[R-P] H. P. Dieterich sobre la crisis argentina
Gorojovsky
Gorojovsky en arnet.com.ar
Mar Ene 22 19:46:30 MST 2002
H. P. Dieterich pronostica que "o le dan 30 000 palos verdes a la Argentina, o
buscan un golpe de estado". En este contexto, la pregunta clave es _si es
posible_ ese golpe de estado. Como alternativa intermedia, cree que el
imperialismo buscará ganar tiempo dándonos algunas gotitas (los famosos 15.000
millones por los que tanto suda Remes?) y mientras tanto rearmará una "guardia
pretoriana". Nuevamente, la pregunta clave: es posible armar esa guardia
pretoriana tras la experiencia militar del período 1955-83? Lo dudo.
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ARGENTINA:
¿DOMINÓ ANTIIMPERIALISTA?
Escribe Heinz Dieterich.
La insurrección popular y de clase media en Argentina presentan al
mundo tres interrogantes de importancia esencial:
1. ¿se trata de un suceso aislado o de un evento recurrente de tipo dominó?
2. ¿significa Argentina un cambio paradigmatico en la política exterior
estadounidense hacia el Tercer Mundo, desde la democracia formal hacia
regímenes de facto con terrorismo de Estado?
3. ¿qué desenlace tendrá el proceso argentino?
La primera pregunta es fácil de contestar.
Argentina es un eslabón más en una cadena de causa-efecto que se
inició en 1992 en Venezuela, cuando el levantamiento cívico-militar
bolivariano terminó con el gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez;
la segunda ficha del imperio se cayó ocho años después en Ecuador,
cuando la insurrección indígena-popular-militar derrumbó al gobierno
neoliberal de Yamil Mahuad y la última ficha del dominó hemisférico
fue el derrocamiento del neoliberal Fernando de la Rúa en Argentina,
en diciembre del 2001. En rigor, debería agregarse también a esa
cadena el eslabón colombiano que se hubiera caído en el 2002, si no
hubiera sido por la intervención militar directa de Estados Unidos.
En el lenguaje de Washington de los años sesenta, estos acontecimientos hubieran sido denunciados como efectos de un juego de dominó, en el cual un poderoso jugador manipula las fichas según sus intereses, hasta ganar el
partido. El jugador, en esa ideología persecutoria de los años sesenta, era el comunismo que subvertía al "mundo libre" y que, por lo tanto, tenía que ser aniquilado. Actualmente, los expertos de guerra psicológica buscan
un buen sustituto para la teoría del dominó para que el mundo entienda la necesidad de exterminar a cierto tipo de personas. Sin embargo, la verdad del fenómeno es auto-evidente: la causa que ha generado las sucesivas in
surrecciones latinoamericanas contemporáneas es el modelo de acumulación de capital.
El modelo neocolonial que sufre la Patria Grande hace imposible la sobrevivencia de sus pueblos y, crecientemente, de sus
clases medias. Y al levantarse contra el yugo neocolonial de los
banqueros internacionales y nacionales y sus elites políticas, han
logrado repetidas veces neutralizar al aparato represor militar y
derrocar o sustituir a los gobiernos neoliberales impuestos por
Washington. Dicha resistencia que se encuentra en una tendencia
ascendente, deja al imperio dos alternativas: modificar el modelo de
explotación neoliberal en beneficio de los países latinoamericanos,
devolviéndole a sus democracias formales un entorno socio-económico
viable, o mantener el modelo y utilizar la represión masiva, para
contener la rebelión de los pueblos. Si Washington opta por la segunda
alternativa, tiene que abandonar el mantenimiento de las democracias
formales en América Latina como objetivo de política exterior.
Argentina significaría, entonces un punto de viraje en la política
hemisférica, desde las rudimentarias democracias formales hacia
regímenes verticales con terror de Estado que cumplirían la función de
las dictaduras militares de los años sesenta. De manera preocupante se
multiplican los indicios que tienden a fundamentar tal hipótesis. El
presidente George W. Bush II ha realizado una política sistemática de
reclutar cuadros claves de la red de terrorismo de Estado, que usó el
presidente Ronald Reagan en los años ochenta contra América Latina.
La intervención militar directa y abierta de Washington en Colombia y la
liquidación de la zona de negociación de San Vicente del Caguán son
sólo cuestiones de tiempo. El establecimiento de un comando militar
conjunto en las Filipinas que cuenta con 600 oficiales y tropas
estadounidenses es otra manifestación de la política exterior con que
Bush II pretende resolver las protestas populares. El aumento del
presupuesto del Pentágono en 20 mil millones de dólares para el año
2003, pese al creciente déficit fiscal estadounidense, es otro
indicador al respecto. Este aumento vendrá por encima de los 33 mil
millones de dólares, que el Congreso estadounidense otorgó
adicionalmente el año pasado, concediendo el incremento más grande al
presupuesto militar desde los gobiernos de Reagan. Y si se agrega a
esas sumas las partidas "de emergencia" por la continua guerra en
Afganistán, que alcanzan alrededor de 40 mil millones de dólares,
entonces la elite política estadounidense invierte alrededor de 400
mil millones de dólares anuales en su máquina de muerte para mantener
su modelo de explotación.
Dentro de este contexto, el desenlace del proceso argentino es esencialmente una función de la decisión que Washington tomará sobre el paradigma de su política exterior latinoamericana La pacificación social argentina sól
o es posible con un paquete de ayuda, cuya dimensión alcance unos treinta mil millones de dólares. Si Estados Unidos o la Unión Europea no están dispuestos a organizar internacionalmente esta ayuda, necesitarán una fuerza
militar que imponga el estado de sitio en el país. Esta fuerza no
existe en este momento y su construcción requerirá algún tiempo que
las masas no concederán a la elite argentina. De tal manera, que el
capital internacional tendrá que desembolsar la suma mínima requerida
para el rescate. Pero al mismo tiempo apresurará la reorganización de
una guardia pretoriana en Argentina para poner la "chusma"; otra vez
en su lugar.
Extraído de Correos de la Emancipación Nro 115, del 20 de enero de
2002.
Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar
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Compañeros del exercito de los Andes.
...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos:
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres,
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios:
seamos libres, y lo demás no importa nada...
Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.
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