[R-P] La alianza trágica

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Jun 28 06:01:31 MDT 2002


Coincido en general con los planteos que hicieron Julio FB y Gabriel 
F en la lista sobre la situación de impasse político que en algún 
momento tendrá que resolverse. La otra posibilidad sería la ruina 
común de todas las clases en conflicto, algo que no debemos descartar 
pero que parece difícil en la actual situación.

Pero hoy quería conectar un par de cosas que quizás ahora ya están 
tomando forma. El contenido humano de la concentración en la Plaza de 
Mayo de anoche fue básicamente un cóctel de pequeña burguesía más o 
menos ilustrada y desposeídos. Coincido plenamente con la descripción 
de Julio. 

Estaban, claro, las grandes banderas rojas que el 20 de diciembre se 
estaban protegiendo a sí mismas a medio kilómetro del epicentro del 
combate. Estaban, también, las "asambleas vecinales" (entre las 
cuales se podían distinguir todos los matices de la clase media 
porteña y suburbana, desde los más pitucos de Belgrano y Recoleta 
hasta los más grasunes de barriadas periféricas). Estaban además, 
dando el tono de buena parte de la concurrencia, gruesas columnas de 
desocupados y de gente sin vivienda.

En un primer brochazo gordo, lo que tenemos es una alianza o una 
confluencia de dos vertientes posibles de la pequeño burguesía (sí, 
sí, estoy incorporando a la pequeña burguesía a los desocupados y sin 
techo). Sin las riquezas excedentarias de la semicolonia próspera, ya 
la clase media portuaria de los treinta se hubiera transformado en un 
ejército de reserva sin el menor decoro formal, la Villa Desocupación 
hubiera crecido incontenible por todos los rincones de Buenos Aires y 
Rosario, y Calcuta hubiera estado más cerca de lo que parecía 
entonces. 

Eso es, en buena medida, lo que tenemos hoy: veinticinco años de 
machacar pequeños burgueses y de impedir la aparición de nuevas 
camadas obreras han traído consigo  este "nuevo sujeto social": una 
masa desvinculada de toda actividad productiva (o a lo sumo vinculada 
en forma muy indirecta), condenada a la inanición o a mendigar un 
subsidio estatal, uniéndose a otra masa, esta vez de actividad 
intermediaria o administrativa -muchos de sus miembros, a su vez, 
también dependen de un modo u otro del sistema del Estado- que busca 
no caer en la inanición y además incrementar sus recursos.

Este esquema es, precisamente, un esquema: estoy marcando solamente 
las líneas generales de algo que voy a comentar en seguida. Faltan 
todas las determinaciones culturales, políticas y de todo tipo que le 
ponen color a la cosa y muchas veces definen hacia dónde camina. Pero 
quiero retener esta descripción global que, me parece, es objetiva. 

Porque me parece que esa composición social nos enfrenta a una 
alianza trágica. Y lo digo en el más profundo sentido filosófico, en 
el sentido de una alianza que carece de arraigo concreto en la 
producción y por lo tanto es incapaz de concebir un proyecto propio y 
realizable de sociedad. Trágica no por condenada sino por _incapaz de 
concretar la superación de las contradicciones_. 

Para el sector social que ayer llenó la plaza (y que no me la 
cuenten, yo estuve allí) todo tiene que ser "blanco o negro", "ahora 
o nunca", "sumo bien o sumo mal". Mezcla confusa de Joan Manuel 
Serrat, Pablo Milanés y Los Pibes Chorros, sería incapaz de construir 
la Novena Sinfonía. La absoluta ausencia de trabajadores en la Plaza 
es el dato más relevante de esta movilización (que, por supuesto, era 
justa y necesaria). Pero esa ausencia mantiene el todo en un estado 
de efervescencia en disipación permanente. Mucho grito cuestionando 
ácidamente la honorabilidad de las mamás de Duhalde y los policías, 
mucho aplauso -en cambio- a las sacrosantas Madres (antes de Plaza de 
Mayo, cada vez más de Plaza Congreso), mucho "se va a acabar", pero 
ni una sola consigna política.

En parte, esto es lo que se reflejó en el "plan de acción" 
francamente irresponsable que se trató de cumplir el 26. Ese plan que 
Julio FB no termina de creer cierto es cierto, sin embargo. Se trata 
de gente que piensa, parece que de verdad (y con ellos muchos 
"izquierdistas" ansiosos) que con una buena cantidad de piquetes 
hacemos la revolución social. La actitud de D'Elía (su intento de 
diferenciarse tajantemente de la Aníbal Verón) es condenable en toda 
la línea, por su grosera brutalidad y porque la tomó apenas vio que 
había muertos, es decir _exactamente cuando no hay que tomarla_, pero 
el fondo de su planteo debería movernos a reflexionar. 

Este infantilismo elemental, producto en última instancia de la 
desesperación y no de la reflexión, de fuerte raíz anarquista, no nos 
va a llevar muy lejos. Una vez calmadas las aguas, creo que debemos -
con todo el derecho que nos confiere la permanente presencia- 
comenzar a debatir, furiosamente si es necesario, porqué los 
compañeros de la Aníbal Verón entraron en esa encerrona. Aquí no se 
puede postergar la discusión con argumentos emocionales: la "yuta 
puta" no es una categoría política.

Si yo sé que por cierta calle asaltan de noche, trato de ir por otra 
que me lleve al mismo destino. Porque por la de los asaltos lo más 
probable es que no llegue. La revolución es una cosa muy seria, y eso 
de "jugarse la vida" no es asunto menor. No todo se reduce a la 
indiscutible criminalidad de la policía. Hay que dejarse de chamuyo 
simplón, precisamente porque nos han 
matado a dos compañeros, a los que asumo totalmente como muertos de 
mi bando más allá de las inmensas diferencias políticas que nos 
hubieran podido separar. 

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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