[R-P] Sobre una nota de De la Sota
Eduardo Betas
ebetas en fibertel.com.ar
Mie Feb 20 05:54:55 MST 2002
Compañeros:
Reenvío este material que me pareció interesante
Saludos
Eduardo Betas
MEJOR QUE DECIR ES HACER
Este el titulo de la nota periodística de nuestro burgués compañero
gobernador de la provincia de Córdoba, Doctor José Manuel de la Sota.
¿Qué decimos y qué debiéramos decir? ¿Qué hacemos y qué debiéramos hacer?
Se trata de dilucidar, de aclarar esta situación.
Hombres como De la Sota tienen la posibilidad de publicar notas en la
prensa que cuestan millones de pesos y llegan a millones de personas.
¿Quién paga el articulo de media página en el diario La Nación de la ciudad
de Buenos Aires, suplemento ENFOQUES, del domingo 10 de febrero de 2002?
Seguramente el gobernador que no cobró por escribir.
No vamos a hacer un cuestionamiento económico por este trabajo. Creemos que
es secundario en este momento. Lo que sí nos interesa es saber ¿Quién se
beneficia con la concepción política y la ideología que propaga esta nota?
Pensamos y suponemos que acertadamente, que cuanto se dice y se escribe en
este momento no es inocente ni casual.
Sí tenemos en cuenta el período, la etapa histórica, la crisis que estamos
atravesando que se caracteriza simultáneamente con la lucha económica entre
el dólar y el euro; la lucha ideológica y política.
De allí la necesidad y preocupación de los actores que están en el escenario
nacional por ocultar sobre todo el carácter ideológico de la lucha
desatada.
De allí también que su objetivo sea el de diluir el contenido de clase, la
lucha de clase en que se encuentran concentrados. Por eso procuran que el
pueblo no participe en la discusión y en la decisión, en el examen y
análisis de los problemas importantes, de los problemas de fondo que tiene
el país. Que no conozca las causas que generan el dolor, el sufrimiento de
nuestro pueblo y sobre todo, de nuestra clase trabajadora.
Han creado las condiciones casi ideales para que no se vea, aunque sí se
sienta, las consecuencias de la lucha por los mercados, por las materias
primas, por las ganancias fabulosas que se llevan las multinacionales del
comercio y las finanzas.
Unos protestan por sus ahorros, otros denuncian la corrupción hasta en la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, están quienes cuestionan los
excesivos sueldos de los legisladores nacionales, provinciales, municipales
y sus jubilaciones; otros reclaman achicar el estado y bajar el costo
político.
Este precisamente es lo que ha tomado como tarea el señor gobernador. Bajar
el costo político y bajar la participación política, la actividad política,
gremial, económica y social del pueblo. Con esa excusa espera satisfacer lo
reclamado por la “gente”. Para ello reduce el número de ministerios;
determina que haya menos senadores y diputados, para ello convirtió a su
estado provincial en unicameral; menos municipalidades, menos concejales,
menos presencia federal en la provincia. ¡Bárbaro! ¡Qué eficiencia!
¿Pero cuántos trabajadores más aporta el estado a las filas de los
desocupados? ¿Cuántos trabajadores menos tendrá el estado?
El estado, gobernador, es la estructura de gobierno, ya sea éste nacional,
provincial, municipal. Y sería bueno que usted le dé una mirada a cada uno
de los organigramas a fin de saber de qué estamos hablando. Simple ¿no?
Menos gente trabajando en el estado; un estado cada vez más de elite, mas de
clase patronal y cada vez más secreto para el pueblo.
Es lo que dice entre otras cosas en un párrafo de su largo artículo
periodístico: “Acabemos de una vez con las listas sábanas, implementemos el
voto uninominal por circunscripción y sistemas de preferencias”
Se nos ocurre preguntar entonces ¿A quienes van a ha excluir de las listas
sábanas? ¿Quiénes son los preferidos del sistema de preferencias?
