[R-P] YPF: despedidos y estafados por REPSOL y los neoliberales
Gorojovsky
Gorojovsky en arnet.com.ar
Mie Feb 27 13:04:48 MST 2002
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SALTA, ARGENTINA, 26(PSI).- EX TRABAJADORES DE YPF RECLAMAN
SUS ACCIONES.
En el Norte miles de desocupados de YPF aún reclaman sus
acciones. Despedidos primero y estafados después, esperan
desde hace 11 años su 10 % de acciones de YPF. Los ex
trabajadores de YPF del norte de Salta esperan lo que para
ellos podría ser una segunda oportunidad: el pago de la
indemnización por las acciones obreras que les deben desde
la privatización de la petrolera estatal en 1991. Esto les
permitiría invertir, trabajar y vivir con dignidad. Los
desvinculados de YPF, que hasta los inicios de la década del
90 trabajaron y desarrollaron su vida en el Norte de Salta,
sumaban 3.545 personas, cuando el departamento San Martín no
tenía más de 80.000 habitantes.
Pueblos íntegros como Aguaray, Vespucio y General Mosconi se
levantaron cuando en la década del 20 Yacimientos
Petrolíferos Fiscales iniciaba sus exploraciones de gas y
petróleo en la zona. Setenta años más tarde el llamado
"retiro voluntario" comenzó a arrojar hombres y mujeres de
entre 30 y 50 años a la calle. Allí comenzó el sufrimiento
de miles de personas a quienes YPF no sólo les aseguraba su
fuente de trabajo sino también viviendas, escuelas, un
hospital, varias clínicas, hoteles y hasta vacaciones pagas.
Algunos ex trabajadores de YPF se volcaron al comercio,
otros conformaron cooperativas para prestar servicios a las
nuevas dueñas de las áreas hidrocarburíferas. Sin
experiencia, no supieron o no pudieron emprender con éxito
este nuevo desafío. Las concesionarias de autos y motos
vendieron como nunca unidades cero kilómetro. Otros ex
agentes compraron sus viviendas: algunos en la zona, otros
en la capital provincial. Los que tomaron la precaución de
guardar parte del dinero lo depositaron en las entidades
bancarias y en una financiera que les abonaba altísimos
intereses. Pero en 1.994 la financiera se declaró en
bancarrota. Ni siquiera pudieron hacer denuncias porque
corrían el riesgo de ser ellos mismos -los desvinculados-
denunciados por usura. Los perjudicados en esa maniobra se
contaron por cientos. Otros, más precavidos, habían confiado
su dinero al Banco del Noroeste. Pero en 1.996 el banco
cerró sus puertas por su total vaciamiento. El daño que
estos dos hechos produjeron a los ex trabajadores de YPF se
proyectó al resto de la comunidad. Sólo un año más tarde el
Norte de Salta y Neuquén -otra de las provincias petroleras
con una historia similar- fueron escenarios de una medida de
protesta inédita en el país: los cortes de ruta.
Hospital Vespucio S.A. Los casi 130 agentes que en el
Yacimiento Norte prestaban servicios en salud conformaron
una sociedad que se denominó Hospital Vespucio S.A. El
bioquímico Víctor Williams recuerda que YPF le abonó durante
15 meses la suma de 800.000 dólares en forma mensual por la
prestación del servicio de salud, aunque prácticamente ya no
quedaban agentes estatales, de modo que esos 15 millones de
dólares fueron casi un regalo de YPF. "El primer
inconveniente fue que el directorio decidió pagarnos la
mitad del sueldo en negro. Cuando denunciamos a la DGI
argumentaron que en realidad habían sido préstamos al
personal, una mentira total. Más de 100 personas fuimos
arrojadas a la calle. Esa fue una gran estafa de la que sólo
salieron beneficiados los miembros del directorio que siguen
al frente de la empresa, en perjuicio de decenas de
familias", reseñó Williams, uno de los profesionales que
encabezó marchas, manifestaciones y presentaciones en la
Justicia que hasta el momento no tuvieron respuesta
favorable.
Un reportaje de Cristina Carrazán, de la Redacción del
matutino El Tribuno, de Salta, realizado a Héctor Rodríguez,
secretario de la Mesa Coordinadora Nacional de ex
Trabajadores de YPF y Gas del Estado, explica los
entretelones de la privatización más cuestionada del país.
