[R-P] re envio: de Seattle a la Argentina
Bibiana Apolonia
bibiapo en sinectis.com.ar
Mar Ene 29 18:32:01 MST 2002
> ----- Mensaje original -----
> De: Venceremos
> Asunto: De Seattle a la Argentina
> De Seattle a la Argentina
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> La movilización de Seattle, hace poco más de dos años sacudió al mundo, convirtiéndose en la culminación de una serie de hechos anteriores -no necesariamente directamente encadenados, pero que eran parte de un mismo proceso- y en el punto de partida de una tendencia, que hasta el día de hoy no sólo que no ha conocido interrupciones, sino que con el correr de los meses acelera su paso manteniendo la dirección inicial.
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> A pesar de las intensas manipulaciones mediáticas que a principios de la década de los noventa mostraban el capitalismo triunfante en todo el planeta de la mano de la ideología neoliberal, en el inicio de una larga marcha -que algunos de sus trasnochados ideólogos se aventuraron a vaticinar como indetenible- signada sólo por éxitos, el primer período de avance a paso forzado entre el humo de las bombas de la Guerra del Golfo, pronto se encontró con algunos obstáculos, que le pusieron fuertes palos en la rueda a esta suerte de "ofensiva final" del neoliberalismo. A la intensificación de la resistencia en el Sur con expresiones de diversas características en distintos países -el crecimiento de la guerrilla en Colombia; el surgimiento de los zapatistas en México; la aparición de Chávez en Venezuela; la resistencia victoriosa de la Revolución Cubana; el desarrollo de las luchas en Ecuador; las movilizaciones en Indonesia, Corea, Tailandia, como reacción a la imposición de políticas de ajuste para resolver de la crisis de los "dragones"- le sucedieron en paralelo grandes manifestaciones en el norte -las luchas contra las privatizaciones y la eliminación del sistema de seguridad social en Francia(1995); la Marcha Europea contra la Desocupación(1997); la victoriosa huelga de los camioneros en EEUU(1997); la campaña internacional contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones(1998); el surgimiento del movimiento ATTAC en Francia y rápidamente extendido a varios países- . Llevadas a cabo por actores sociales de la mas diversa característica y origen, emergentes de procesos históricos nacionales, y/o de confluencias de acumulaciones realizadas en distintos países, muchos de ellos desconocidos entre sí y de las luchas de los otros, tenían en común la voluntad de enfrentar a las consecuencias de aquél modelo que a principios de la década se presentaba poderoso y omnipotente, capaz de hacerle agachar la cabeza a todos los que quisieran interponerse en su camino.
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> En 1999 con motivo del llamado de la OMC a la realización en Seattle de una conferencia gubernamental para la profundización de la liberalización del comercio en escala mundial bajo la hegemonía de las grandes corporaciones, un conjunto de organizaciones de los EEUU y de otros países convocaron allí mismo a movilizarse para expresar el rechazo a las políticas liberales. El 30 de noviembre "La Batalla de Seattle se transformó así en un gran hito de la protesta social en Estados Unidos. Fue la mas importante manifestación que conoció la sociedad norteamericana desde los años de las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Pero además Seattle cristalizó la convergencia, aun con matices y diferencias del movimiento obrero norteamericano con movimientos ecologistas, campesinos, de defensa de los consumidores, estudiantiles, de mujeres, contra la Deuda en el Tercer Mundo. La convergencia del movimiento sindical de Estados Unidos con sindicatos extranjeros y con diversos movimientos sociales se materializó en las calles...A escala mundial Seattle fue el "bautismo de fuego" y el momento de consolidación de este vasto, diverso y novedoso movimiento planetario contra la injusticia. Seattle es impensable sin las luchas previas y su súbita "irrupción mediática" contrasta con el largo y metódico trabajo militante realizado desde meses antes "para sorprender al mundo y adelantar la llegada del milenio"
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> Seattle fue la culminación de esta primera etapa, fue la campanada que nos convocó a unir los esfuerzos que veníamos realizando para resistir el modelo liberal, exclusivamente -o casi- dentro de nuestras fronteras nacionales (e inclusive dentro de ellas con perspectivas limitadas a visiones sectoriales y/o unilaterales). A partir de allí se fortalecieron las convicciones surgidas de nuestras experiencias particulares, porque volvimos a sentir que ellas eran parte cierta de un todo que estaba vivo y caminaba en busca de un mismo horizonte, que intuíamos no sólo necesario sino también posible, y entonces empezamos a hablar de la mundialización de la resistencia.