En una palabra, se ha propuesto acabar con la actividad política popular,
dividir y excluir lo más que se pueda al pueblo.
La política y la administración del estado es para unos pocos “con vocación
de gobierno”
Se ve que estos estadistas aprendieron bien la lección de Frondizi, en lo
que hace al compromiso: se comprometieron en las declaraciones y en la
acción hicieron lo contrario, traicionaron. Otro estadista de este tipo y
que señala también al radical autodenominado intransigente como su precursor
y ejemplo es el “compañero” Menem, quien prometió la Revolución Productiva,
pero promovió y vendió el aparato productivo del Estado Nacional, fruto del
trabajo de nuestro pueblo, el autentico propietario al que, como se ve, no
sólo le robaron la esperanza, también sus bienes.
De la Rúa no califica en esta cuestión ya que al primer golpe de cacerola se
fue volando de la Casa de Gobierno. Si lo hubiese visto su correligionario
Frondizi que soportó a pie firme casi treinta planteamientos militares,
hubiera preferido quedarse en el lugar donde está.
Y adónde también parecen querer enviar a unos cuantos miles de compatriotas,
estos estadistas que se escudan en la excusa de que debíamos pagar la deuda
externa. Ya hemos perdido la cuenta las veces que se dijo que era ilegitima,
que era ilegal, que era saqueo. Pero a eso siempre hicieron oídos sordos.
Como también cerraron los ojos cuando vieron caer una a una las muy
importantes industrias del complejo industrial-militar de la Nación, por
ejemplo: la fabrica de aviones, y todo el sistema de investigación y
desarrollo de tecnología satelital y de cohetería espacial, enmarcadas en el
proyecto CONDOR II.
Por esas casualidades este parque industrial estaba instalado en Córdoba. Y
no por casualidad el doctor De la Sota de esto no dice nada. No quiere, no
puede, no lo dejan decir ni una palabra. Es decir, frente a este problema,
como suelen decir los chicos: “silencio de radio”
El está preocupado por el país, como lo estamos nosotros, militantes,
activistas, dirigentes partidarios, gremiales y sociales del Movimiento
Nacional Peronista, pero tenemos una diferencia. El PAÍS para nosotros no
es solo el perímetro y su geografía, no es una abstracción, es la gente que
lo habita, son nuestros compañeros, que trabajan, que construyen todos los
días, su pueblo, su clase obrera que ya tiene un lugar en la historia y no
quiere más que lo designen en el dato estadístico de la desocupación, del
hambre, del analfabetismo, de hogares por debajo de la pobreza, etc.
Queremos saber. Necesitamos saber. Exigimos a estos eficientes gobernantes
que le digan a nuestro pueblo, al pueblo argentino, qué pasa con el
petróleo, el gas, el oro y el cobre de Catamarca y La Rioja; con el titanio
descubierto en Corrientes; con el uranio y los proyectos nucleares como el
de Bariloche; con las carnes, las lanas, el trigo, la soja, el maíz, el
algodón, etc., etc.
Y hay más. Algo que por cierto no es un pequeño detalle: los proyectos del
hemisferio norte, de los ricos del mundo, de convertirnos en su basurero
nuclear y de residuos peligrosos. De esto, el gobernador José Manuel de la
Sota debe hablar y decir cual es su proyecto. Pero HABLAR CON LA VERDAD para
que todos sepamos, para que toda la población sepa y controle. Los
peronistas de esto algo sabemos.
Gobernador: no tire la pelota afuera ni se la ponga bajo el brazo,
nosotros, peronistas no nos arreglamos con promocionar consignas aunque
sean las nuestras; no las usamos para engañar y mentir; luchamos para
alcanzar la unidad, la solidaridad y la organización como nos enseñó nuestro
jefe el General Juan Domingo Perón.
Nosotros, peronistas no olvidamos nuestras consignas. Es nuestro compromiso
ponerlas en practica y recordárselas a quienes se distraen y olvidan. Por
eso se lo repetimos, Gobernador:
UNIDAD, SOLIDARIDAD Y ORGANIZACIÓN.
