[R-P] importar dolar/ecuador vive de los que se van
leo cofre
lcofre en hotmail.com
Mie Jul 10 02:08:32 MDT 2002
IMPORTAR DOLAR. mas que un deseo de algunos expresado en un mal castellano o
espaniol de tarzan es lo que esta sucediendo en ecuador.
hace ya unos meses habia reenviado un articulo sobre los destinos de Ecuador
luego de la dolarizacion de su economia. en aquel tiempo como ahora la verde
sombra pendia sobre la economia argentina, hoy mas que nunca aqui se insiste
con esta nefasta posibilidad.
me encontre con otro articulo en el que bajo esta verde bandera un fenomeno
comenzo a darse en ecuador y es que los envios al pais por parte de los
residentes ecuatoriano en el extranjero es ya tan considerable que supera el
gasto social en el pais dejado.
leo.
Ecuador vive de los/as que se van
Alberto Acosta y David Villamar
Quincenario Tintají, Quito, E mail: tintaji en tintaji.org
Durante los últimos años, las remesas de los emigrantes ecuatorianos/as han
registrado un notable incremento, convirtiéndose en un puntal para la
economía de Ecuador.
Según la Dirección Nacional de Migración, 504.203 ecuatorianos -más del 10
por ciento de la población económicamente activa- salieron del país entre
1999 y 2000. La gran mayoría pertenecen a los sectores medios y bajos de la
sociedad.
Al encontrar en el extranjero una fuente de ingresos, los compatriotas están
en posibilidad de enviar a sus familias una porción de ese ingreso,
generando un flujo de recursos hacia el Ecuador: las remesas.
La medición de las remesas es compleja, debido a la diversidad de formas en
que se envían (transferencias a través del sistema bancario o empresas
especializadas, correos clandestinos o envíos con familiares). Pero se
complica todavía más por causa de la emigración informal que no aparece en
las estadísticas. Esto explica la dificultad para acceder a una información
fidedigna. Por eso, es necesario considerar que las cifras sobre remesas que
proporciona el gobierno son estimaciones y es muy probable que estén
subvaloradas.
Evolución de las remesas de los emigrantes
Mientras mayor sea la corriente migratoria, el flujo de remesas tenderá a
incrementarse y más relevante será su medición para efectos de un análisis
económico. Sin embargo, no hay que olvidar que un proceso social es siempre
irregular, por lo que no es prudente asumir que el flujo de remesas se
mantendrá inalterado en el tiempo.
En el año 1991, cuando la emigración no era tan significativa, los
ecuatorianos que habían salido del país enviaron aproximadamente 109
millones de dólares.
Este monto no representaba ni siquiera el 1 por ciento del Producto Interno
Bruto (PIB), mientras que en el mismo año, las exportaciones petroleras
alcanzaron un 10 por ciento del PIB y las bananeras un 6 por ciento.
Diez años más tarde, en 2000, dichas remesas alcanzaron la cifra de 1.364
millones de dólares y subieron a un 10 por ciento del PIB. Este monto fue
superior al logrado con las exportaciones de banano, que se mantuvieron en
un 6 por ciento, mientras que el petróleo, que se benefició en dicho año de
elevados precios en el mercado internacional, alcanzó un 18 por ciento. En
el 2001, aunque las remesas subieron a 1.430 millones, su relación con el
PIB bajó a 8 por ciento debido al notorio incremento de éste.
En todo caso, las cifras son elocuentes: entre 1991 y 2001 el flujo de
remesas de los emigrantes se incrementó más de13 veces.
Remesas e inversión extranjera
Los recursos provenientes de las remesas en estos últimos años, fueron
ampliamente superiores a los representados por la inversión extranjera, aún
cuando ésta creció casi al doble entre 2000 y 2001 (de 720 millones de
dólares a 1.330 millones de dólares) a causa de los recursos requeridos para
la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).
Otra forma de medir la importancia de las remesas en las cuentas externas
del país es relacionarlas con las exportaciones, de las que dependen los
ingresos de gran parte de la población. Los envíos de los emigrantes superan
tanto las exportaciones de productos agropecuarios tradicionales como de
productos industriales. Su dinámica de crecimiento en esta década ha sido
muy superior a la del sector petrolero y a la del sector agropecuario.
Por otra parte las remesas, vía incremento de liquidez, generan presiones
inflacionarias en los principales destinos como Cuenca, por ejemplo, que es
la ciudad más cara del país, pero a su vez la de menor desempleo.
Esta persistencia de la inflación resulta preocupante cuando se habla de una
economía dolarizada, que ha llegado a ser una de las más caras de América
Latina.
¿Un sustituto del gasto social?
Durante las dos últimas décadas, la continuada aplicación por parte del
Estado, de recetas neoliberales alentadas por el Fondo Monetario
Internacional (FMI), ha mostrado su incapacidad para solucionar los
problemas económicos del país. Además, ha dado como resultado la continua
disminución del gasto social, aparejada al incremento del servicio de la
deuda externa.
El gasto social en la última década ha pasado del 4.4 por ciento del PIB en
1991 a 3.8 en 2001. Mientras tanto, el servicio de la deuda externa casi
duplicó su participación en ese periodo al pasar de 5.2 por ciento a 9.5.
Esta disminución sostenida del gasto social es cómplice del aumento de la
pobreza y del deterioro en la distribución del ingreso.
En esta realidad, las remesas constituyen una válvula de escape a la crisis
económica.
Basándose en parámetros lógicos de movilidad social, puede afirmarse que los
emigrantes envían el dinero hacia sectores de condición social similar. De
esto se deduce que los destinatarios de las remesas son asimismo sectores
medios y bajos de la sociedad.
Ahora bien, la participación de las remesas en el PIB ha pasado de un
modesto 1 por ciento en 1991 a 8 por ciento en 2001, valor que corresponde
al doble del gasto social del Estado y que es recibido por los familiares de
los emigrantes de manera directa. Esos recursos dieron oxígeno a la
economía, en especial a las provincias meridionales de la Sierra, como
Azuay, Cañar y Loja, donde seis de cada 10 habitantes tienen familiares
viviendo en el exterior. A esa zona fueron unos 650 millones de dólares de
los más de 1.364 millones ingresados en el 2000.
Así, puede afirmarse que el efecto interno de las remesas es por un lado,
"darle algo de cuerda y movilidad" al Estado, permitiéndole reducir el gasto
social y destinar más recursos al servicio de la deuda o a subsidiar la
incapacidad de la banca, según sea la prioridad del momento. Por otro lado,
las remesas incrementan los ingresos de los sectores desfavorecidos,
propiciando un aumento en los niveles de consumo. En 2000 y 2001, los envíos
de los emigrantes representaron respectivamente un 16 por ciento y 11 por
ciento del nivel de consumo de los hogares.
Puede verse entonces, que la reactivación económica de Ecuador tiene más de
un talón de Aquiles. En gran parte, la economía ha sido sostenida por el
flujo de remesas de los últimos años. Sin embargo, la situación podría
agravarse si los envíos dejan de crecer o incluso declinan. Por lo tanto, ni
la reactivación es una certeza, ni las remesas una panacea.
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