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> El 2000 estuvo jalonado por diversas movilizaciones en Nueva York, Washington, Praga, entre otras expresiones contra los organismos financieros internacionales, la de Millau, Francia, en solidaridad con los campesinos franceses con activa participación de Vía Campesina y del MST brasileño, y la convocatoria a diversos Encuentros y Foros internacionales que no solo intentan coordinar la resistencia, sino que dan los primeros pasos en el esbozo de nuevas alternativas.
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> Así llegamos al Foro Social Mundial de Porto Alegre en enero del 2001, al que asisten 4000 delegados de 123 países, de los cinco continentes, en un marco en el que participaron mas de 10000 personas. La magnitud de la convergencia se convirtió en sí misma en un hecho político de trascendencia mundial, y la posibilidad de confluencias e intercambios entre movimientos políticos y sociales provenientes de distintos países del mundo, adelantó no sólo la coordinación de agendas comunes para fortalecer la globalización de la resistencia y la solidaridad entre los que luchan contra el neoliberalismo, sino que avanzó en la fundamentación de propuestas alternativas, como la instrumentación de la Tasa Tobin, la eliminación de los paraísos fiscales, la disolución de los actuales organismos financieros internacionales, el no pago de la deuda de los países del Tercer Mundo, la transformación de los sistemas políticos como las democracias de mercado que desvirtúan la democracia y perpetúan la dictadura de los monopolios, la promoción de la participación democrática de los pueblos, la desmonopolización y democratización de los medios masivos de difusión, etc., fueron algunos de los ejes debatidos, que permitieron a los participantes volver a sus países de origen con nuevas ideas y elaboraciones. El llamamiento final de los Movimientos Sociales de Porto Alegre, esboza una síntesis de estos ejes, y la coordinación de una agenda que después se cristalizaría en importantes acciones comunes a lo largo de la primera parte del año. Las movilizaciones contra el ALCA en Buenos Aires y Quebec, las que se llevaron a cabo en el marco de las reuniones de los organismos políticos y financieros internacionales como las de Gotemburgo, Génova y Barcelona, los distintos foros para el debate y la coordinación, fueron hitos que marcaron la profundización del proceso que venía del año anterior. Pero en el 2001 apareció el rostro descarnado de la represión en un escalón superior al que venía, irrumpiendo en Gotemburgo y desplegándose en Génova. Sin
> la represión podría detener el avance de la resistencia a la globalización liberal, porque a cada acción represiva la reacción popular se masificaba cada vez más. Ejemplo nítido de esto son las multitudinarias movilizaciones en toda Europa, y en particular en la Italia de Berlusconi, en los días posteriores a la represión en Génova.
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> En setiembre se produce el atentado a las torres gemelas, y nuevamente aparece la imagen omnipotente de los bombardeos norteamericanos descargados con saña sobre la cabeza de poblaciones civiles que quedan al borde del exterminio; se renueva la amenaza explícita de que pueden correr la misma suerte todos los movimientos y gobiernos opositores del mundo; se produce el relanzamiento de la ofensiva militar contra el estado palestino; se fortalece la decisión de tomar el control político y militar de toda las reservas petrolíferas y gasíferas de Medio Oriente y sus alrededores, como un camino para intentar paliar los efectos de la crisis recesiva mundial mediante una baja compulsiva de los costos de insumos y combustibles; se renuevan los intentos de aislar a gobiernos opositores como el de Venezuela, mientras se ejercen duras presiones para la implementación a rajatabla del Plan Colombia. El gigante herido intenta aprovechar la situación para reposicionarse y retomar la iniciativa, con los instrumentos de la intimidación y el terror como herramientas principales, pues en el campo de los argumentos y las ideas ha venido perdiendo terreno rápidamente, a la luz de los catastróficos resultados que se observan después de más de dos décadas de hegemonía casi absoluta del modelo neoliberal en el mundo. En una primera instancia genera cierta confusión con la inestimable ayuda de la manipulación de los medios masivos de difusión, y algunas de las movilizaciones planificadas para la última parte del año, si bien se realizan igual, son con menos participación de la esperada. Hay un giro en el eje de los planteos principales del movimiento contra la globalización liberal, hacia la oposición a la guerra.
