[R-P] NOTAS SOBRE LA GEOGRAFIA MUNDIAL

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Vie Jul 26 18:02:47 MDT 2002


A FONDO: FRANCOIS BOURGUIGNON, ECONOMISTA

"Hay elites responsables de la pobreza de sus países"


Todas las razones del subdesarrollo. De la misma manera que no hay recetas
infalibles para que un país crezca, tampoco son de un solo tipo los motivos
por los que se estanca. Existen razones económicas, sociales, políticas e
incluso geográficas que obturan las salidas, y por eso mismo los organismos
internacionales suelen tener dificultades para recomendar los pasos
correctos. (Oscar Raúl Cardoso)
Así reflexiona el economista francés Francois Bourguignon, que se doctoró en
las universidades de Orleans y Western Ontario y enseña en la de París VI.
Director de la "Revista de Economía" del Banco Mundial, Bourguignon vino a
Buenos Aires invitado por la revista "3 Puntos" y la Embajada de Francia.

-Usted tiene experiencia personal con las instituciones que derivan de los
acuerdos de Bretton Woods, el FMI y el Banco Mundial. Se alude a ellas como
"instituciones hermanas", pero en los últimos años las diferencias entre sus
enfoques son más que notorias. ¿Están el FMI y el BM en curso de colisión
política?

Yo soy en primer lugar un profesor universitario, que enseña economía en la
Universidad de París. Soy consultor del Banco Mundial y estoy a cargo de la
"Revista de Economía" del Banco, que es un órgano más bien académico. Mi
visión del BM y del FMI es desde el interior pero, paradójicamente, bastante
externa.

- Pero aun si no fuera usted parte del Banco Mundial, estaría en condiciones
de evaluar una polémica que es pública como lo están probando con sus
críticas al FMI figuras como Joseph Stiglitz, Premio Nobel y ex
vicepresidente del BM.

Lo que quiero decir es que yo no estoy verdaderamente al tanto de la parte
operativa cotidiana. Y debo acotar que la persona que me llevó al Banco, a
dirigir esa revista, fue Joe Stiglitz. Claro, conozco bastante bien los
términos de la polémica. El problema de estos organismos internacionales y
sus roles se centra en situaciones como la de Argentina hoy en día y las
crisis que la han precedido. Es cierto que el tipo de crisis que conocemos
ahora ha cambiado con respecto del pasado. Y es totalmente cierto que está
bajo observación sobre todo el Fondo Monetario, que dentro de esos
organismos tiene la tarea de intervenir primero. Es un poco el bombero en
los incendios.

- ¿Sólo bombero o policía a la vez?

Bombero y policía, seguro. Sólo cuando esos incendios están controlados
aparecen los bancos en escena. El Banco Interamericano de Desarrollo, el
Banco Asiático, el Banco Mundial llegan, pero muchas veces para encargarse
de proyectos colaterales. Lo cierto es que la naturaleza de las crisis ha
cambiado y que el FMI se encontró en los 90 en una posición en la que las
viejas recetas no servían más, pero estaban en las reglas operativas de la
institución. El FMI es realmente como el bombero; tiene una lista de cosas
para hacer, y esos bomberos siguen con la lista aunque la naturaleza de los
incendios haya cambiado.

- Asistimos a un incendio que estalló en Asia en el 97 y aún sigue vivo en
algunas zonas del mundo. ¿Qué dice eso del bombero?

El Fondo reaccionó bastante bien y bastante rápido. Se dieron cuenta de que
exigir que esos países redujeran el gasto público cuando la situación
presupuestaria era totalmente limpia no tiene sentido. Y en enero de 98,
dijeron: "Olvídense de lo que hemos dicho." Aprendieron, pero al mismo
tiempo uno no puede decir que es una nueva regla no exigir que los países
arreglen su gasto público, porque mañana puede haber una crisis en Africa y
hay que volver a las viejas reglas.

 -Insisto, el incendio continúa quemando en el 98 fue Rusia, en el 99
Brasil y ahora la Argentina economía y vidas. ¿Dónde están las lecciones
aprendidas? ¿Dónde se ven, en el comercio internacional, con el
proteccionismo de los más ricos por ejemplo?