Ésas son las herramientas para vencer al tiempo y a los enemigos de nuestro
pueblo y de la Patria. Para cumplir el mandato de Eva Perón y del General
Perón de luchar para vivir y realizarnos en una patria
ECONOMICAMENTE LIBRE
POLÍTICAMENTE SOBERANA
SOCIALMENTE JUSTA
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LA NOTA ORIGINAL DE DE LA SOTA
Opinión: el gasto público
Mejor que decir es hacer
Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de la necesidad de bajar los
costos de la política. De la urgencia para que los políticos se ajusten el
cinturón. Pero nosotros en Córdoba desde hace tres años hemos optado por
hablar menos de este tema y hacer lo que hacía falta hacer.
Nuestros esfuerzos para bajar los costos políticos comenzaron el primer día
de nuestro gobierno.
Al asumir, no sólo cumplimos con nuestro compromiso electoral de bajar el 30
por ciento todos los impuestos, sino que rebajamos el 30 por ciento todos
los sueldos de los políticos que llegaban con nosotros a la función pública
provincial.
No faltaron quienes criticaron nuestra decisión, calificándola de demagógica
e innecesaria...
Pero cuando aún nadie resaltaba el impacto de los gastos políticos en los
bolsillos de los sufridos contribuyentes argentinos, nosotros comenzamos sin
prisa y sin pausa a producir en Córdoba profundos cambios institucionales.
El 1º del actual tuvimos la alegría de inaugurar el primer período ordinario
de sesiones de la nueva legislatura cordobesa, que cuenta ahora con una sola
cámara y la mitad de los legisladores que teníamos anteriormente.
Ahora tenemos la Legislatura que el pueblo de Córdoba eligió en la consulta
popular del 22 de julio del 2001, donde el 75 por ciento de los votantes
exigió la reducción del gasto parlamentario.
Es una Legislatura más moderna, más eficiente y también más transparente.
Está libre de todos los privilegios que tanto irritan a la gente. Los
legisladores de hoy ya no tienen fueros especiales y son tan iguales ante la
ley como los ciudadanos que representan.
Tampoco cobran viáticos, ni horas extras, ni bonificaciones especiales, ni
dedicación exclusiva, ni otros sobresueldos encubiertos.
Tienen ahora las mismas obligaciones que cualquier trabajador, y como
cualquier trabajador, al legislador que falte a las sesiones se le
descontará el día de sueldo.
Pero nuestra reforma política no se agota en la creación de esta nueva
legislatura que ahorrará un 50 por ciento de lo que gastaba la anterior.
También incluye un importante ahorro presupuestario en el Poder Ejecutivo,
cuya estructura sólo tiene ahora cuatro ministerios en lugar de los ocho que
teníamos.
De cinco agencias, quedaron sólo dos. Eliminamos el 50 por ciento de las
secretarías, subsecretarías y todas las subdirecciones generales, que eran
74.
Las direcciones disminuyeron de 93 a 23, y sobre un total de 260
funcionarios políticos que teníamos sólo quedarán 78.
Para modernizar el régimen municipal promovemos la regionalización del cobro
de tasas, de la política de compras y de utilización de bienes de capital.
Y para ahorrar en estas jurisdicciones sancionaremos una legislación que
disminuya el 30 por ciento la cantidad de concejales de las grandes
ciudades, mientras que los que integran los Concejos Deliberantes de
localidades de menos de 10 mil habitantes actuarán gratuitamente.
En el Poder Judicial encontramos una colaboración muy estrecha, al punto tal
que es el único en el país que voluntariamente ha reducido los sueldos de
sus magistrados y funcionarios, y el presupuesto total para 2002 en un 15
por ciento. Además hemos creado un Consejo de la Magistratura totalmente
apolítico, gratuito y veloz, que en pocos meses de gestión viene
seleccionando con sumo acierto las designaciones de magistrados vacantes. El
Poder Ejecutivo Provincial ha renunciado, por primera vez en la historia, a
modificar o alterar el orden de mérito de las designaciones surgidas de
dicho consejo, las que se remiten para su aprobación a la Legislatura.