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> LA CRISIS ARGENTINA
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> Hacia mediados del año 2001 la Argentina pasó a los primeros planos de la información de la mano de manifestaciones cada vez mas agudas de una crisis de carácter terminal. La Argentina, gobernada por el modelo neoliberal desde 1976 hasta la fecha, globo de ensayo de todas las recetas de los organismos financieros internacionales, se encontraba sin resto para seguir pagando la duda externa mientras el gobierno de Fernando de la Rúa hacía desesperados intentos por calmar a los representantes de los monopolios con la implementación de medidas que apuntaban a seguir sacando de los bolsillos de los sectores populares los recursos requeridos por ellos. Los argentinos que participamos en el encuentro de Movimientos Sociales a mediados de agosto en México, planteamos que muy pronto la situación argentina pasaría a ocupar el centro de la escena informativa, pero ya no por las dificultades de los sostenedores del modelo para continuar embolsando sus fabulosas ganancias a través del cobro puntual de las cuotas de la deuda externa, sino por la respuesta que daría el pueblo argentino a los renovados intentos del poder financiero para resolver su crisis saqueando aun más a las mayorías.
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> Esta política económica llevada adelante por el presidente De la Rua y su ministro Domingo Cavallo, venía siendo resistida por los trabajadores ocupados y desocupados principalmente a través de la metodología de los cortes de ruta. Dos Asambleas Nacionales de Piqueteros votaron y llevaron adelante planes de lucha que se plasmaron, con distintos niveles de adhesión, a lo largo de todo el país, e instalaron en el centro del debate nacional el problema de la pobreza que afecta a millones de argentinos que quieren trabajar, y a los que el modelo imperante no les da oportunidad. La crisis del modelo liberal argentino se fue acentuando al ritmo de la aceleración de la crisis de superproducción del mercado internacional, con el consiguiente retraso para las exportaciones argentinas, y la profundización de la recesión de la producción nacional.
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> UNA DIRIGENCIA TRADICIONAL DESLEGITIMADA
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> La reafirmación por parte del gobierno y de toda la dirigencia política tradicional de sus compromisos con un modelo incapaz de darle respuesta a las necesidades de la gente, extiende el descreimiento de sectores cada vez mas amplios de la población hacia esa dirigencia, y esto tiene una manifestación contundente en las elecciones legislativas del 14 de octubre, donde el voto blanco, el voto nulo y la abstención alcanzan a casi cuatro millones de personas, surgen como tercera y cuarta fuerza nacional dos nuevos partidos de oposición, y se da un marcado crecimiento de la izquierda.
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> Es esta dirigencia cada vez mas deslegitimada la que una vez pasadas las elecciones, exigida por las presiones de los monopolios, vuelve a la carga con las instrumentación de medidas de ajuste cada vez más duras. Se va incubando un fuerte malestar entre la población, que se agrava a partir de principios de diciembre cuando se dictan una serie de decretos que implican el saqueo a los ahorros de la clase media, con el objetivo de salvar a los bancos afectados por una acelerada fuga de capitales al exterior, promovida por los grandes grupos empresarios que se anticipan a los efectos mas agudos de una crisis que no cesa. Por otro lado el hambre vuelve a enseñorearse entre los sectores más pobres. A mediados de diciembre empiezan los reclamos por alimentos frente a los grandes supermercados, y la falta de respuestas serias a las necesidades de la gente, lejos de producir resignación aumenta la presión hasta que se producen los primeros saqueos y ya el 19 de diciembre se generalizan a todo el país. La promulgación del decreto imponiendo el Estado de Sitio es la mecha que enciende la indignación de millones de argentinos, que espontáneamente salen a la calle a expresar su repudio. En la ciudad de Buenos Aires, convertida en el epicentro de la protesta, cientos de miles marchan por la noche hacia Plaza de Mayo, golpeando cacerolas y cantando consignas de rechazo al gobierno y a toda la dirigencia política. Al día siguiente la movilización sigue, ahora en abierto enfrentamiento con la represión que quiere evitar que la gente llegue a Plaza de Mayo. Esta batalla dura todo el día, y sólo empieza decaer cuando al anochecer se anuncia la renuncia del presidente.
