[R-P] (Fwd) El significado político del 11 de Setiembre (3 de 3)

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Jun 22 10:20:18 MDT 2002


Contradicciones dentro de la Coalición

 La construcción de una Coalición duradera para llevar a cabo “la 
guerra contra el terrorismo” se enfrenta a enormes dificultades. Con 
la  excepción de su satrapa británico, EE UU ha tenido que ganarse la
 participación de todos los demas países en su Coalición con una 
mezcla de  amenazas y promesas.  Para países como Paquistan, Iran y 
el temible Vladimir Putin de Rusia, el precio por apoyar los ataques 
militares de EE  UU contra Afganistan y el odiado régimen Taliban es 
una mayor ayuda  económica y apoyo político de EE UU. Hace solo unas 
semanas Iran y Paquistan estaban en la lista del Departamente de 
Estado como países que subvencionan y acojen a terroristas y las 
relaciones entre Rusia y EE UU eran tensas debido al plan de escudo 
antimisiles americano. Ahora, con el simbolo del dólar reflejado en 
sus ojos, estos mismos países estan contentos de formar parte de una 
Coalición dirigida por EE UU. Es evidente que Putin esta tratando de 
conseguir por parte de EE UU la aceptación de su guerra sucia en 
Chechenia a cambio de formar parte de la Coalición americana. Con 
Grozny todavia en ruinas y la población chechena aterrorizada por el 
ejercito ruso, Occidente ahora ignorará estos crimenes e incluso los 
dignificará al considerarlos parte de la guerra contra el terrorismo.

El servilismo mostrado hacia EE UU por parte de los distintos países
europeos, incluso Alemania (a pesar de que EE UU apenas se ha 
molestado en disimular su desprecio hacia Schröder y su ministo de 
exteriores Oskar Fischer), puede que no sobreviva al ataque a 
Afganistan. Los intentos americanos por contener la represión de 
Israel contra los palestinos para no antagonizar a los estados arabes 

en su Coalición, han fracasado, a pesar de que es cierto que si han 
conseguido evitar que los israelis acaben de lanzar una ofensiva 
abierta.

Tras los ataques contra Bin Laden y Afganistan volverá a imponerse la
pregunta básica: ¿en que consiste exactamente esta “guerra contra el
terrorismo”? ¿Quienes son estos terroristas contra los que se 
pretende mantener esta Coalición? ¿Irak? ¿Libia? ¿Las FARC en 
Colombia? ¿La OLP? Este es el principal problema al que se enfrenta 
todo el proyecto americano. La Coalición ha sido construida en torno 
a un objetivo a corto plazo, pero los objetivos de EE UU son a medio 
y largo plazo. Existe muy poco acuerdo entre los miembros de la 
Coalición acerca de quienes son los terroristas o si el terrorismo es 

realmente un problema tan grande.

La respuesta a muchas de estas cuestiones dependerá de la actitud de 
los miembros europeos de la OTAN. Por ahora todos ellos piensan que 
deben de mantenerse en la Coalición antiterrorista, pero ya han 
aconsejado a EE UU, especialmente durante la reunión de la OTAN del 
26 de septiembre, no meterse en una campaña militar que vaya más allá 

de Afganistan. Estos países enfatizan sobre todo los aspectos 
relacionados con la seguridad nacional de la presente campaña contra 
el terrorismo. La cuestión de si acabarán o no por doblegarse a los 
deseos americanos queda pendiente de resolver. Las postura de 
resistir a los deseos de EE UU no siempre ha sido algo habitual en el 

pasado. Tal como escribe George Szamuely: “Europa en
parte se merece el desprecio americano.Europa ha dejado pasar una
oportunidad tras otra de poder seguir una política exterior 
independiente. EE UU siempre puede contar con que Gran Bretaña siga 
su linea. Se apuntó alegremente al bombardeo de Baghdad, que no 
estaba sancionado ni por el derecho internacional ni por una 
resolución de Naciones Unidas. Al poco tiempo, los alemanes también 
se apuntaron a los bombardeos. Las sanciones contra Irak han sido un 
total desastre. El antiguo inspector de armas de la ONU Scott Ritter 
ha escrito que ya en 1997: ´ Irak habia sido desarmada. Es decir, 
Irak ya no poseía cantidades significativas de armas químicas y 
bacteriologicas, si es que todavia poseia alguna, y la capacidad 
industrial de producir estas armas o ya habia sido eliminada o
se encontraba bajo el control mas estricto´. Lo mismo sucedia con lo
referido a la capacidad de Irak de producir armas nucleares.” A pesar 

