[R-P] Salud pública y soberanía política (fue Re: [R-P] Ramón Carrillo)

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Dom Feb 17 14:22:05 MST 2002


En relación a [R-P] Ramón Carrillo, 
el 17 Feb 02, a las 17:11, Jorge Garaventa dijo:

> ***********************************************
> A PARTIR DEL 1 DE MARZO DE 2002 R-P SOLO  ACEPTARA MENSAJES EN FORMATO TEXTO
> PLANO Y REBOTARA CUALQUIER OTRO MENSAJE. CONSULTE CON EL MODERADOR SI TIENE
> ALGUNA DUDA. 
***********************************************
> 
> En estos días se conoció la noticia que la OPS, Organización Panamericana de
> Salud, de fuerte raigambre socialdemócrata y subsidiaria de la ideología de
> Control Social civilizado, ha nominado a 20  héroes argentinos de la medicina de
> los últimos 100 años. 

La OPS podrá ser, en lo ideológico, socialdemócrata. En la práctica es una 
agencia colonial de los Estados Unidos de América del Norte. Suelo husmear con 
cuidado todos esos paquetes que incluyen la palabreja "panamericano", y ni qué 
decir de los que hablan de "Nosequé de las Américas"...

> Grande fue mi sorpresa al ver el el listado al Dr Ramón
> Carrillo, y casi me hace pensar en alguna posibilidad de cambio de la OPS, pero
> mi natural desconfianza me llevó a ver las razones: "...erradicó el paludismo y
> fue un destacado neurocirujano..."  Injusto resumen sobre el notable médico, 
> que dicho sea de paso es menester destacar, murió en Brasil en la mas tremenda
> pobreza. 

Injusto, parcial y perverso resumen, en efecto. Carrillo representó algo mucho 
más importante, como bien dice Jorge G. más abajo: representó la voluntad 
nacional, encarnada en las estructuras del Estado, de contar con una población 
sana y vigorosa. De allí su actividad sanitarista:

> erradicó el paludismo, y también el Chagas, que luego retornó triunfal
> en estos dias.

Las políticas dirigidas por Carrillo no sólo permitieron erradicar el paludismo (aquí con la inestimable ayuda de otro olvidado que la OPS reivindica ahora, el Dr. Alvarado) y reducir notoriamente el Chagas(1). También permitieron eliminar la desnutrición infantil y la tuberculosis, que tantos 
estragos hacía. El control general de la salud de los ciudadanos era el punto de partida básico del planteo de Carrillo, y no tanto una concepción _interna_ del pensamiento médico. Creo que no se trata -o no sólo no se trata, no al menos en lo principal- de que, como recuerda Jorge G., "no 
existen
enfermedades sino enfermos."

A decir verdad, esa frase permitiría desarrollar tanto una política como la de 
Carrillo como una política elitista, para pequeños grupitos de privilegiados 
que pueden acceder al doctor de la familia, al médico de cabecera, y escaparle 
a la salud pública y generalizada. Sí es cierto, en cambio, que Carrillo partía 
de dos normas políticas y no necesariamente médicas. Sigo citando la muy buena 
nota de Jorge G.:

> La injusticia social es la causa de las enfermedades. Donde hay una 
> necesidad hay un derecho. 

Sin embargo, me pregunto qué le falta a esto. Quiero decir: Carrillo, 
ideológicamente, en sus orígenes ideológicos, no era para nada un 
"justicialista". Al contrario, pertenecía a la muy conservadora y reaccionaria 
camarilla arcista de la Facultad de Medicina de la UBA en la Década Infame (2). 

Qué alquimia misteriosa llevó a Carrillo a ser un predicador y sembrador del 
hospital público, entonces? No tenemos, que yo sepa, una biografía intelectual 
de Carrillo. Esto es malo, pero también es bueno: nos permite tirar hipótesis 
sin demasiados peligros de refutación masiva. Además, lo que sigue es solamente 
una hipótesis, y sería bueno que alguien, algún historiador o sociólogo, por 
ejemplo, lo investigara.

Creo que, en el plano de la salud pública como en tantos otros (probablemente 
en todos los esenciales), lo que define la actitud del peronismo no es tanto un 
deseo abstracto y bienintencionado de justicia (deseo que, al fin de cuentas, 
también anima a muchísimos miembros del campo antinacional: pensemos, por 
ejemplo, en el Dr. Juan B. Justo y su digna esposa, la Dra. Moreau de Justo), 
sino más bien la cuestión de la soberanía política.

