[R-P] por toda America Latina: el avance de G7 mediante el uso de transgenicos
Bibiana Apolonia
bibiapo en sinectis.com.ar
Dom Jun 16 10:15:03 MDT 2002
Polémica en torno de los cultivos transgénicos
Kristen Philipkoski
Wired
La publicación científica Nature retira su respaldo a un
estudio en el que se afirma que existen pruebas de la presencia de
organismos genéticamente modificados en los cultivos de México, pero aún hay
quienes alegan que se trata de una campaña de marketing para desprestigiar
el estudio. Por Kristen Philipkoski.
La industria biotecnológica logró una importantísima victoria en el sector
de las relaciones públicas cuando una de las principales publicaciones
científicas retiró su respaldo a lo expresado en un estudio que había
publicado, en el que se afirmaba que los cultivos de México estaban
contaminados con organismos genéticamente modificados.
Pero la forma en que se logró esta victoria se ha convertido en centro de un
acalorado debate.
La controversia comenzó cuando Ignacio Chapela, profesor adjunto del
departamento de políticas y gestión del medio ambiente de la Universidad de
California, sede Berkeley, elaboró un estudio en el que se afirmaba que los
distintos cultivos de maíz de México -a los que antes se creía vírgenes-
estaban contaminados con organismos transgénicos.
La publicación científica Nature publicó el estudio el 29 de noviembre del
2001. Esta investigación generó gran revuelo y una andanada de críticas de
parte de la industria tecnológica, especialmente en la cartelera de mensajes
de AgBioWorld.
El día en que se publicó el informe de Chapela, una de las personas que
participa de esta cartelera, llamada Mary Murphy, acusó al investigador de
tener prejuicios contra los productos tansgénicos, y otra persona, llamada
Andura Smetacek, señaló que Chapela era "antes que nada, un militante".
Sus mensajes dieron lugar a cientos de mensajes más en los que también se
criticaba el estudio, y AgBioWorld hizo una presentación donde se expusieron
las "fallas fundamentales" que aquejan a dicho informe.
Pero ese fue apenas el inicio de la controversia. Un columnista de The
Guardian del Reino Unido avivó el fuego acusando a Monsanto, el gigante de
los productos transgénicos, de inventar supuestos integrantes de la
cartelera de mensajes y de orquestar una campaña de relaciones públicas a
través de The Bivings Group, una empresa que se dedica a esa actividad, con
el fin de desprestigiar la investigación de Chapela.
En dos artículos distintos, el columnista, George Monbiot, dio a entender
que Bivings había creado a Murphy y a Smetacek.
Bivings niega todas estas acusaciones y las tilda de "atroces" en una carta
dirigida al director del Guardian, donde probablemente se publique hoy la
carta.
"Las acusaciones hechas contra The Bivings Group en dos columnas publicadas
recientemente en el Guardian -'The fake persuaders' (Los falsos
persuasores'), del 14 de mayo de 2002, y 'Corporate phantoms' (Fantasmas
corporativos), del 29 de mayo de 2002- son completamente falsas", escribió
la empresa.
En abril, el Dr. Philip Campbell, director de Nature, escribió en el sitio
web de esa publicación que el informe de Chapela directamente no tendría que
haber sido publicado.
Ni Campbell ni Chapela respondieron a los llamados telefónicos de la prensa.
Algunos investigadores dicen que el estudio adolece de ciertas fallas, pero
que de todas formas es habitual que los científicos no concuerden respecto
de los resultados.
Todavía queda por determinar cómo fue que se infiltró el maíz transgénico en
el cultivo de México, pero uno de los principales sospechosos es el maíz
importado de Estados Unidos. También es posible que, al igual que sucede en
otros países como Brasil, los productores agrícolas mexicanos haya ingresado
de contrabando maíz transgénico con la esperanza de obtener mejores
cosechas.
Si las acusaciones formuladas por Monbiot en el Guardian fueran ciertas,
estaríamos ante la presencia de una forma de marketing viral especialmente
insidioso. Pero las pruebas no son concluyentes.
Monbiot señaló que encontró un mensaje enviado por Mary Murphy, en el que se
satiriza a los que se oponen a la biotecnología, que contiene una
identificación, bw6.bivwood.com, que es el nombre de dominio del Bivings
Group.
Pero es muy fácil alterar los encabezados de los emails, y además el mensaje
ya tiene dos años.
Monbiot señaló en su artículo que no pudo descubrir demasiado acerca de
Smetacek, pero que esta mujer muchas veces promocionó "el Centre For Food
and Agricultural Research" (Centro de Investigación de Agricultura y
Alimentos), en el cual se analizan los actos de "terrorismo" perpetrados por
los activistas de los movimientos anti-transgénicos. Este sitio está
registrado a nombre de Manuel Theodorov, el "director de asociaciones" de
Bivings Woodell, que pertenece a The Bivings Group, escribió Monbiot.
Bivings se negó a hacer declaraciones respecto de las acusaciones de Monbiot
acerca de los nombres de dominio, pero en su carta niega conocer a Murphy o
Smetacek.
"Los 'falsos persuasores' que se mencionan en los artículos -Mary Murphy y
Andura Smetacek- no son empleados de la empresa, ni proveedores, ni
pseudónimos de empleados o proveedores del The Bivings Group. Es más: The
Bivings Group no conoce a Mary Murphy ni a Andura Smetacek", escribió
Bivings.
Los directivos de Monsanto negaron haber contratado a Bivings para hacer una
campaña a favor de los productos transgénicos.
"La conducta que describió el Guardian no es el tipo de cosas que le
pediríamos a Bivings", expresó Loren Wassell, vocera de Monsanto.
The Bivings Group ayuda a Monsanto en la construcción de los sitios web,
pero no se dedica a las relaciones corporativas tradicionales.
"Ellos no se encargan de las RR.PP.", señaló Wassell. "Cuando hay que hablar
de algún tema, hablamos nosotros mismos".
Son diecinueve los países en los que es obligatoria la colocación de
etiquetas identificatorias en los productos transgénicos, y en 1998 la Unión
Europea prohibió la venta de cualquier producto transgénico nuevo.
Dicha prohibición molestó muchísimo a los exportadores de Estados Unidos y
obstaculizó el crecimiento de las empresas de biotecnoogía agrícola de
Europa. Se cree que en el transcurso de este año la UE va a evaluar la
posibilidad de levantar dicha veda, pero sin dejar de exigir la debida
identificación de estos productos con los rótulos correspondientes.
Mientras tanto, en Toronto se está llevando a cabo la principal conferencia
de la industria biotecnológica, en la cual el Secretario de Salud y
Asistencia Social de Estados Unidos manifestó su oposición al rotulado de
los productos transgénicos.
"El establecer la obligatoriedad de la colocación de rótulos
identificatorios sólo va a servir para asustar a los consumidores", expresó
Tommy Thompson en el discurso que dio el lunes durante un desayuno realizado
en la conferencia BIO 2002. "El rotulado lleva implícita la idea de que los
productos obtenidos a través de la biotecnología son peligrosos".
Pero algunos expertos sostienen que no se puede tener la certeza total de
que no sean peligrosos.
"La ciencia es tan inmadura... no sabemos lo que estamos haciendo", expresó
David Suzuki, un profesor de genética de Canadá, en una manifestación
anti-biotecnología realizada en una plaza de Toronto el domingo. "Si uno
sacara a Bono de los U2 y lo pusiera a hacer música en la Sinfónica de
Toronto, seguramente saldría ruido, pero no hay forma de saber cómo sería
ese ruido".
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