de ello, la UE no se opuso de verdad a que continuara el régimen de 
sanciones impuesto por EE UU. 

Segun Szamuely: “Los Europeos se opusieron repetidamente al bombardeo 

de Serbia, presintiendo correctamente el caos actual en los Balcanes. 

Pero despues de años de tragar con todos los proyectos de EE UU, al 
final volvieron a aceptar sus planes. El cierre del Danubio al 
tráfico comercial, por ejemplo, dañaba los intereses europeos, no los 

americanos. EE UU quiere incorporar a los Estados Balticos a la OTAN. 

Europa se opone, ya que no quiere contrariar inecesariamente a los 
rusos. Parece que los americanos estan destinados a ganar.”

Canada
 En su discurso al Congreso del 16 de septiembre, Bush omitió 
cualquier  mención de Canada en la lista de aliados americanos. La 
intención de este  gesto era aumentar la presión sobre el primer 
ministro Jean Chretien,  quien habia declarado que Canada no le iba a 

regalar un cheque en blanco  a EE UU para realizar acciones 
militares. Además, en estos momentos EE UU  esta intentando conseguir 

un acuerdo con Canada para acordar la soberania  conjunta de Canada y 

EE UU sobre sus fronteras comunes.  Esto supondría  que se abrirían 
las fronteras entre los dos países a la libre circulacion   de 
personas y bienes, pero EE UU tendría el poder de vetar quien podría
 entrar en Canada. Este país ha estado dominado económicamente desde 
hace  tiempo por las corporaciones americanas, pero ahora además se 
enfrenta a la amenaza de acabar integrado políticamente en EE UU. Un 
estado que no es capaz de controlar sus fronteras esta condenado a 
desaparecer lentamente. Marginalizar a Canada políticamente refuerza 
la hegemonía absoluta de  EE UU sobre el bloque comercial del TLC. 
Esta claro que no habra libertad de movimiento en la frontera de EE 
UU con Mejico y ningun acuerdo con el presidente mejicano Fox sobre 
la legalización de los emigrantes mejicanos en EE UU. 

Las implicaciones económicas
 Antes del 11 de septiembre, la economía mundial ya estaba al borde 
de la  recesión. La consecuencia imediatas de los ataques terroristas 

contra EE UU ha sido profundizar esa crisis. El canciller británico 
Gordon Brown esta utilizando la presente crisis y el incremento del 
gasto militar británico, necesario para financiar la guerra, para 
avisar de posibles subidas de impuestos, bajo la forma de un 
“impuesto de guerra”. En EE UU, la Administración esta haciendo uso 
de los fondos de pensiones, cuyo estatus sagrado habia sido 
garantizado durante la campaña electoral, para financiar el aumento 
del gasto militar. Bush se enfrenta a un problema de doble filo. Por 
un lado existe la tentadora opción de volver a un keynesianismo 
militar al estilo Reagan, que consistiría en utilizar las arcas 
públicas para fomentar la demanda y sacar asi a EE UU de la
 recesión y hacia un posible boom economico como en los años ochenta. 

