruidos; la
posproducción se extendió durante casi dos años; Harvey Keitel, contratado
para encarnar al capitán Willard, fue despedido a las dos semanas y
reemplazado por Martin Sheen, quien más tarde sufrió un ataque cardíaco:
mientras se recuperaba, su hermano Joe fue filmado como su doble, siempre de
espaldas; Marlon Brando, que cobró por anticipado un millón de dólares,
amenazó varias veces con renunciar y terminó imponiendo sus propias ideas en
las escenas en las que tomaba parte.

Francis Ford Coppola -quien tras disfrutar de toda la gloria de "El padrino"
y el prestigio de "La conversación" acometió aquí el proyecto más ambicioso
de su carrera- fue el más afectado por esta cadena castastrófica. Bajó casi
50 kilos, cubrió personalmente con la hipoteca de sus bienes los 16 millones
de dólares extra que hubo que agregar a un presupuesto original del mismo
valor y llegó, inclusive, a considerar seriamente su propio suicidio.

Dentro de los sets y fuera de ellos, el film que se animó a desafiar casi
por primera vez uno de los grandes tabúes de la historia más reciente de
Hollywood, la guerra de Vietnam, empezó a ser visto como una gigantesca
epopeya. Al punto que se convirtió en la primera película en ganar la Palma
de Oro en el Festival de Cannes, en 1979, sin estar totalmente terminada.

Al año siguiente fue nominada para varios Oscar, entre ellos mejor película,
mejor director y mejor actor de reparto (Robert Duvall). Apenas se llevó los
premios por fotografía y sonido, pero a partir de ese momento nadie que haya
sido testigo frente a la pantalla de esta alucinada visión de Vietnam, uno
de los tantos retratos que Coppola hizo durante su carrera de la violencia
en la sociedad norteamericana, pudo permanecer indiferente. Ni aquellos que
quedaban subyugados por la descripción aterradora, surrealista y épica a la
vez del caos de la guerra ni quienes la objetaban, por causa de sus excesos,
como exagerada e inverosímil. "Hicimos esta película de la misma forma en
que los americanos hicieron la guerra en Vietnam: éramos demasiados, había
demasiado dinero y equipo... y poco a poco todos fuimos perdiendo la
cordura", admitió Coppola por entonces.

Ante semejante desmesura (llegaron a filmarse 370 horas de película) nada
podía darse por terminado. Veinte años después, Coppola empezó a escribir
otro capítulo de "Apocalypse Now" viendo casi por azar en el televisor de un
hotel esta película libremente inspirada en "El corazón de las tinieblas",
que trasladaba el viaje río arriba imaginado por Joseph Conrad al
enloquecido teatro de operaciones de Vietnam. A bordo del barco está Willard
(Sheen), oficial de inteligencia norteamericano que recibe la orden secreta
del alto mando de dirigirse hasta Camboya y aniquilar "con daño extremo" al
coronel Kurtz (Brando), que perdió la razón y dirige a un grupo de renegados
y de nativos bajo su alucinado mando.

Durante el recorrido, Willard se topa con una serie de historias y de
personajes que Coppola utiliza para pintar "la urgencia, la demencia, el
regocijo, el horror, la sensualidad y el dilema moral de la guerra más
surrealista y catastrófica de América", como señaló el director en mayo del
año pasado. Cada etapa es un acercamiento al verdadero corazón de las
tinieblas, que percibirá en plenitud cuando llegue hasta Kurtz.

Esa noche, frente a la TV, nació "Apocalypse Now Redux", que formalmente
agrega 49 minutos de escenas nunca vistas a los 153 de la versión estrenada
en 1979, pero que para Coppola es casi un film totalmente nuevo. "La versión
original, lejos de ser extraña y exigente, como había sido catalogada en su
estreno, parecía relativamente suave y reclamaba, ya sin la ansiedad de
aquellos tiempos, una nueva reflexión sobre la ética de la guerra. Mi
película es una película "antimentiras", en cuanto a que una cultura puede
mentirnos acerca de lo que realmente está sucediendo en la guerra, donde la
gente recibe un trato cruel y es torturada, mutilada y asesinada; lo que me
horroriza es que esto se presenta como ético y perpetúa la posibilidad de la
guerra", puntualiza Coppola.

Las mentiras del poder

A partir de estas observaciones del director se comprende la escena clave de
las varias que fueron incorporadas a esta versión ampliada. En ella,
Kurtz-Brando sugiere que desde lo más alto del poder militar se le mintió
flagrantemente a la opinión pública norteamericana sobre la guerra. Coppola
sostiene que esta escena, que tal vez no hubiese podido ser exhibida hace
dos décadas, le otorga un sentido diferente al estremecedor instante final
del film.