El salteño Héctor Rodríguez, ex dirigente del SUPE, trabajó
en YPF durante 32 años en el área de perforaciones del
Yacimiento Norte. Junto a otros integrantes de la mesa
nacional que agrupa a desocupados del sector, encabeza una
vieja lucha en procura de que el Estado les reconozca el 10
por ciento del capital de la petrolera en acciones obreras.
Ello, como parte del Programa de Propiedad Participada que
se estableció en la propia ley que abrió camino a la
privatización de YPF y otras grandes empresas estatales.
- ¿Cuál era su actividad cuando se produjo la privatización
de YPF?
- Formaba parte de la "Comisión de Ypefianos" e hicimos un
corte de ruta en el año 1989. Queríamos que el gobierno de
Menem nos asegure si la privatización nos llevaría a un
abismo o a un paraíso, como aseguraban los funcionarios de
entonces. Recuerdo que cortamos la ruta 34 acompañados por
Inocencio Karanicolas y José María Tarrés, ambos candidatos
a intendentes por Tartagal y Mosconi. Y la realidad era como
la avizorábamos. Diego Ibáñez -el entonces titular del SUPE
y secretario de la Zona Norte- nos calificaba de "zurdos" y
agitadores. Lamentablemente, recibimos el dinero de la
desvinculación y salimos a gastar sin detenernos a analizar
cómo invertirla, y que la ley decía que el 10 por ciento de
las acciones de la empresa era nuestro.
- ¿Cómo se hizo el retiro de los trabajadores?
- Primero fue un retiro voluntario y se hacían públicas las
planillas que establecían cuánto cobraría cada trabajador.
Era una forma de presionarlos que, debemos reconocerlo, les
dio excelentes resultados. Eso fue en 1991 y a los
trabajadores que se resistían al retiro los mandaban a hacer
los famosos cursos. Los últimos que se fueron en 1993
cobraron un 150 por ciento más que los anteriores, porque se
puso en vigencia una recategorización. Los que se retiraron
primero y que fueron el grueso de los trabajadores,
recibieron cerca de $40.000. Los últimos cobraron alrededor
de $80.000. Los 3.545 percibieron un promedio de $50.000
pesos que hace una cifra global de más de 170 millones de
dólares. Pero no sabíamos qué hacer con ese dinero. De
empleados pasamos a ser patrones, o pequeños empresarios y
así nos fue. Teníamos que competir en capacidad de gestión y
en adelanto tecnológico con las empresas que venían de
afuera a prestar servicios a las nuevas dueñas de áreas y
fracasamos en casi todo. El Estado estuvo ausente. Nadie nos
guió ni nos sugirió en qué o cómo podíamos invertir para
producir.
- ¿Qué pasó con ese dinero?
- Algunos compañeros confiaron su dinero a las financieras
y fueron estafados. Otros lo depositaron en el entonces
Banco del Noroeste y terminaron atrapados en el primer
"corralito" que hubo en el país. La verdad, somos unos
adelantados en frustraciones y amarguras. Uno de los
compañeros hasta hace un año seguía litigando para recuperar
su dinero con ese banco. Esos compañeros que quisieron
tomarse su tiempo para ver en qué invertían cayeron en la
trampa. Hasta 1997 llegamos gastando el poco dinero que nos
quedaba y el 13 de mayo de ese año se produjo el primer
corte de ruta. Lo que se planteó en ese reclamo, fue lo que
seguimos planteando hoy, y que sería la solución definitiva
para la región. El pago de las acciones de Propiedad
Participada.
- ¿Cuántas empresas de servicios de ex estatales quedan en
la zona?
- No son más de cinco. La última cayó hace unos pocos
meses. A partir del año 1999 no somos los "viejos", son los
hijos y los nietos de los ex trabajadores de YPF, con sus
mujeres y sus chicos, los que permanecen semanas enteras en
los piquetes. Pero vamos a seguir luchando desde la
Coordinadora Nacional integrada por desocupados de las nueve
provincias petroleras. El 20 de noviembre de 2001 logramos
la aprobación de la ley de indemnización que fue vetada por
el Poder Ejecutivo Nacional. Por diferencia de horas, la
Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor nuestro
en forma contundente reconociendo nuestro derecho al cobro
del 10 por ciento de las acciones. Vamos a luchar hasta el
último día de nuestras vidas.- X
Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar
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Compañeros del exercito de los Andes.
...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos:
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres,
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios:
seamos libres, y lo demás no importa nada...
Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.
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