Cuáles eran, _en último análisis_, los fundamentos de poder de Perón? Las masas 
trabajadoras, claro. Pero también, y además ocupando un lugar preeminente en la 
conducción del movimiento, el funcionariado estatal y en especial el 
funcionariado de uniforme: el Ejército, la institución a la cual Perón siempre 
refirió toda su práctica (sea en confrontación, sea en conducción).

Cuál es, a su vez, el fundamento de la existencia del Estado? Podemos citar a 
Max Weber, que da chapa. Pero es una perogrullada: el monopolio del uso de la 
fuerza. La famosa "fuerza pública". En el caso de las conmociones internas, esa 
fuerza pública existe como mecanismo de represión. Pero qué sucede cuando la 
fuerza pública se adueña, por así decir, de la conducción del Estado en 
general? En ese caso, su condición de existencia es la de garantizar una 
defensa nacional efectiva y disuasoria. Dicho de otro modo: prepararse para la 
guerra (modo el mejor, como es sabido, de asegurar la paz).

Pues bien. No hay modo de ganar una guerra con soldados tuberculosos, 
chagásicos, palúdicos, disentéricos, desnutridos. La estadística de rechazos 
por causas médicas durante la década del 30 fue una gran lección de sanitarismo 
práctico para el sector nacionalista de la burocracia de Estado. Qué "hora de 
la Espada" podían recitar, por ejemplo, los lugonianos, si no había un brazo en 
condiciones de esgrimirla?

Por lo tanto, en este plano como en muchos otros, la justicia social y la defensa nacional (es decir, la forma extrema de la soberanía nacional) 
coinciden y se superponen. Es cierto que Carrillo "Desarrolló y puso en 
ejecución la teoría del Hospital Público como derecho inalienable de 
la población."  Pero también es cierto que ese derecho inalienable de la 
población era precondición de una defensa nacional efectiva, y que afirmar esto 
no sólo no es quitarle méritos a Carrillo, sino por el contrario darle toda su 
magnitud.

A diferencia de otros médicos, que se acercaban al socialismo por humanitarismo 
(Ingenieros, los Justo, tantos más), Carrillo se acercó a la justicia social 
desde un ámbito elitista y reaccionario. Y lo hizo, creo, porque entendía que 
el pueblo argentino era la materia prima básica de la construcción y defensa de 
una "Patria justa, libre y soberana". Consigna en la cual la causación va de 
atrás para adelante y no de adelante para atrás: sin patria políticamente 
soberana, no hay patria económicamente independiente, y sin patria 
económicamente independiente la justicia social no existe.

N O T A S

(1) Dice al respecto Jorge G.: "Diseñó junto a Vivienda el
 reemplazo de los ranchos con techo de paja, donde anidaban vinchucas y 
mosquitos por techos de material."  La verdad, sin embargo, es que Carrillo no 
llegó a erradicar el Chagas. Para ello hubiera sido necesario eliminar 
realmente las viviendas chagásicas, cosa que no se llegó a hacer; los motivos, 
me parece, hay que buscarlos en las características político sociales concretas 
de las fracciones de poder local vinculadas al peronismo en el NOA. En el caso 
del Chagas, específicamente, la pregunta es "qué significaba dentro del 
peronismo un Juárez?". Dicho de otro modo: no podemos, como muchos amigos 
peronistas desearían, obviar el hecho flagrante de que Juárez fue peronista 
desde la primerísima hora. Entender cómo es que este tipo de dirigencias 
locales se engarzaban con un movimiento cuyo sentido global era profundamente 
revolucionario es una tarea que en modo alguno se agota en la acusación fácil 
("traidor a Perón", "enemigo de Evita", cualquier cosa).  He allí otro tema de 
análisis que debería interesar a los miembros de esta lista, en especial a 
aquellos que viven en provincias del Norte argentino.

(2) Se trataba de un cenáculo médico-científico (en una época en la cual los 
médicos eran en el imaginario popular el epítome del científico, piensen en 
Fleming) particularmente aristocratizante, traspasado de antisemitismo y 
fascismo, al cual en principio le repugnaban las grandes masas.


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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