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> Las jornadas del 19 y 20 de diciembre dejan un saldo de mas de 30 muertos y la caída del gobierno que se va empujado por la movilización popular. Hay un punto de inflexión en la historia argentina de inicios de la década del 2000, hay un antes y un después, hay un modelo que murió -aun cuando se empeñará en reaparecer a través de caricaturas que harán un papel cada vez más grotesco- y se empiezan a desplegar experiencias inéditas de recuperación del poder de decisión desde abajo por parte de los sectores populares.
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> Las clases dominantes que dirigieron la Argentina durante casi tres décadas, y que desde 1983 a la fecha se habían servido de los aceitados mecanismos de la democracia de mercado, para acrecentar sus ingresos y defender sus intereses, vieron como a finales del 2001 sus herramientas políticas principales quedaban seriamente dañadas. Se terminan casi dos décadas en las que predominó el sistema basado en el circuito engaño-falso consenso, estallando la supuesta representatividad que otorgaba ganar elecciones, en muchos casos ayudados con instrumentos amañados que desvirtuaban la representación democrática. Pero lo más grave de esta democracia de mercado, era el mecanismo repetido por años hasta el hartazgo, mediante el cual los candidatos hacen campaña con programas populares, que no tienen intención de llevar a cabo, y que por supuesto al asumir los cargos que ganaron con el voto popular, pasan a desarrollar políticas exactamente contrarias a las que prometían sus programas. Este es el hilo que se cortó, y es la punta que hoy, a un mes de la caída de De la Rua, los sectores dominantes no encuentran para volver a atar un paquete, que aunque sea transitoriamente, aplaque los reclamos populares y les de tiempo para estabilizar un barco que se sacude como una hoja en la tormenta.
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> Esta dirigencia es incapaz de buscar por fuera de las retorcidas reglas de juego que le impone su indisoluble ligazón con los sostenedores del modelo liberal. Mientras el 14 de octubre millones de argentinos votaron -y no votaron- contra la continuidad del modelo, y en las jornadas de diciembre reafirmaron sus aspiraciones de cambio en movilizaciones que sacudieron el país, esta dirigencia política se encerró para sacar de sus desgastados laboratorios de ideas, alguna fórmula para salvar la continuidad. Debe entonces a recurrir a mecanismos que desde el origen están totalmente vaciados de representatividad. Es así que el presidente que hoy tenemos es el que hace dos años perdió las elecciones, fue elegido por la asamblea legislativa en la que alcanzó la mayoría en alianza con los partidos políticos -UCR y Frepaso- que debieron dejar el gobierno repudiados por la movilización popular, partidos que por otra parte mantienen importantes ministerios dentro del actual gobierno, y las autoridades económicas sostienen dentro de la estructura ministerial a importantes funcionarios que fueron estrechos colaboradores del ex ministro Cavallo. La brecha entre esta dirigencia y las mayorías populares se hace cada vez más profunda, y difícilmente puedan recuperar terreno para reconstruir el consenso y la credibilidad anteriores.
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> UNA DIRIGENCIA POPULAR QUE NO CUMPLE
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> Las jornadas del 19 y 20 de diciembre son consecuencia de un largo proceso de acumulación de fuerzas, que durante la travesía de las últimas tres décadas, abarcaron tres duras derrotas: la que nos impuso la dictadura militar en el ´76 aniquilando a miles de dirigentes y militantes populares, la que produjo la traición del menemismo llevando a cabo las transformaciones del modelo neoliberal en nombre del peronismo que históricamente había levantado consignas nacionales de signo contrario, y la que nos trajo aparejada el fracaso de la experiencia del socialismo en la URSS y otros países con régimen similar.