Creo que es claro que hay una necesidad de que el tipo de intervención
cambie y que haya más inteligencia en la manera de intervenir. Todos estamos
de acuerdo en que el Banco Mundial está diciendo desde hace mucho tiempo que
lo que se necesita para el desarrollo de los más pobres es la apertura de
los mercados de los países desarrollados y es obvio que las decisiones
recientes del presidente George W. Bush en temas como el acero o la
agricultura van en contra de eso. Como la política agrícola común de Europa.
Ahora, si miramos la posición del Fondo con respecto a este tipo de debate,
vemos algo totalmente distinto porque el Fondo no se preocupa por problemas
estructurales de largo plazo. Ellos están allá como los contadores: "esta es
su cuenta, usted ahora está en rojo. Eso no se puede, y si está en rojo
tenemos que hacer algunas cosas". Cuando aparece ese tipo de situación, el
Fondo tiene que intervenir muy rápidamente para equilibrar la situación a
corto plazo. No se preocupa del largo plazo. Desde este punto de vista, creo
que no hay contradicción. Hay una especialización de estos organismos, con
algunos mirando más a largo plazo y otros, más a corto plazo. El problema es
que suele no decirse que el corto plazo está condicionando el largo plazo.

- Los países más pobres se sienten hoy como roedores del laboratorio donde
el FMI, el Banco Mundial y otros siguen intentando resolver el problema. ¿No
hay cierta desaprensión en esto?

La pregunta que usted está haciendo es si sabemos cómo se puede desarrollar
un país. Y la respuesta es que conocemos un cierto número de condiciones
necesarias para que un país se desarrolle. Y éstas son tener una práctica
macroeconómica más o menos sana; tener una economía que sea razonablemente
abierta al resto del mundo; invertir en ciertas infraestructuras, en
educación y, suponiendo que todo eso se haga, el problema es que, en muchos
casos, no resulta suficiente. Y si los funcionarios del Banco Mundial y esos
organismos conocieran las condiciones suficientes, entonces no tendríamos el
problema de Africa. Pero hay que aceptar que para esa gente, la comunidad
internacional, los intelectuales, los economistas en general no solamente
los del Banco Mundial hay algo que no entendemos. No podemos decirle a un
país: si usted quiere desarrollarse, entonces hay que hacer esto, esto y
esto, en ese orden. Estamos descubriendo que todo está ligado, que un país
no se puede desarrollar con instituciones que son demasiado viejas. Entonces
uno dice: "Cambiemos las instituciones". Pero no se cambian así nomás. Pasa
algo parecido a lo que ocurre cuando los historiadores estudian el
nacimiento del capitalismo y el desarrollo económico en el siglo XVI en
Holanda. Hay muchas hipótesis sobre cómo se dio todo eso. Hay quienes dicen
que es porque existió el Renacimiento en Italia en el Quattrocento... Pero
no conocemos la respuesta con seguridad y estamos en esa situación con
varios países en el mundo. Estamos muy, muy preocupados por lo que está
pasando en Africa, pero no tenemos respuestas claras. Uno no puede descartar
la idea de que el desarrollo económico mundial es un proceso geográfico. Y
desde ese punto de vista uno puede muy bien pensar que Africa no está en el
mapa del desarrollo mundial: no está muy cerca de un polo central de
desarrollo y por eso va a tener muchas dificultades para integrarse.

- ¿Darwinianismo social y también geográfico ahora? ¿Hay sociedades
condenadas al éxito y otras al fracaso?

No es lo que quiero decir sobre Africa. A lo mejor existe algo de eso en
algunos casos. Pero lo que me parece más notable cuando uno mira la historia
de Africa es que un día en el pasado llegaron colonos porque había que
explotar recursos naturales en esos países. Llegaron, crearon puertos porque
había que exportar; con los puertos crearon un mínimo de infraestructura y
finalmente las ciudades; después vino la independencia política. Al mismo
tiempo, los recursos naturales perdieron valor, el mercado mundial no se
cerró, pero se redujo y esos países no se encuentran ni con todo el mercado,
ni con las posibilidades que tenían antes los colonos. ¿Qué está pasando en
esa situación? Nada; como no tienen otros nexos con la economía mundial
simplemente fueron excluidos del proceso. Y cuando ese tipo de fenómeno se
da dentro de un país, ¿qué pasa? La gente se va, vende todo. Y no hay ningún
problema para ir a la ciudad o a otra provincia, porque es dentro de una
comunidad nacional. Eso no puede pasar con los países. No hay ninguna
libertad de movimiento de la población. Y ése es el problema clave; cuando
estamos hablando de la mundialización hay problemas económicos, pero también
políticos y humanos. Y si queremos resolverlos, tenemos que hacer progresos
en esa dirección y la economía per se quizás no va a ser suficiente. No
quiero decir que hay países condenados al no desarrollo. Espero que
encontremos algo para ellos.

