[R-P] (Español e inglés) El 46% de los judíos israelíes favorecen la limpieza étnica
Gorojovsky
Gorojovsky en arnet.com.ar
Mie Mar 13 10:07:50 MST 2002
Creo que lo que envío hoy demuestra irrefutablemente el carácter
predominantemente racista de la actual sociedad israelí. Según el diario
Ha'aretz (fuente que sospecho nadie calificará de "antisemita"), el 46% de la
población israelí está a favor de la deportación forzosa (limpieza étnica, bah)
de los árabes nacidos en Israel (fíjense que estamos hablando de sus
conciudadanos, no de los "advenedizos"palestinos).
El envío me llega, por vía de un amigo neocelandés, desde uno de los pocos
israelíes no sionistas que actúan todavía en esa ciudadela de la opresión
étnica: Moshe Machover, el legendario dirigente trotskista que fundó el efímero
grupo Matzpen (Brújula) inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días.
Posiblemente nadie que no haya estado en Israel en esos tiempos puede medir el
significado de ese pequeño grupúsculo. Yo estuve en el 71, así que puedo hablar
desde el corazón de la bestia.
Eran tiempos terribles. La ebriedad chauvinista y racista se había extendido
por todas las franjas de la comunidad israelí. Los "mejores", la "izquierda"
sionista, declaraban que el problema árabe no era de los israelíes, sino de los
árabes. Que había que facilitar el traslado de los palestinos a los países
vecinos, que tanto territorio tenían (como se ve, lo que leeremos más abajo
tiene profundas raíces en el pasado). Los "peores", es decir la "basura blanca"
en que se había transformado la clase trabajadora judía, votaban a Beguin
porque, como me lo dijeron descarnadamente unas trabajadoras agrícolas en un
moshav shitufí (asentamiento cooperativo) de Galilea, "Huh ia'asé et ha-Aravin
jatijot jatijot" (transliteración al español; amigos brasileños, lean la "j"
como "r" al modo de Recife). Traduzco para quienes no sepan hebreo (como,
supongo, puede llegar a ser el caso de Sunda): "Porque cortará a los árabes en
pedacitos".
Ese era el país. Los profesores de hebreo nos hacían aprender exaltadas
"Canciones a los paracaidistas" ("Raita otó ba matós ha mamrí / tajtav nifrasim
pardesim ukfarim": "¿Lo viste en el avión que remonta / mientras debajo suyo se
despliegan prados y aldeas?", en la mejor tradición de lo que luego serían
laspelículas de Schwartzenegger o Stallone). El general Dayan (nacido en un
kibbutz, y miembro del Partido Laborista) proponía a los Estados Unidos la
"solución final" para Viet Nam. Los conciertos de los coros del Comando militar
Sur y del Comando militar Norte despertaban la máxima expectativa popular. En
el valle del Jordán, los ejércitos y las Fuerzas Aéreas coligadas de Israel y
Jordania desataban en setiembre del 71 tempestades de fuego y horror sobre los
palestinos que se habían apiñado, expulsados por el victorioso Herrenvolk
"judío y democrático", pero nadie se enteraba de ello en Israel. Al año
siguiente, el grupo "setiembre negro" devolvió la masacre con otra, mucho menor
y que no afectó a mujeres embarazadas ni a chicos indefensos, en los olímpicos
de Munich. Y recién allí se tuvo noción, mínima pero clara, de lo que había
sucedido aguas abajo del sitio donde el judío Jesús había predicado, pero aguas
arriba del sitio donde el judío Josué había entrado a sangre y fuego en la
ciudad de Jericó.
Entretanto, el empresariado israelí explotaba la mano de obra calificada de
origen judío, y superexplotaba a la mano de obra no calificada de origen
palestino. Los kibbutzim habían perdido ya -con honrosas excepciones- el recato
de socialistas utópicos que habían tenido alguna vez, y contrataban mano de
obra asalariada a mansalva. Me tocó a mí ver cómo vivía esa "mano de obra
asalariada", especialmente los palestinos, en un kibbutz cercano a la franja de
Gaza: apiñados en una choza que daría vergüenza a un chacarero argentino,
contribuían a la prosperidad de su patrón, la "comuna socialista" donde se
hablaba del Che Guevara, la revolución cubana, y los subsidios que el Estado
laborista ofrecía para sostener los kibbutzim que garantizaban la seguridad en
el entorno inmediato de la franja de Gaza.
Un país borracho después de la victoria brutal del 67, un país ciego a todo lo
que no fuera su propio interés mezquino, un país convencido de que los
palestinos jamás levantarían cabeza (esta convicción estaba detrás de las
propuestas "progresistas" de convivencia con los árabes, por supuesto). En ese
país ciego y enfilado ya hacia el camino del apartheid antipalestino, Moshe
Machover tuvo el coraje de levantar las banderas del internacionalismo y de la
defensa de los derechos nacionales de Palestina.