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> En ese marco a principios de la década pasada "la ofensiva del modelo neoliberal, nos obligó a replegarnos entre los sectores que resistían -que no habían dejado de hacerlo nunca- como los trabajadores y la juventud, y luchaban por defender sus derechos particulares. El predominio de las luchas sectoriales contribuye a que militantes y activistas se hundan en perspectivas parciales y vean innecesaria la búsqueda de un horizonte común. Estos primeros años de la década del 90 fue un período de ricas experiencias, pero realizadas en forma fragmentada, separadas entre sí, con alguna relación en el terreno de la acción en común y con menos intercambio en el debate de las ideas. Lo que no significa que no hubiera polémicas y críticas mutuas, pero éstas se desarrollaban mucho mas para reafirmar las ideas propias, que para intentar llegar a los otros, achicando diferencias... El rápido deterioro que sufre el nuevo gobierno que asumió en 1999, desnudando en pocos meses ante la población, su firme voluntad de seguir adelante con el mismo modelo económico y social, instala el debate sobre las alternativas. Esto nos obliga a levantar la cabeza sobre el horizonte de nuestras propias realidades particulares, para buscar ámbitos de funcionamiento que nos conduzcan a acuerdos mas estables y permanentes, en un momento en que se vienen produciendo rupturas con las expectativas de solución a los problemas del país dentro del actual modelo, en todos los espacios representativos. Por primera vez en muchos años el modelo liberal viene perdiendo claramente la hegemonía en el terreno de las ideas, y sus principios básicos son cuestionados como dogmas indiscutibles. Las privatizaciones, la deuda externa, la convertibilidad, la apertura de la economía, el sistema político, son ejes de fuerte cuestionamiento entre sectores cada vez más amplios de la población. Al calor de éste debate que se acelera y profundiza, aparecen nuevamente en nuestras perspectivas la necesidad de la búsqueda de un desarrollo independiente, en el marco de recuperar
> os que dominan el mercado.
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> Este proceso que se desarrolla en nuestro país se da en un contexto internacional caracterizado por el advenimiento de una crisis internacional del capitalismo, que ha dado lugar al surgimiento de un fuerte movimiento internacional contra el modelo neoliberal, que viene produciendo desde importantes movilizaciones opositoras desde Seattle en adelante, hasta encuentros internacionales de debate de alternativas, como el Foro Social Mundial de Porto Alegre, y las movilizaciones contra la guerra a partir del 11 de setiembre de 2001"
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> Si bien este debate se desarrolla en el marco de fortalecimiento creciente de la resistencia que describimos al principio, no llega a traspasar del seno de la militancia y el activismo del campo popular, que por otro lado no cuenta con una dirigencia decidida a sintetizar estos debates y experiencias en propuestas alternativas, en un momento que la búsqueda de opciones por fuera de las que propone el modelo está a la orden del día. El peso de las derrotas de las últimas décadas es una dura losa que les impide a una porción sustancial de nuestros dirigentes políticos y sociales, ponerse al frente de las luchas que hoy se vienen desarrollando con las mayorías en las calles, que se niegan a abandonar los reclamos por promesas que no se cumplen, y por necesidades mínimas que no se resuelven. No planteamos esta posición desde la concepción vanguardista de que la dirigencia popular necesariamente tiene la obligación de anticiparse, de estar uno o más pasos adelante, de estar iluminada por las "concepciones científicas", o tantos otros razonamientos similares con los que otrora conducimos equivocadamente nuestras acciones, sino desde la visión de que si éste proceso nos sorprendió a todos -a todos- por su extensión y profundidad, nuestra obligación es ser parte indisoluble de la experiencia de la gente que está luchando, aprendiendo de lo que se está haciendo, siendo parte de lo que se está organizando, asumiendo en ese devenir la responsabilidad insoslayable que tenemos de aportar nuestras ideas, nuestras experiencias, nuestros conocimientos, poniendo nuestras organizaciones sociales y políticas al servicio de este proceso, convocando, desde y en, los gremios, facultades, colegios, centros vecinales, repitiendo la experiencias de las asambleas populares que se vienen realizando espontáneamente, llamando a seguir luchando, a no darle tregua a los que quieren maquillar el modelo para que nada cambie. No vale borrase, no vale ser cauto, no vale caer en el chantaje a que nos quieren someter desde las usinas del poder econó
> co, pretendiendo asustarnos con el fantasma de la alternativa autoritaria. No vale desensillar hasta que aclare. Lo único que nos traerá claridad es la continuidad de este proceso de movilización permanente que lleva ya mas de un mes, que no da muestras de decaer, y en el que todos hemos aprendido mucho más que en tres décadas de acumulación previa.