"Apocalypse Now Redux", que llega mañana a las salas locales, fue presentada
por primera vez el 11 de mayo de 2001 en el Festival de Cannes después de un
trabajo de edición realizado a lo largo de seis meses por Coppola, el
productor Kim Aubry y el montajista Walter Murch, responsable del sonido del
film original. "Hicimos el trabajo desde cero -resumió el director-. En vez
de trabajar con tomas elegidas, volvimos a editar la película desde el
metraje original en bruto."

Son cuatro las secuencias inéditas incorporadas a esta nueva versión. Al
citado momento en el que el personaje de Kurtz adquiere una nueva
perspectiva se suma, en segundo lugar, el muy comentado episodio en el que
Willard y la tripulación del barco que lo conduce a Camboya llegan hasta una
fantasmagórica plantación habitada por un grupo de franceses liderados por
el ya fallecido Christian Marquand. Allí, Willard vive una historia
romántica con una viuda (Aurore Clement).

La tercera secuencia es una ampliación del breve momento en el que aparecen
las conejitas de Playboy, ahora instaladas y casi aisladas en una remota
base de control médico, que había sido descartada originalmente porque el
tifón había arrasado con los decorados y no pudo filmarse en su totalidad.
"Ahora encontrarmos el modo de entrar y salir de ella", comentó Coppola.

El material agregado se completa con nuevas escenas en el barco,
inmediatamente después del encuentro con el coronel Kilgore (Duvall), aquel
antológico militar que disfrutaba con el olor del napalm y alentaba a
surfear en medio de los terribles bombardeos ilustrados con música de
Wagner, y más tarde en el funeral de Clean, el soldado negro al que dio vida
Laurence Fishburne, de 14 años cuando se rodó el film, en 1979.

La ya conocida presencia en el reparto de actores habituales en films de
Coppola como Frederic Forrest y Dennis Hopper, además de un jovencísimo
Harrison Ford, coincide con otras novedades, como el agregado de dos temas
musicales y la presentación del film en copias con un proceso que permite la
separación de colores en piezas diferentes de cinta para darle al film otra
textura. "Pudimos recobrar mucho más color, luz y oscuridad, elementos que
son vitales para el significado de esta película", señaló el laureado
Vittorio Storaro, responsable de la fotografía.

Y si alguien piensa que con "Apocalypse Now Redux" está todo dicho se
equivoca. Todavía hay más material fílmico (no menos de cinco horas para
esta versión ampliada) sin conocerse que se incorporará a una edición
especial en DVD que se prepara con la supervisión de Kim Aubrey. Allí nos
meteremos, por ejemplo, en una subtrama protagonizada por el capitán Colby
(Scott Glenn), que originalmente había sido convocado para la misión que
ahora ejecuta Willard y terminó convertido en un fanático seguidor de Kurtz.

Para eso todavía falta. Lo que estamos a punto de conocer es una versión
ampliada, con valor agregado y afortunadamente con toda la plenitud de la
pantalla grande, de uno de los grandes clásicos modernos del cine. Que en la
visión de su director, no es sólo un film acerca de Vietnam. Es, a secas, la
locura de Vietnam y de la guerra contagiando a sus protagonistas más allá de
la ficción, del tiempo y del espacio, inclusive hasta nuestros días.

Marcelo Stiletano

Sin apoyo militar de los EE.UU.

A pesar de las gestiones del director, el ejército le negó asistencia

Ahora que los nuevos vientos políticos volvieron a acercar a Hollywood al
Pentágono con una colaboración de la que surgió la resurrección de los films
bélicos y un indisimulado respaldo militar desde títulos como "Pearl
Harbor", "La caída del Halcón Negro" y las inminentes "Tras líneas enemigas"
y "We Were Soldiers", se sabe que, a pesar de las gestiones de Coppola, el
ejército de los Estados Unidos le negó todo apoyo y asistencia a "Apocalypse
Now".

"El problema giraba alrededor de una sola palabra: aniquilar. Bajo ningún
punto de vista el ejército podía respaldar una película cuyo eje era la
misión encomendada a un militar de aniquilar a un superior", señaló Lawrence
Said, autor de tres libros sobre la relación entre Hollywood y los
militares, a la desaparecida revista Brill´s Content. Según el investigador,
el ejército estaba dispuesto a ayudar sólo si se quitaba esa palabra del
argumento. Coppola se negó después de una negociación que duró varios meses
y en la que el director llegó a pedir ayuda al entonces presidente Jimmy
Carter. La película, en consecuencia, se filmó en Filipinas con helicópteros
y unidades militares provistas por el gobierno de Ferdinand Marcos









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