[R-P] Interesantes reflexiones

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Vie Feb 22 08:23:35 MST 2002


Estimadas Amigas y Amigos:
Como en otras oportunidades me tomo el permiso de hacerles llegar un
artículo de opinión sobre los actuales momentos que vive la Argentina.
Les agradezco la posibilidad que me dan de recibirlo, y en caso que
estos envíos les incomoden ruego que me lo hagan saber para no hacerlo en futuras oportunidades.
Los saludo muy cordialmente.

Hugo Alberto de Pedro 
Buenos Aires - Argentina 
Tel: (54) 11-4305-5697
Cel: (54)11-15-5346-2063 
Mail:  hugo_de_pedro en speedy.com.ar
http://usuarios.advance.com.ar/hugo-de-pedro/hdp.htm



En las tierras argentinas está naciendo un hombre nuevo 

"No podemos hablar de democracia cuando el poder en el mundo es el
poder financiero, o económico,  y todos sabemos que ese poder no es
democrático sino básicamente autoritario.  Los gobiernos son los
comisarios políticos del poder económico. Los ciudadanos pueden quitar
un gobierno y poner otro, pero lo que no podemos hacer es quitar una
multinacional porque nos moleste o esté causando daño, y el problema
es que nos comportamos como si viviéramos en un  mundo democrático."
José Saramago – Premio Nobel de Literatura 1998





Por Hugo Alberto de Pedro


Comprender o por lo menos intentar explicar la situación de Argentina,
no debería ser muy diferente a la que deberíamos someternos al
considerar al resto de los países no invitados a la cena de los del
primer mundo. En nuestro caso, calificados como los mejores alumnos
del modelo neoliberal impuesto desde los grandes centros del poder de
la economía y las finanzas mundiales, hoy estamos confirmando que las
recetas recesivas del Fondo Monetario Internacional y del Banco
Mundial muy poco han hecho para conseguir el bienestar de todo un
pueblo, menos aún en las expectativas de generar una economía que
ahora quieren obligar que sea sustentable y creíble.

Los modelos económicos determinados desde comienzos de la década del sesenta para América Latina, recordando de este modo a la "Alianza
para el Progreso" con la que los EEUU incursionó en su protagónica
intromisión en los asuntos internos de los países latinoamericanos ha
desarrollado, no solamente a las más terribles dictaduras militares,
sino también el concepto de dependencia económica de la región toda en manos del crecimiento de los monopolios y oligopolios junto a la
dependencia de las políticas de estado que siempre debieron ser
supervisadas desde fronteras afuera. Sería, por lo tanto, demasiado
para el lector recordar cada una de las pruebas que confirman todo un
proyecto que hoy parece como agonizante.

Así en estos momentos Argentina se ha transformado en la imagen de lo
que sucede cuando un país no encauza sus políticas en las prioridades
nacionales de crecimiento y desarrollo. Las decisiones sobre
privatizaciones de empresas públicas de servicios, destrucción de la
banca estatal, descontrol del comercio exterior, desnaturalización del
sistema público de jubilaciones, abandono total de los sistemas de
salud y educación, por nombrar solamente algunas; han llevado a la
peor de las crisis de que tengamos memoria. Ya que han tocado fondo,
de la mano del "Fondo" quién ha supervisado cada una de las medidas
tomadas desde los gobiernos hacedores de ésta hecatombe, todas las
posibilidades de bienestar de la población como lo es el trabajo, la
salud y la educación.

En estos momentos padecemos una desocupación cercana al 25% de la
población económicamente activa, en el año 1975 no llegaba al 5%, que
junto a la subocupación  alcanzan a más de 5 millones de personas; más
de 15 millones debajo de la línea de pobreza, un 40% de los
habitantes, con 2000 nuevos pobres que la engrosan diariamente pues
sus ingresos de ayer no llegaban a 480 dólares mensuales hoy
convertidos en 240 producto de la devaluación; el 10% más rico gana 30
veces más que el 10% más pobre, distancia ésta de 12 veces en el año
1975; una deuda externa de 200.000 millones de dólares, aunque éste
dato se oculte, hace que cada habitante deba 5.600 dólares cuando en
el año 1975 debía 315 dólares y a pesar que en estos 27 años se han
pagado al exterior más de 190.000 millones entre capital e intereses.
Así podríamos seguir brindando datos de la devastación perpretada por
los gobiernos militares, peronistas y radicales.

Las autoridades políticas de ayer y las de hoy no han tenido la más
mínima capacidad de advertir todas estas cuestiones, si es que
pensamos que hayan actuado de buena fe. Pero a resultas de una
realidad incontrastable ya nadie duda que han sido partícipes
principales y necesarios en éste genocidio económico que han realizado
a lo largo y ancho del país. Porque en éste punto debemos ser por
demás de claros y terminantes: Se han cometido actos inhumanos debido a las políticas neoliberales de ajuste impuestas a toda la población.

El tiempo dirá si estas características no deberán ser incorporadas a
los crímenes de lesa humanidad por parte de las Naciones Unidas y que
sean consideradas como imprescriptibles los abusos realizados contra
pueblos enteros, ya que se trata de cuestiones que no han sido
aplicadas aisladamente, sino que ha sido la forma sistemática que las
grandes potencias han aplicado a los países pobres y subdesarrollados
con la promesa de incorporarlos a "su primer mundo".

En consonancia con éste tema, hoy se cumplen dos meses que el gobierno democrático de la Alianza, ordenó a las fuerzas policiales represivas la masacre de decenas de manifestantes, por los caídos de ayer debemos afirmar, 
como lo hemos dicho contra la dictadura: Ni un solo pasa atrás, ni olvido ni perdón.