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> UNA EXPERIENCIA INÉDITA
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> La ruptura, como ha sucedido muchas veces en diversos procesos revolucionarios en distintos países, vino desde abajo. La respuesta espontánea que decenas de miles de personas le dieron a la instauración del estado de sitio la noche del 19 de diciembre, seguido de la batalla alrededor de Plaza Mayo, durante todo el día 20, fueron hechos inéditos, por su extensión y por su magnitud. A esto hay que agregarle el proceso de movilización en los días anteriores -particularmente el 19- signado por los reclamos de alimentos frente a los supermercados. El día 20 de diciembre fueron miles las personas que participaron por primera vez en una movilización, y entraron a participar en la vida política del país por la puerta del protagonismo en la primera línea de lucha. Protagonismo recuperado que nuestra gente no está dispuesta a ceder.
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> Tres décadas de gobiernos liberales, durante las cuales las administraciones de los últimos veinte años, se asentaron sobre el consenso general de la población, llegaron a su fin. Se rompió la cuerda que todavía tenía atada la conciencia de millones de argentinos a la expectativa de que los problemas del país podría ser resuelta dentro de alguna variante "prolija u honesta" del modelo liberal. Cuerda que ya venía bastante tensada y deteriorada y que en los últimos tiempos, solo se mantenía sobre el chantaje del miedo a la represión y al retorno de la hiperinflación.
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> Para el sostenimiento de este consenso durante tantos años fue central el papel de los sectores medios en su adhesión al modelo. Igualmente central es el rol que juega hoy -y jugará en el futuro- la abrupta ruptura que los mismos sectores producen con las ideas a las que vinieron adhiriendo. La dinámica de acumulación del modelo los empuja a la categoría de pobres a la que se resisten entrar, y la confrontación con esa situación los lleva a la certera conclusión de que hay que buscar salidas por fuera del modelo. Esta ruptura se viene dando en el marco de fuertes enfrentamientos con el poder económico, con la gente movilizada en la calle, con espacios ganados de participación y protagonismo que no quieren ceder. Hay un genuino proceso de recuperación del poder de decisión, que se produce desde abajo, desde cientos de asambleas barriales que en Capital Federal se vienen realizando semanalmente, combinadas con la participación de asambleas generales de coordinación; desde miles de pequeñas reuniones y encuentros informales, más o menos organizados, que realizan decenas de miles de jóvenes en sus lugares naturales de trabajo y recreación. En todos se discute encarnizadamente sobre lo que está sucediendo, que es lo que hay que hacer, como hay que hacerlo, que esperamos de este gobierno, cual es la salida, etc. A lo que hay que agregarle que en esas reuniones y asambleas se toman decisiones que después se llevan a la práctica, como es la participación en los distintos hechos de protesta. A primera vista hay un par de elementos de esta experiencia que llaman la atención. El primero, es la voluntad de participación de la gente, expresado no sólo en la concurrencia de un número constante de personas, sino también en la decisión de cada uno de expresar su opinión sobre todos los ejes que se debaten. El segundo es que hay un sentimiento de que las cosas que allí se debaten y deciden son trascendentes, tienen posibilidad cierta de influir sobre la realidad política del país. Uno de los debates que cruza por estos días estas
> tiempo. Aquí se rompió, después de las jornadas de diciembre en las que la movilización hizo caer dos gobiernos, la sensación de que no es posible cambiar, con la que el liberalismo nos lapidó durante dos décadas. La gente cree y siente hoy de una manera distinta. Con razón, está convencida de que tiene en sus manos un poder que ha recuperado en la calle. Aquí están sentadas las bases para que este poder recuperado a través de la movilización y la lucha se vaya convirtiendo en un proceso de construcción que tenga permanencia y proyección.