"Por cada hombre que muere en el Canal de Suez", escribía en su periódico un
par de años más tarde, "hay uno que se enriquece en Tel Aviv". La burguesía
israelí, esa burguesía creada, nutrida y fomentada por los "izquierdistas" del
sionismo -a veces a partir de burgueses judío-alemanes exportados a Haifa por
el propio Tercer Reich en operaciones de connivencia con algunas fracciones de
la comunidad judía de Palestina que nadie quiere recordar- aparecía así como lo
que era, como el origen del belicismo criminal del Estado Sionista. Pero la
defensa irrestricta del derecho de los palestinos a la autodeterminación
nacional, que acompañaba ese discurso antiburgués, era la marca distintiva de
Machover. Jamás declinó en el combate contra el racismo íntimo del Estado de
Israel, jamás dejó de luchar contra esa ideología etnocéntrica (y por lo tanto
objetivamente racista) que se conoce como sionismo. No me asombra que sea
Machover, nuevamente, la voz solitaria que se alza para rescatar al conjunto de
la comunidad de Israel del marasmo moral en que necesariamente tenía que
sumirla su pecado original: el exclusivismo etnocéntrico de la doctrina
fundante de su Estado, la doctrina sionista.
Alguien podría decir "pero justamente la existencia de un Machover demuestra
que la sociedad israelí es democrática". En realidad, la sociedad israelí
tolera UN SOLO Machover. El día que su movimiento deje de ser un grupúsculo de
intelectuales críticos, serán masacrados impiadosamente por la maquinaria
colonialista y reaccionaria del sionismo. Si aplastaron a un Primer Ministro,
como bien ha señalado Julio Fernández, qué se puede esperar para un marxista de
la mejor tradición revolucionaria e internacionalista?
Vaya este envío, entonces, como mi homenaje al coraje individual de Moshe
Machover y los pocos israelíes que todavía son fieles al viejo mandato rabínico
de anteponer la justicia y la verdad a todos -PERO A TODOS- los actos.
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>From Moshe Machover (veteran Jewish leftist)
To: marxism-digest en lists.panix.com,
Subject: From Moshe Machover (veteran Jewish leftist)
From: Philip Ferguson <plf13 en it.canterbury.ac.nz>
Date: Wed, 13 Mar 2002 11:40:17 +1300
Reply-To: marxism en lists.panix.com
Sender: owner-marxism en lists.panix.com
Dear friend,
Please pay special attention to this item. In my considered opinion, ethnic
cleansing is Sharon's firm and long-held plan. This is the main difference
between him and the likes of Peres, Barak and the late Rabin. They wanted to
establish a Bantustan in (cisjordanian) Palestine; for this plan `Arafat was a
much-needed partner. Sharon also wants a Palestinian Bantustan -- but he wants
it to be across the Jordan; and therefore for him `Arafat is "irrelevant".
MM
+++++++++++++++++++++++++++++++++++
<http://www.haaretz.co.il/hasen/pages/ShArt.jhtml?itemNo=140196&contrassID=2 &
subContrassID=1&sbSubContrassID=0>
Ha'aretz, 12 March 2002
More Israeli Jews favor transfer of Palestinians, Israeli Arabs - poll finds
By Amnon Barzilai
Some 46 percent of Israel's Jewish citizens favor transferring Palestinians out
of the territories, while 31 percent favor transferring Israeli Arabs out of
the country, according to the Jaffee Center for Strategic Studies' annual
national security public opinion poll.
In 1991, 38 percent of Israel's Jewish population was in favor of transferring
the Palestinians out of the territories while 24 percent supported transferring
Israeli Arabs.
When the question of transfer was posed in a more roundabout way, 60 percent of
respondents said that they were in favor of encouraging Israeli Arabs to leave
the country. The results of the survey also reveal that 24 percent of Israel's
Jewish citizens believe that Israeli Arabs are not loyal to the state, compared
to 38 percent who think the Arabs were loyal to the state at the beginning of
the intifada.
The poll, overseen by Prof. Asher Arian, also finds that Jewish public opinion
is Israel has become more extreme on issues of foreign affairs and defense as
well as on possible concessions by Israel during peace talks in particular.
A representative sample of 1,264 Jewish residents of Israel were polled for the
survey last month in face-to-face interviews.
Israeli-Arabs pose a threat to Israel's security, according to 61 percent of
the Jewish population, while around 80 percent are opposed to Israeli-Arabs
being involved in important decisions, such as delineating the country's
borders, up from 75 percent last year and 67 percent in 2000.
Some 72 percent of Jewish Israelis are opposed to Arab parties being part of a
coalition government, compared to 67 percent last year and 50 percent in 1999.
This overall shift to the right has been coupled by a significant fall in
support for the Oslo process; down from 58 percent last year, to 35 percent
this year. Support for the establishment of a Palestinian state has also
dropped from 57 percent last year to 49 percent this year.
Only 40 percent of Jewish Israelis support transfering control of Arab areas of
East Jerusalem to the Palestinians as part of a peace agreement, compared with
51 percent last year. There has also been a fall in the number of people
willing to leave the settlements as part of an agreement with the Palestinians:
49 percent are in favor of Israel leaving the settlements, apart from large
blocs, under a permanent status agreement, compared to 55 percent last year.
Around 41 percent of those polled said that the acts of Palestinian violence
have made them less open to compromise, while just 10 percent said that the on-
going violence has had the opposite effect.
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Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar
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Compañeros del exercito de los Andes.
...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos:
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres,
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios:
seamos libres, y lo demás no importa nada...
Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.
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