- ¿Cree que si no hay una condena taxativa al subdesarrollo, al menos
algunos países parecen cerca de ese abominable lugar?

Sí, parecen cerca, porque para sus recursos naturales los mercados se
agotaron; porque no pueden imaginar cómo los inversores extranjeros van a ir
allá a producir bienes si no tienen la infraestructura, la mano de obra
calificada que se necesita. ¿Qué puede hacer esa gente? Hay realmente un
problema muy serio y creo que uno no puede echarle la culpa al Banco Mundial
o al FMI cuando dicen: "No sabemos cómo funciona esto".

-Vengamos hacia América latina. Para los organismos internacionales de
crédito, en los años 40, 50 y 60 la democracia no era una preocupación, algo
que cambia a fines de los años 70. América latina conoció entonces lo que se
llamó el Consenso de Washington y que ahora se identifica con una
determinada visión ideológica, el neoliberalismo. Democracia y mercado iban
a ir juntos, se decía. Ahora algunos críticos sostienen que el mercado
tendrá que sacrificar a la democracia. ¿Es así?

No estoy seguro de que la relación entre democracia y economía los
mercados sea tan directa. Y sobre todo no estoy seguro de que la relación
sea negativa como usted parece sugerir. Prefiero tener una visión más bien
histórica. El proceso hacia la democratización es muy largo. Hay elites en
todos los países incluyendo a los más desarrollados y teóricamente los más
democráticos que tratan de controlar ese proceso, para su propio beneficio.
Se puede muy bien tener un país, una sociedad en la cual el presidente se
elige por sufragio universal, pero no por eso su economía es democrática.
Simplemente porque pasa muchas veces que los votos de algunas partes de la
población no tienen el mismo peso que los votos de otras. Y creo que hay que
ver los problemas económicos, los sociales y los políticos en esos términos,
sopesando cuánta economía política hay detrás de ellos. Pero, al mismo
tiempo uno dice: ¿qué tipo de recomendación podemos dar? Porque si uno toma
ese tipo de actitud no hay recomendación, simplemente uno no puede decirle a
la elite de un país que se suicide porque si se suicida va a permitir que se
imponga una democracia verdadera. Lo que quiero decir es que hay elites que
son responsables de la pobreza de su país. Y me parece que en muchos países
estamos en un proceso de estas características.

-La llamada teoría del capitalismo periférico que se elaboró en la CEPAL
durante los años de liderazgo intelectual de Raúl Prebisch sostenía
precisamente lo que usted parece negar: que si hay contradicción entre
democracia y economía, pierde la democracia. ¿Esta es también una visión
histórica?

Oponer a Prebisch y el capitalismo periférico de los años 50 o 60 a lo que
está pasando ahora no parece el mejor modo de entender. Estoy totalmente
convencido de que las sociedades latinoamericanas no son las mismas hoy que
hace 30 o 40 años, pero no estoy convencido de que hayamos pasado a
sociedades totalmente democráticas. Está muy claro que no. Y muchas veces es
más difícil entender lo que está pasando porque la actuación de la clase
dirigente, de la clase poseedora, de la elite no es transparente. No se ve
muy bien quién está manipulando a quién. Y cuando las cosas se vuelven más
oscuras todavía es cuando todo eso se está mezclando con la globalización y
con el hecho de que en cualquier país hay gente que dice: "Es muy importante
tener la apertura al resto del mundo, tener mercados libres, entre comillas,
porque son eficientes". Generalmente, atrás de esos planteos hay intereses
de una cierta clase de gente, y eso es lo que está pasando. Ahora, el
problema es saber si eso quiere decir que no hay nada que hacer y que hay
que dejar libradas a esas sociedades a semejantes rumbos. Yo creo que no.


Fuente: Diario Clarín, Buenos Aires, del 21 de julio de 2002; pp. 24 y 25.

















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