[R-P] Labaké envía Mensaje semanal Nº 175 del 13-07-02.doc JP
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Labaké envía su mensaje semanal Nº 175
13-07-02
Ingresamos al segundo círculo del infierno
Por Juan Gabriel Labaké
El día que asesinaron a los dos “piqueteros” en Avellaneda, pensé que
habíamos entrado al primer círculo del infierno. Hoy creo que hemos
ingresado al segundo.
Tengo ante mí un libro estremecedor: “La terrible impostura”, del francés
Thierry Meyssan, periodista reconocido y autor de cuatro obras más. En
definitiva, un escritor confiable.
Luego de leer el libro de Meyssan, queda una certeza aterradora: el 11 de
setiembre no chocó un avión comercial contra un ala del Pentágono, sino que
ahí impactó un misil supermoderno, que sólo pudo ser disparado por un
poderoso grupo militar del propio EEUU. Y una sospecha peor aún: si al
atentado contra el Pentágono lo perpetró un sector de ellos mismos
(afirmación que puede darse por cierta), ¿quién hizo estrellar los dos
aviones contra las Torres Gemelas? Hay otros detalles relatados por Meyssan
que transforman la sospecha en una segunda certeza, más tenebrosa que la
primera.
Preguntemos como hacen los criminalistas: ¿a quién beneficiaron los
inhumanos y sangrientos atentados del 11 de setiembre? En esto tampoco hay
duda alguna: al complejo militar-industrial-petrolero, que hoy domina a EEUU
y ha impuesto a todo el mundo, gracias a dichos atentados, su genocida
estrategia planetaria. Un razonamiento ineludible más y sentiremos el
vértigo del terror: Bush (h) fue elegido fraudulentamente como presidente de
EEUU por la presión de ese complejo diabólico de poder.
El mundo está saliendo paulatinamente de la órbita de dominación del
“complejo financiero-bancario”, dirigido desde el Consejo de Relaciones
Internacionales (CFR), que lo esclavizó con la deuda externa, y mató a sus
pueblos por hambre, para entrar en el reino de los señores de la guerra.
Unos exterminaron vidas humanas por desnutrición, los otros lo hacen con
misiles y bombas de última generación.
En última instancia, se trata de lograr el objetivo de largo plazo de EEUU:
disminuir la población mundial en unos 1.000 millones de seres humanos,
porque “la sobrepoblación del Tercer Mundo atenta contra las seguridad de
EEUU”. ¿Suena muy fantasioso? Quizás. Yo tampoco creo en las brujas... pero
algunas hay. Por ejemplo, alrededor de 1950 decidieron que el método
adecuado para eliminar tercermundistas que reclaman comida, salud y
trabajo era el control de la natalidad. Desde entonces:
1.- En 1952, la “inocente” señora Margaret Sanger fundó en EEUU la
Federación Internacional de Planificación Familiar, que recibió
inmediatamente cuantiosas y sugestivas donaciones (estatales y “privadas”).
Luego, cientos de miles, y tal vez millones, de hindúes varones aceptaron
esterilizarse a cambio de una radio a transistores (recién aparecían)
regalada por la Sra. Sanger y sus generosos y misteriosos “sponsors”.
2.- En el mismo año, otro “humanista”, David Rockefeller, fundó el Consejo
de Población, con fines iguales a los de la Sra. Sanger.
3.- En 1965, el presidente de EEUU, Lyndon Jonson, explicó ante la Asamblea
de la ONU: “Actuaremos (en el Tercer Mundo) sobre la base de que cinco
dólares invertidos en el control poblacional valen más que cien dólares
invertidos en el crecimiento económico”.
4.- En 1971, el Instituto de Tecnología de Massachussetts publicó su
genocida informe (preparado por encargo del Club de Roma, que pregonaba el
“crecimiento cero”), en el que se concluye: “... para ser eficaz, el control
de la natalidad debe ser compulsivo”.
5.- En 1971, el “halcón” republicano Henry Kissinger (principal impulsor del
golpe de Pinochet, del operativo Cóndor en el Cono Sur, del genocidio en
Vietman, etc.) entrega al presidente Richard Nixon su “Memorando de
Seguridad Nacional M.200”, en el cual aconseja: “El control de las
poblaciones del Tercer Mundo es vital para la seguridad de EEUU... Habrá
que aplicar presión sobre los países extranjeros y sus dirigentes... y
prever pagos directos a quienes acepten la planificación familiar...