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> Paralelamente, se producen en todo el territorio argentino miles de manifestaciones, a través de las cuales distintos sectores sociales se expresan en defensa de sus intereses afectados por las agresivas medidas tomadas por el gobierno. Asalariados, desocupados, pequeños y medianos empresarios, productores agropecuarios, comerciantes, juventudes, se manifiestan en la calle desde sus reivindicaciones particulares con métodos y formas diferentes. Sin embargo, todos tienen el elemento común de que apuntan sobre los mismos enemigos: los bancos, la deuda externa, los monopolios que controlan las empresas privatizadas de servicio, los políticos que no pueden circular en la calle porque donde la gente los reconoce les expresa su rechazo. En la identificación de estos sectores y personajes como enemigos, también se ha producido un avance extraordinario.
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> DE SEATTLE A LA ARGENTINA
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> La Argentina fue el modelo perfecto de aplicación de la ideas liberales con consenso, que el poder financiero mostró al mundo en la última década. Este supuesta perfección comenzó a mostrar grietas profundas cuando empezaron a hacer crisis sus principales variables económicas, cayendo en una recesión que dura mas de tres años. Y ahora quedó sepultado cuando estalló el consenso, y entonces poco o nada queda para exhibir en la vidriera. Las grandes movilizaciones que se dieron en diversos países del mundo, contra el modelo neoliberal durante el año 2000 y la primera parte de 2001, que pasaron por un impasse después de los atentados de setiembre, vuelven al centro de la escena internacional a través de las movilizaciones en la Argentina. Movilizaciones que desnudan una vez mas el carácter retrógrado de un modelo que sólo puede ofrecer mas hambre y saqueo a los pueblos, para solucionar las sucesivas crisis que lo sacuden. Modelo que queda cada vez mas deslegitimado, y en cuyas propias entrañas se va gestando un proceso de recuperación del poder popular que no tiene precedentes por su magnitud y extensión. Nadie puede afirmar cual será el derrotero que seguirá en cuanto a su perspectiva de desarrollo y consolidación. Pero hay algunas cosas de las que los sectores populares nos hemos apropiado, y que difícilmente nos puedan ser arrebatadas en el próximo tiempo. A saber : se ha extendido a vastos sectores de la sociedad la idea de que dentro de este modelo no hay solución para las necesidades populares; la dirigencia política que en estos años instrumentó las políticas liberales, traicionando una y otra vez las promesas de campaña, está seriamente cuestionada; se han identificado a los bancos, a los monopolios de las empresas de servicios, al pago de la deuda externa, como los causantes principales del empobrecimiento de las mayorías; se ha tomado conciencia de que la movilización popular no es sólo una forma de expresar la protesta, sino que también puede convertirse en una poderosa herramienta de cambio; se ha iniciad
> opulares, que manifiestan una fuerte voluntad de protagonismo, experiencia que seguramente desembocará en la gestación de nuevas formas de organización, tanto sociales como políticas. Formas democráticas y participativas, gérmenes de nuevas formas de construcción de la democracia.
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> Por la puerta de las luchas populares entramos a otra Argentina. La Argentina que durante una década fue el modelo perfecto que mostraban los ideólogos del neoliberalismo en el mundo, pasará en la próxima década a ser un ejemplo para todos los que pelean por la construcción de otro mundo, justo, libre y democrático. Otro Mundo es Posible. Otra Argentina es Posible.
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> Isaac Yuyo Rudnik
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> Corriente Nacional Patria Libre
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> Buenos Aires. 20 de Enero de 2002
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> Agrupacion Juvenil
> Venceremos
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