[R-P] Una declaración
Gorojovsky
Gorojovsky en arnet.com.ar
Mie Mar 27 16:57:09 MST 2002
Reenvío a la lista Reconquista-Popular un texto que Daniel Moser intentó hacer
llegar sin estar suscripto. En otro mensaje remito una aclaración importante
para evitar confusiones.
*Inicio de mensaje reenviado:
"Daniel N. Moser" <dnmoser en yahoo.com> escribió:
Fecha: Wed, 27 Mar 2002 15:05:19 -0600 (CST)
De: "Daniel N. Moser"
Asunto: Seineldín, Alí, Castells. Hebe...
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SEINELDIN, ALI, CASTELLS, UNION DE LOS PATRIOTAS, HEBE...
He leído la reseña de las actividades desarrolladas a propósito de la
recordación del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y me permito efectuar
algunas consideraciones al respecto.
Una de las Madres, en su discurso, alertó contra quienes piden, además de la
libertad de los luchadores políticos y sociales presos, como el compañero
Emilio Alí, la de Seineldín. Según la oradora, es erróneo pedir la libertad de
Seineldín y plantear la necesidad de una "unidad de los patriotas".
No sé en quién habrá estado pensando la compañera oradora cuando habló, pero la
Izquierda Nacional a la que pertenezco, en su página web
(http://www.geocities.com/izquierda_nacional) plantea precisamente lo que ella
critica: la unidad de los patriotas, la libertad de Alí y demás luchadores
sociales, y la libertad de Seineldín.
Teniendo en cuenta que en este Foro hay compañeros que no son argentinos y
pueden ignorar la trayectoria de la Izquierda Nacional, estimo oportuno
recordar que nuestra corriente político-ideológica nació a la vida política
hace más de medio siglo. En 1945, mientras el conjunto de la izquierda
argentina (PS y PC) calificó a Perón como a un demagogo nazifascista, y a la
clase trabajadora que lo acompañó como a un rejunte de borrachos, prostitutas y
lúmpenes, la Izquierda Nacional señaló la progresividad histórica del peronismo
en tanto movimiento nacional antiimperialista. A mediados de los años 50,
nuestra corriente se sumó al Partido Socialista de la Revolución Nacional, y
desde allí enfrentó al golpe gorila de 1955 y, una vez producido éste, fue
perseguida al igual que el conjunto del movimiento popular. En los años 60 se
fundó el Partido Socialista de la Izquierda Nacional y en los 70 el Frente de
Izquierda Popular, organizaciones que participaron activamente en la lucha
contr
¿Por qué entonces reclamamos la libertad de Seineldín? ¿Hacerlo es acaso
incompatible con nuestra pertenencia al campo popular? ¿Es que acaso hemos
involucionado hacia la derecha y nos hemos convertido en defensores de las
dictaduras militares que azotaron a los países latinoamericanos bajo la
protección del imperialismo yanqui?
No, de ninguna manera. Seguimos tan firmes como ayer en la lucha por la
emancipación nacional y social. Ni el derrumbe de la URSS, ni la ofensiva
neoliberal de los últimos años, ni el retroceso de masas, han debilitado
nuestra convicción de que si la humanidad en general, y la Argentina y América
Latina en particular, tienen un futuro que merezca ser vivido, ese futuro está
en el socialismo.
Nuestro reclamo de libertad a Seineldín es la expresión en una consigna de una
posición política en relación al papel de las fuerzas armadas en los países
semicoloniales como el nuestro. Es realmente extraño que nuestra posición no
sea comprendida por compañeros de la izquierda revolucionaria, porque se apoya
teóricamente en las enseñanzas de los clásicos marxistas del siglo XX y,
empíricamente, se sustenta en la experiencia del pasado inmediato y del
presente. En este mismo instante, en nuestra querida Venezuela, es un militar,
el compañero Hugo Chávez, el que está conduciendo un proceso revolucionario
enfrentado al imperialismo yanqui. El Panamá de Torrijos, el Perú de Velasco
Alvarado, la Bolivia de Torres, y antes aún el Chile de Ibáñez, el México de
Cárdenas o la Bolivia de Villarroel, han demostrado que en el seno de las
fuerzas armadas latinoamericanas hay sectores dispuestos a no aceptar el papel
de policía interna que quieren adjudicar a nuestros militares los estratega
Hacer de las fuerzas armadas, en bloque, el enemigo principal, no es la
posición que debieran sostenter quienes se consideren socialistas y
revolucionarios. El antimilitarismo es y ha sido siempre una ideología liberal,
utilizada por el enemigo oligárquico-imperialista, para impedir o erosionar la
conformación de los Frentes nacionales, populares y antiimperialistas que han
animado y animarán los mejores momentos de nuestra historia. El marxismo no
tiene nada que ver con el antimilitarismo. Los revolucionarios debemos tener
una política hacia las fuerzas armadas, y esa política debe consistir en
ayudarlas a separar las aguas entre los que quieren ser como Videla y los que
quieren ser como Chávez o como Perón.
Seineldín se ha pronunciado muchas veces contra el imperialismo yanqui. Ha
condenado la entrega menemista y, también, ha condenado el golpe militar de
1976. Seineldín no estuvo en Nicaragua adiestrando a los mercenarios de la
contra. Estuvo en Panamá, junto a los miembros de la Guardia Civil que se
enfrentaron –desgraciadamente sin éxito- a la invasión yanqui. No se alzó hace
diez años para defender un ejército de torturadoras conducido por sirvientes
del Pentágono. Enfrentó, precisamente, a la cúpula liberal proyanqui que hoy
comanda las fuerzas armadas levantando las banderas de Malvinas, es decir, de
lucha contra yanquis e ingleses..
Pero, en última instancia, lo importante no es la figura de Seineldín. Lo
importante está en las nuevas generaciones de oficiales y suboficiales que
tienen ante sus ojos una Argentina devastada por la usura internacional. Que
los afecta a ellos tanto como a nosotros. Algunos de esos soldados pueden ver
en Seineldín un referente capaz de reflotar el espíritu sanmartiniano de las
fuerzas armadas. ¿Qué les diremos a esos soldados? ¿Qué son nuestros enemigos?
¿Qué estamos preparados para pasarlos a deguello ni bien se nos presente la
oportunidad? Eso es lo que quisieran escuchar los Grondona, los López Murphi,
los ultramontanos de "Cabildo". Estos sectores reaccionarios temen, ante todo,
a la confluencia de los nacionalistas y los socialistas, de los patriotas y los
revolucionarios, en un Frente Nacional capaz de vehiculizar las energías
populares. Estos sectores reaccionarios recurren a las mentiras mediáticas y al
auxilio de la "intelligentsia" para abortar tal perspectiva llamánd
Espero sepan disculpar la extensión de este mail. Pero las Madres de Plaza de
Mayo han sabido ganar, con su ejemplo de lucha, honestidad y coraje, el derecho
a que nos ocupemos de ellas y les señalemos –cuando lo creamos necesario- las
críticas pertinentes.
Un saludo afectuoso.
Gabino Correa
Izquierda Nacional
Argentina.
Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar
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Compañeros del exercito de los Andes.
...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos:
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres,
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios:
seamos libres, y lo demás no importa nada...
Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.
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