Mientras la desesperanza generalizada, el abandono de los mayores, el
incremento de la mortalidad infantil, la despreocupación por la
educación pública y la salud, la precariedad de las viviendas, la
pobreza generalizada, la falta de perspectivas humanas han tomado como presa al pueblo argentino de los grupos económicos monopólicos, las empresas privatizadas, la banca extranjera, todas ellas culpables de
la situación reinante, y que tuvieron como premio las últimas medidas
económicas sobre pesificación de las deudas, dictadas por el gobierno
ilegítimo producto de un pacto esbirro de los "generales" de los
partidos políticos mayoritarios.

Entonces el pueblo se ha levantado en lucha y no hay diferencias, en
la resistencia hasta hoy civil y pacífica, que separen a un desocupado
piquetero de un clase media acorralado en sus ahorros, a un maestro
mal pago de un profesional sin trabajo, a un joven que debe ingresar a
desarrollar su vida laboral de un empresario concursado o quebrado, a
un médico sin insumos ni infraestructura hospitalaria de un empleado
público o jubilado que le disminuyeron su ingreso mensual, y seguirían
los casos.

Las asambleas populares, las organizaciones piqueteras y barriales,
los frentes sindicales, los encuentros de estudiantes secundarios, los
deudores y acreedores financieros movilizados y cuanta otra cualquier
asociación que se está gestando en esta nueva Argentina, tienen el
compromiso civil de forzar hacia un giro de ciento ochenta grados
todas las cuestiones que ha manejado un Estado corrupto y mafioso.
Lo que hoy suena y vibra desde La Quiaca hasta Ushuaia, desde el mar a
la cordillera es simplemente una frase de un extraordinario contenido
que es: "Que se vayan todos. Que no quede ni uno solo". Y esto, que
representa un sentir nacional legítimo, quiere ser visto por los
ideólogos del modelo -políticos, periodistas, multimedios, formadores
de opinión, etc.- como un abismo porque generaría una situación
anárquica o bien desde los altos sitiales espirituales considerado
como preanárquico, a lo cual debemos responder: Ha sido la
representación que en nuestro nombre delibera y gobierna, o sea, la
clase política toda, la que ha exaltado las condiciones de una
verdadera, programada e injusta política anarquista.
Recordemos la definición de Anarquía: "Fem.  1. Falta de todo gobierno
en un Estado  2. Fig. Desorden, confusión, por ausencia o flaqueza de
la autoridad pública 3. Por extensión, desconcierto, incoherencia,
barullo."

Las cuestiones de fondo que hoy se discuten y se votan a viva voz en
las diferentes formas de encuentros ciudadanos son por ejemplo: 

¿Quién debe fijar en un país las políticas de estado: un poder
soberano emanado de la voluntad popular o un grupúsculo de políticos
ajenos a las necesidades del pueblo?

¿Cuáles son las prioridades del Estado: el bienestar de su población o
la conservación de los privilegios y la seguridad de rentas de las
empresas extranjeras junto a las corporaciones locales?

¿Cómo resolver los problemas nacionales: con el oído puesto en el
pueblo o con los mensajes e imposiciones de los centros financieros y
económicos mundiales?

¿Qué respuesta le debemos dar a nuestros hijos: que estudien y
construyan su futuro en un país libre y próspero o que se vayan al
exterior corridos por la falta de seguridades de vida?

¿Cómo comprenderemos y ayudaremos a nuestros mayores: brindándoles seguridad en su salud y sus ingresos o pretendiendo que desaparezcan rápidamente? 

¿Cómo haremos el crecimiento económico y productivo: protegiendo a
nuestras industrias con una activa participación del Estado e
implementando un mercado común latinoamericano o  abriendo nuestra
economía a los mercados internacionales proteccionistas o al ALCA?

¿Cómo queremos ser representados: por personas que surjan de las
nuevas bases sociales-políticas o por los mismos de siempre que han
cobijado y forman parte de corruptelas y mafias?

¿Cuál es la justicia que deseamos: la que devuelva el respeto a las
obligaciones y los derechos constitucionales o la que falle a favor de
sus empleadores políticos?

¿Qué política exterior necesitamos: la que considere hermanos a todos
los ciudadanos del mundo y defienda nuestra autodeterminación en todos los foros mundiales o la que es lamebota, arrastrada, vulgar y hasta hace decir a los representantes argentinos, consciente o
inconscientemente, que el nombre de nuestro presidente es el del
antiterrorista Bush porque deseamos las relaciones carnales con
nuestros aliados, amigos y socios?

¿Cuál es la representación gremial que quieren los trabajadores: la
que defienda sus intereses y defienda las fuentes de trabajo o la que
se ha engordado a la sombra de empresarios y políticos?

¿Cuáles son los legisladores que necesita el país: los que estén
trabajando para una nueva argentina o los que están repartiendo
trompadas a los ciudadanos?

¿Qué tipo de presupuesto nos hace falta: el que surja de la
participación de la opinión de todos o el que provenga ajustado en
despachos con correcciones efectuadas en inglés por el FMI?

¿Cuál es la permanencia que le queremos dar a nuestros representados: la que surja de la posibilidad de poder revocar sus mandatos cuando no cumplan sus compromisos con el electorado o la del atornillado representante que
 por obediencia partidaria traiciona el mandato popular?

Entonces será que multiplicando nuestra solidaridad, rebeldía,
resistencia, desobediencia civil, lucha, propuestas, denuncias y
participación habremos fundado una nueva argentina que merezca el
respeto de sus habitantes y de todos los ciudadanos del mundo, y
podremos pensar que en las tierras argentinas está naciendo un hombre nuevo.

20 de febrero del 2002 

Hugo Alberto de Pedro Buenos Aires – Argentina

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