[R-P] asesinos

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Jue Jun 27 13:54:55 MDT 2002


1.- ASESINOS
Hace tres meses, Darío nos mostró orgulloso una montaña de tierra con una
bandera clavada. La montaña formaba parte de un basural, que junto con unas
50
familias el había ayudado a tomar.  La semana pasada, mientras trabajaba
haciendo bloques, contaba orgulloso que ya se había podido instalar ahí.
Darío tenía 21 años y hoy fue asesinado por la policía. La inmundas
calumnias
de  los medios de comunicación, desde Haddad hasta Tognetti, la basura de
las
declaraciones de los funcionarios tropiezan y rebotan contra la figura
impecable  de este joven luchador desocupado. Sus asesinos llevarán por
siempre
el estigma de habernos arrancado a un gran compañero.
Darío murió como vivió; cuando una bala le arrancó la vida, estaba
socorriendo
a un compañero que estaba herido en el piso. Así lo recordaremos cada uno de
nuestros días.

Darío Santillan del MTD Lanus y Maximiliano Costeki del MTD de Pte. Perón,
ambos de la CTD Anibal Verón,  son las primeras  víctimas del nuevo régimen
en
la Argentina.

En el día de hoy el gobierno mostró su verdadero rostro. Por la mañana,
militarizó todos los lugares previstos para las manifestaciones, haciendo
uso
de la infantería, la policía federal y provincial y  la prefectura naval,
perros, hidrantes, carros de asalto y helicópteros. Esa es la
verdadera "política social" del regimen de Duhalde de ahora en adelante.

En Puente La Noria, se contabilizaban mas policías armados para la guerra
que
manifestantes.  Allí cerraron el paso y no dejaron llegar a la movilización
hasta el lugar previsto.
En Puente Alsina, el corte de puente fue reprimido, y los manifestantes
obligados a retirarse hacia la capital.
En Panamericana, se les cortó el paso a los desocupados. Lo mismo en
Liniers,
donde no se los dejaba avanzar hacia el ministerio de acción social.
En Puente Pueyrredón, donde le arrancaron la vida a los dos jóvenes
piqueteros,
es donde se vivió la represión mas salvaje.
Se trató del piquete mas masivo,  para el que se movilizaron 5000
compañeros.
Cuando los  manifestantes llegaban al lugar, la policía montó una
provocación
dividiendo la columna en dos, y luego comenzó una represión indiscriminada,
que
atacó por igual a hombres, mujeres y niños.
La manifestación se dispersó por todo el centro de Avellaneda, donde se
vivieron escenas dramáticas. En la estación de Lanús fue asesinado uno de
los
compañeros, y su cuerpo quedó tirado en medio del andén, donde se efectuaron
varios heridos de bala de plomo. Las organizaciones de desocupados habían
contabilizado hasta ahora 6 heridos de bala, pero no se descartan que hayan
más.
Las imágenes son desgarradoras, casí de una guerra civil; hombres y mujeres
se
defendían como podían, contra armas, balas y gases lacrimógenos.
Los heridos atendidos en el hospital Fiorito fueron 90, de los cuales 17
quedaron internados. Tres de ellos se encuentran en peligro y  todavía no se
conocen los . Hubo 189 detenidos en la comisaría 1era. de Avellaneda. La
mayoría de ellos fue detenido en una caza de brujas, que se desató a lo
largo
de varias manzanas a la redonda.  A una hora de la represión, todavía era
difícil respirar en la zona.
En el medio quedó destruido un colectivo y otro fue detenido. Es una burda
mentira lo que dicen los medios, cuando señalan que se trataban de
piqueteros
con escopetas los que lo detuvieron.  Hasta el colectivero declaró que se
trataba de policías de civil.  Cualquier intento de calumnia, cualquier
intento
de amalgama para criminalizar a los desocupados, debe ser rechazado y
señalado
como un intento de legitimar al nuevo régimen.

Los medios hablan, cínicamente, de "piquetes trágicos", el gobierno habla de
que no se trataba de una movilización, sino de una "provocación".  Desde la
policía que dijo que "las balas no partieron de nosotros" hasta
periodistas "progresistas", como Tognetti, insinuaron que los piqueteros
estaban armados.

Nosotros sabemos que es mentira. Nosotros tenemos balas que recogimos del
piso
en nuestro poder. Nosotros vimos cuando mataban a nuestros compañeros.
Nosotros
filmamos y fotografiamos testimonios. Nosotros acusamos ante el mundo entero
al
gobierno de Argentina y a su policía de asesinato.

Luego de la represión, mientras varias personas se concentraban en la puerta
del hospital y la comisaría, se produjo un hecho que desnudó para siempre el
verdadero carácter de esta jornada.  A pocos metros del hospital, en la
calle
Bransen al 1200, la policía irrumpió sin previo aviso y sin ninguna orden
judicial al local partidario de Izquierda Unida, donde estaban reunidas unas
50
personas. Entraron tirando balas de goma, de plomo y gases lacrimógenos. Un
compañero fue secuestrado, y varios lograron escapar por los techos.  A la
salida, un compañero exibió frente a nuestras cámaras la bala que había dado
en
su billetera, y que por pocos centímetros no lo perfora. Se trataba de una
bala
de plomo.
La casa de al lado de ese local fue igualmente allanada y destruída, y solo
la
intervención de diputados y decenas de personas que se congregaron en el
lugar
lograron frenar la barbarie.
Todos vimos lo que hicieron. Actuaron como en la dictadura; saqueando,
golpeando, asesinando, secuestrando. El mundo entero lo va a saber; el mundo
entero se va a enterar de que en la Argentina ha nacido un nuevo régimen
basado
en el hambre extrema y la represión.

La respuesta ha sido inmediata. A pesar de la campaña de los medios de
comunicación, se realizaron movilizaciones en Capital Federal, y por lo
menos
en Córdoba, Rosario, Lujan, Neuquen y La Plata.  Para mañana jueves la CTA
convocó a un paro nacional y la totalidad de las organizaciones de
desocupados
convocaron a movilizarse a de Congreso a  Plaza de Mayo a partir de las
16:00
horas.
La movilización que fue reprimida  hoy estaba convocada bajo los reclamos de
alimentos, el pago de los subsidios atrasados o negados, el respeto a la
autonomía de las organizaciones de desocupados y la libertad de Raúl
Castells.
La movlización también reclamaba "que se vayan todos".

Cuesta hablar de gente que uno conoce y quiere. Cuesta convertir los nombres
en
consigna, en bandera.  Pero a partir de hoy, en cada una de nuestras
movilizaciones, en cada corte de ruta, en cada asamblea, en cada gesto
solidario, los nombres y los rostros de Dario y de Maximiliano estarán con
nosotros.

Por ustedes compañeros Dario Santillan, Maximiliano Costeki ; presentes,
ahora
y siempre.

Colectivo de Redacción de Indymedia Argentina






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