Bush ya ha anunciado una inyección de 75.000 millones de dólares para 

fomentar la demanda interior. El 14 de septiembre, tan solo tres días 

despues de los ataques, el Congreso aprobo 40.000 millones de dólares 

en gasto de emergencia y en tiempo record también aprobó un paquete 
financiero de 15.000 millones de dólares para rescatar a las 
aerolineas. El presidente de la Reserva Federal, Allan Greenspan, y 
muchos de los que forman parte de la elite financiera americana, se 
oponen a recurrir al aumento del gasto público para fomentar la 
demanda. Si se recurre al gasto público para sacar a la economia de 
la recesión, se hara en un contexto muy distinto al de los años 
ochenta, cuando el crédito proveniente de Japon sirvió para financiar 

los deficits presupuestarios del gobierno americano. Estos recursos 
financieros ya no existen. El keynesianismo militar amenaza con 
producir una crisis inflacionista de proporciones similares a las de 
los años setenta, que podria llevar a las mismas desastrosas 
consecuencias y acabar produciendo una crisis como la de
 1974.

A corto plazo, sin embargo, los efectos sobre la economía serán 
recesivos y causarán miles de despidos, que ya han comenzado a 
producirse en las aerolineas. El volumen del comercio mundial se 
reducirá. El turismo sufrirá. Esta vez, quizás más que nunca, seran 
los trabajadores los que paguen las consecuencias.

Los desafios a los que se enfrenta el movimiento por la justicia 
global  Los ataques contra EE UU y la subsiguiente “guerra contra el 
terrorismo” constituyen sucesos históricos que aumentan los desafios 
del movimiento por la justicia global. Los líderes del capitalismo 
mundial temen a este movimiento por la cantidad de apoyo que a sido 
capaz de recabar y la amplitud de sus reivindicaciones. Ha habido 
mucho debate, en su mayoria esteril, dentro de la izquierda acerca de 

si este movimiento reviste un caracter simplemente “anti-corporativo” 

o si va más allá y se plantea como un movimiento “anti-capitalista”.  

Lo importante es que este movimiento se ha puesto en marcha y que el 
primer tipo de movimiento por lo general conduce al segundo tipo. 
Este proceso de madurez y extensión del movimiento se encuentra 
amenazado. Ya se ha señalado lo ocurrido con las manifestaciones del 
27-29 de septiembre en Washington. Igualmente, en Gran Bretaña se 
habia preparado una manifestación para el 30 de septiembre contra la 
politica de privatizaciones del gobierno, que se realizó frente al 
congreso del Partido Laborista británico, organizada por la Alianza 
Socialista, el Partido Verde y los sindicatos. Esta manifestación 
podía haber sido muy grande, pero tuvo que ser transformada
 en una manifestación contra la guerra, lo que probablemente redujo 
la cantidad de gente que acudio a unas 6.000 personas, aunque la 
incesante lluvia que duró toda la jornada dificulta una valoración 
mas completa de la manifestaciones.

Es evidente que uno de los factores que mas han limitado las 
actitudes de los norteamericanos ha sido la valoración de la opinión 
pública en Occidente. Las encuestas de opinión muestran que no existe 

un apoyo popular a una guerra total. La mayoría de los encuestados en 

gran Bretaña opinan que la acción militar debe concluir una vez que 
Bin Laden haya sido capturado o muerto. Tony Blair ha hecho todo lo 
posible por transmitir el mensaje de que el pueblo de Afganistan no 
es el enemigo y que no sera el objetivo del ataque. Algunos de los 
familiares de los muertos en Nueva York se han manifestado en contra 
de que haya más victimas inocentes. En las dos semanas posteriores al 

ataque, se produjeron amplias manifestaciones en numerosas 
universidades americanas. Los estudiantes organizaron docenas de 
reuniones y manifestaciones contra la amenaza de guerra, levantando 
un movimiento que el periodista Mathew Engel, desde la universidad de 

Oberlin en Ohio, describe como: “heredero del movimiento contra la 
guerra de Vietnam de los años sesenta”. Este tipo de movilizaciones 
han disminuido un tanto debido a la reducción de los objetivos de 
guerra declarados por el gobierno americano. Sin embargo, si
se llegasen a producir ataques militares masivos, el movimiento 
volvería a reavivarse rapidamente. Se debe mencionar que la actitud 
adoptada frente a la guerra por las personalidades mas conocidas del 
movimiento por la justicia global han sido muy buenas. Naomi Klein 
escribió un excelente articulo en el periódico americano The Natión y 

el periodista George Monbiot ha estado al frente de las 
movilizaciones contra la guerra en Gran Bretaña y también ha escrito 
contra la guerra desde las paginas del diario británico The Guardian. 