6.- Los “palomas” demócratas (amigos de los “progre” de acá) Cyrus Vance y
Zbigniew Brzezinsky (hombres de Jimmy Carter) dijeron en 1980: “Toda la
política norteamericana debería depender del control de la población
mundial” (Informe Global 2000).
La experiencia enseñó a las elites de EEUU que el control poblacional era un
método muy lerdo para disminuir los mil millones “que sobran”. El millón y
medio de vietnamitas asesinados marcó el camino de un “método alternativo”
más eficaz. Bush padre puso su granito de arena en 1991: 300 mil iraquíes
menos gracias a una “guerra limpia” (porque no se derramó sangre
“americana”). La guerra podía ser la solución. Así nació, en 1988, el
llamado Plan Santa Fe 1 del Pentágono, luego ampliado por los similares 2, 3
y 4 (los cuatro se pueden leer en la Biblioteca del Congreso de EEUU). Tales
planes fueron el catecismo del complejo militar-industrial-petrolero que
asaltó el gobierno con la elección ”manu militari” de Bush (h). Los
atentados del 11 de setiembre posibilitaron la concreción de los proyectos
planetarios de tal complejo de poder. Luego de Vietnam, Irak y Kosovo, vino
la lucha del bien contra el mal en Afganistán. Ahora seguirá Irak (¡otra
vez, lo de 1991 fue poco!), Irán... ¿la India a manos de Pakistán?, y al
final del proceso, China.
Hasta acá, el tema interesa a los estudiosos de la política internacional.
Desde hace un mes, el asunto nos quema las manos a los argentinos. El viaje
del ex presidente Menem a EEUU sirvió para ratificar la vieja alianza (¿y
sociedad comercial?) entre la familia Bush y el menemismo. Desde el regreso
de Menem de ese viaje, sintomática y sugestivamente su candidatura
presidencial ha sido apoyada por buena parte del “establishment” local e
internacional y difundida profusamente por la prensa “seria”.
El complejo militar-industrial-petrolero-genocida ha hecho pie firme en
nuestra Patria, y tiene ya su candidato presidencial en Menem. Habrá que
estar preparados para ver cosas muy graves, mucho más graves que las
sufridas hasta ahora. Por lo pronto, Menem ya ratificó su trilogía de la
muerte: dolarización, ingreso al ALCA y regionalización (esta última gusta
mucho a Rodríguez Saa, Sobich, Lizurume y Verani...).
Estamos amenazados por una inmensa y poderosa mafia, que no es sólo
argentina como cree la diputada Carrió, sino que tiene su cuartel general en
Washington y Nueva York, con “halcones” y “palomas” (amigos de los
“progre”). Ya lo explicó el premio Nóbel y ex vicepresidente del BM, Joseph
Stiglitz, cuya explosiva revelación (marzo de 2002) sobre la madre de todas
las corrupciones sigue sin ser publicada por la prensa “seria”.
Menem hace lo suyo, lo que siempre hizo: obedecer con alegría (con alegres
relaciones carnales). De la Rúa obedeció porque no sabía dónde estaba parado
y dudaba hasta de su sombra. Duhalde lo hace a disgusto; su falta de coraje
lo paraliza ante los poderosos.
Y los otros candidatos, ¿qué hacen y qué harán ante ello? Me refiero a
todos: a los de adentro y a los de afuera del Partido Justicialista. ¿Qué
proponen para salir del abismo De la Sota, J.C. Romero, Rodríguez Saa,
Kirchner, Carrió, etc.?
Ningún argentino de bien, sea peronista o no, puede quedar indiferente ante
la amenaza de los genocidas señores de la guerra, o ante la de los genocidas
avaros de los bancos.
Escribo esto pensando en algunos compañeros y compatriotas de buena fe que
aún se preguntan si vale la pena luchar en esta instancia electoral. Creen
que es gastar pólvora en chimangos. Todos los esfuerzos valen la pena cuando
se trata de aunar voluntades para liberarnos de esta atroz y peligrosa
dependencia en que nos deja una dirigencia que claudicó y se corrompió desde
1976.
Buenos Aires, 13 de julio de 2002.
Juan Gabriel Labaké
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