Más allá del ahorro presupuestario que estas medidas producen, debemos ver
en ellas la semilla de una política más vocacional, más genuina, más
ciudadana y menos costosa.
Hemos hecho realidad la rebaja de los costos de la política y la Justicia
que hoy exige la ciudadanía de todo el país. Y es un gran paso adelante para
comenzar a reconciliar a las instituciones con la gente.
Pero la reforma que el país está buscando no se agota en ello.
Creemos humildemente que pasa por volver a colocar al ciudadano en el
corazón mismo del sistema político.
Además de un Estado que gaste menos y de políticos decentes y austeros,
necesitamos un nuevo sistema electoral, más popular y moderno. Que impulse a
los partidos a abrirles sus puertas a las mejores personas, aquellas que se
hayan ganado el reconocimiento de la sociedad.
Necesitamos partidos políticos que sean de la gente y no propiedad de
algunos dirigentes.
¿Esto implicará que los partidos pierdan el poder que hoy tienen?
Hay políticos que tienen ese temor. Nosotros pensamos todo lo contrario. Los
cambios que proponemos nos obligarán a ser mejores, a esforzarnos para
ganarnos nuevamente la confianza y el voto popular.
Así surgirán nuevos liderazgos y, sobre todo, nuevas formas de hacer
política.
Los dirigentes de hoy podemos ser parte del cambio que pide la gente.
Podemos ser parte del futuro. O podemos seguir mirando para otro lado y ser
parte del pasado.
¡Es necesario renovar la política argentina, ya!
Acabemos de una vez con las listas sábana, implementando sistemas de voto
uninominal por circunscripción y sistemas de preferencias.
Pero vayamos aún mas allá. Posibilitemos por ley que se presenten a
elecciones candidatos que no pertenezcan a ningún partido político. Sí,
posibilitemos que ciudadanos con vocación de gobierno puedan ponerse a la
consideración del pueblo sin necesidad de estar postulados por un partido
político.
Además, seamos capaces de reducir un 30 por ciento la cantidad de diputados
y senadores nacionales que hoy tenemos. Hagamos lo mismo con los
legisladores provinciales y municipales.
Eliminemos las reparticiones del Estado nacional, que han dejado de prestar
servicios públicos directos al ciudadano o que se superponen con otras
provinciales o municipales. Los ministerios de Salud, Educación y Acción
Social bien pueden sustituirse por organismos federales sin costo que
armonicen y conduzcan los servicios que las provincias brindan en estas
áreas y que la Nación ha dejado de prestar. Y mediante acuerdos federales
eliminemos ya las delegaciones de reparticiones nacionales que están en
todas las provincias y sólo alimentan el clientelismo político y los gastos
innecesarios.
Rebajemos un 30 por ciento el presupuesto del Poder Judicial de la Nación.
Reformemos el costoso e ineficiente Consejo de la Magistratura.
Establezcamos la revisión quinquenal de la habilidad de los magistrados
según su actuación y hagamos que paguen sus impuestos como cualquier
ciudadano.
Con estas reducciones de gastos, estamos seguros que podríamos librar a
nuestra economía de la inmoral presión impositiva que la sofoca y agobia.
Hay todavía demasiado dolor y demasiada incertidumbre en el alma del pueblo
argentino para que podamos permitirnos soñar con un futuro mejor a breve
plazo.
Sin embargo, éste es el momento para ser fuertes, poniendo empeño, prudente
audacia e imaginación para salir de la crisis, y volver a firmar un contrato
social entre ciudadanos y dirigentes.
Si sabemos escuchar e interpretar la voz del pueblo, iniciaremos un nuevo
camino, seguro, previsible, confiable, de paz y concordia para nosotros y
para nuestros hijos.
Por José Manuel de la Sota
Para LA NACION
Movimiento Nacional Peronista
Republica Argentina 15/02/2002
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