Entre las otras personalidades que han hecho campaña contra la guerra 

desde los medios de comunicación se encuentran Tariq Ali, John 
Pilger, Leo Panitch en la televisión canadiense, Seamus Milne desde 
The Guardian, Robert Fisk desde The Independent. En otras palabras, 
los mismos de siempre. Sin embargo, la cuestión mas importante no es 
el efecto que haya tenido la guerra sobre los lideres del movimiento
por la justicia global o entre las personalidades mas destacadas de 
la izquierda, a pesar de lo muy importante que esto pueda ser, sino 
el efecto de la guerra en el apoyo de la gente o sobre la opinión 
publica en general. Lo que quiero decir es que la guerra ha obligado 
a la izquierda y al movimiento por la justicia global a situarse a la 

defensiva, forzandole a luchar en un terreno mucho mas desfavorable. 
En Gran Bretaña hemos tenido el dudoso “privilegio” de tener que 
luchar contra la histeria militarista durante tres veces en las 
ultimas dos décadas, durante la guerra de la Malvinas, durante la 
guerra del Golfo y durante los ataques contra Serbia. Frente al poder 

aterrador de los medios de comunicación y su consenso reaccionario es 

muy difícil llegar a la gente y movilizar  una oposición amplia. 

La propia naturaleza “prolongada” de la guerra declarada por Bush y 
Blair  les crea enormes dificultades a los lideres capitalistas. Una 
cosa es acabar con Bin Laden y los Taliban y otra muy distinta es 
extender la campaña militar a Irak y Libia, lo que provocaría la 
ruptura de la Coalición antiterrorista. La oposición en Europa y el 
Tercer Mundo también aumentaría si intentasen ampliar el conflicto. 
Extender “la guerra contra el terrorismo” a Colombia, por ejemplo, 
sería imediatamente opuesto por amplias capas de gente que 
potencialmente podrian apoyar al movimiento anticapitalista. 

La izquierda se enfrenta al mismo tiempo a un gran problema y 
oportunidad con esta guerra. El movimiento por la justicia global ha 
alcanzado un cierto grado de desarrollo, gracias a la confluencia de 
los activistas contra las multinacionales, los defensores de la 
abolición de la deuda externa del Tercer Mundo y  los 
anticapitalistas mas radicales, incluidos los marxistas. Seria una 
locura que la izquierda lanzase un ultimatum a toda esta gente 
pidiendoles que se posicionasen claramente “contra el imperialismo”. 
Pero el minimo común denominador para que estos tres grupos
se mantengan unidos es una movilización contra la guerra y el racismo 

y en defensa de las libertades civiles. También oponerse a la absurda 

idea de que el principal problema en el mundo hoy  es el 
“terrorismo”. De esta forma se puede conseguir que una parte 
importante del apoyo de masas del movimiento por la justicia global 
relacione los distintos temas mas explicitamente y avance hacia una 
comprensión de facto de la naturaleza del poder imperial.  En teoría 
no debería de ser tan difícil pasar de comprender la naturaleza de 
las corporaciones a comprender la naturaleza del estado que las 
defiende. Pero con toda la propaganda que nos rodea  contra el 
terrorismo, no sera una tarea fácil. Durante las primeras etapas
de la campaña, especialmente al comienzo de la ofensiva militar 
contra los Talibanes, será una tarea difícil de realizar. Sin 
embargo, cuando los objetivos reales de “la guerra contra el 
terrorismo” sean por si mismos evidentes, la tarea sera mas fácil. La 

Administración Bush y sus aliados británicos se han impuesto un 
desafio enorme. No tienen ninguna garantía de conseguir sus objetivos 

a largo plazo. Se tendrán que enfrentar a poderosos obstaculos. La 
izquierda debe movilizarse rápidamente ahora, no importa lo aislada 
que pueda estar al comienzo, para asi poder maximizar los beneficios 
a medio y largo plazo. 

Traducción: Alvaro Rein   




Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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