[R-P] Galimberti
Julio Fernández Baraibar
julfb en sinectis.com.ar
Sab Feb 16 18:00:28 MST 2002
Ha escrito el compañero Lapolla:
> Me parece que seria prudente no usar tantos adjetivos
> y hablar mas de politica. No le parece compañero?
No, la verdad que no me parece prudente usar menos adjetivos. Son
útiles, esclarecedores y elegantes. Y efectivamente es de política y no
de melancólicos recuerdos acerca de qué buenos éramos cuando teníamos
veinte años que he hablado en mi oración fúnebre al miserable muerto.
> Porque decir que Galimberti siempre fue un hijo de puta no dice nada.
Sí, dice exactamente eso, que fue un hijo de puta política y
personalmente. O si el compañero prefiere, un canalla.
> Galimberti es un simbolo tragico y payasesco en todo caso de la
tragedia, desencuentros y equivocos de los setenta.
Galimberti no era ningún símbolo, pese a que la prensa comercial ha
pretendido elevarlo a esa categoría. Galimberti era un tipo de carne y
hueso, con una concepción reaccionaria y elitista de la política, que
llevó a una muerte trágica -en el sentido griego del término, por lo que
tenía de inevitable dadas las circunstancias- a miles de jóvenes llenos
de amor por la Patria y sus compatriotas.
Una concepción reaccionaria digo, porque la idea de reemplazar la acción
de masas por el atentado
individual y la violencia colectiva por la pistola en la nuca ha sido y
es propia de la reacción de derecha . Y elitista digo, porque siempre
desconfió de la capacidad de las masas, ese monstruo de miles de
cabezas, para cambiar la historia y pretendió reemplazarlas por el grupo
iluminado y audaz que con una metralleta y un abrigo de cuero negro
acortara el largo y duro camino de la experiencia colectiva. Todas las
fanfarronerías que de él se recuerdan apelan permanentemente no a la
violencia y a la justicia impuesta por los explotados en un momento de
alza revolucionaria, sino al fetichismo del revólver, de la testosterona
y la virilidad. Galimberti jamás fue un líder de masas. Jamás expresó a
los explotados argentinos. Y los explotados argentinos jamás lo
consideraron una expresión de sus intereses. Nunca. De modo tal que
ningún símbolo, con este tipo. Ni trágico, su muerte en un quirófano
impide cualquier retórica épica, ni mucho menos payasesco, lo que
significaría elevarlo a una especie de Olmedo de la década del 70. Fue
lo que fue: un despreciable hijo de puta, como creo ya haber dicho.
> Lo mas reoudiable de el me
> parece es su traicion posterior y su pasaje a la CIA
Este es el error, compañero Lapolla. Galimberti, en su tortuosa cabeza,
nunca traicionó a nadie. Todo lo que él quería era salir de ese horrible
anonimato de San Antonio de Padua. Cuando el camino era la revolución,
se
anotó en ella. Cuando dejó de serlo, se anotó en la CIA. Y si en lugar
de haber caído el muro de Berlín hacia el Oeste, hubiera caído hacia el
Este, Galimberti hubiera hablado ruso y, seguramente, hubiera muerto
como presidente de una empresa exportadora al Comecon.
> eso lo convierte en un traidor sin retorno, ya que su
> origen fascista era muy comun a la juevntud
> revolucionaria de los setenta y muchos jovenes que se
> originaron en las oragizaciones nacionalistas de
> derecha pasaron luego de las revoluciones aregelina,
> cuban, china y veitnamita a las posiciones del
> socialismo y el antimperilaismo militante y ofrendaron
> sus vidas por ello,
Estoy harto de la teoría del traidor. ¿Qué le pasó? ¿Lo torturaron? ¿Le
pusieron los huevos en una morsa? Por qué no tratamos de discutir no
sobre bases puramente morales sino objetivas, de clase, sociales y
políticas. Lo que yo estoy diciendo ahora es exactamente lo mismo que
decía sobre el personaje y sobre Montoneros en 1973. Ni entonces ni
ahora he hablado contra los compañeros y compañeras anónimos y
esforzados que creían de buena fe actuar en favor de la revolución y de
los explotados argentinos sumándose a las columnas de la JP y Montoneros
en las manifestaciones de la época. No. Estoy hablando de sus cuadros
dirigentes. De los tipos que, por formación política o capacidad
personal, eran quienes bajaban línea, decían lo que estaba bien y lo que
estaba mal, escribían en El Descamisado y secuestraban y mataban, entre
otros, a
Aramburu, Mor Roig y Rucci.
Recuerdo un artículo con mi firma, publicado en Izquierda Popular, el
órgano del FIP, en el número de la segunda quincena de junio de 1974.
Creo que el mismo ilustra mi punto de vista sobre Montoneros y la JP
Regionales y le puede sumar al compañero Lapolla más argumentaciones a
las ya enunciadas en mi primera nota.
Allí afirmaba: "El día 14 de junio (de 1974) en una declaración pública
firmada por Mario Firmencih, los Montoneros intentaron sanamente
corregir en parte el tremendo error cometido el 1° de Mayo (cuando
abandonaron la Plaza de Mayo mientras hablaba Perón) (...) Algunos
párrafos merecen un comentario especial. Como hecho fundamental ninguna
de las organizaciones ligadas a Montoneros concurrió a la plaza de Mayo
(el día 12, una movilización espontánea de apoyo al general)La
explicación organizativa y superestructural formulada por Firmenich es
absolutamente esteril. La clase obrera concuerrió en menos de tres
horas, sin que ningún canal organizativo asegurase su presencia.
Concurrió porque el llamado de Perón estaba dentro de la lógica interna
del movimiento de masas. Concurrió porque la clase obrera estaba
esperando la convocatoria presidencial. Montoneros y JP no concurrieron
porque su dirección ha infundido en sus bases un profundo antiperonismo.
Cómo iban a movilizarse espontáneamente a Plaza de Mayo ante una
convocatoria de Perón si a este mismo Perón habían provocado y
abandonado el 1° en la misma Plaza. En tres oportunidades, por lo
menos, Izquierda Popular explicó largamente los errores tácticos y
estratégicos cometidos por quienes aparecen como la dirección visible de
las Regionales. En esas notas y en el apoyo popular logrado el 12 de
junio, más que en ninguna otra parte, encontrarán las verdaderas razones
de su dramática ausencia".
Era la suma de una táctica elitista y un antiperonismo pequeño burgués
la mezcla que llevó a Montoneros al enfrentamiento con Perón, primero, y
con Isabel, después.
Que jóvenes católicos, con cierta formación fascistoide, nos hayamos
convertido,en esos años maravillosos,en revolucionarios es algo que el
compañero Lapolla no me puede explicar. Estudié toda la escuela primaria
y secundaria en un colegio de curas, el Colegio San José de Tandil. Me
consideré a los 16 años integrante de Tacuara en su versión más clerical
y mariana. Estudié abogacía en la Universidad Católica Argentina, la
misma del comandante Perdía, Rodolfo Barra y el juez Salvi. Estuve a un
tris de integrar una de las formaciones iniciales de Montoneros. Quiero
decir fui meloneado para ello cuando tenía 20 años. Una incipiente
formación marxista y una desconfianza al martirio, cuyo origen aún no
puedo precisar, pero que atribuyo a un maravilloso amor por la vida, me
evitaron el patético destino de una muerte inútil. Siempre desconfié de
los bonzos. Pertenezco entonces a esa generación de jóvenes de clase
media que se nacionalizó al calor de las luchas obreras y populares y en
la marea de las revoluciones del mundo semicolonial.
Y como todo proceso revolucionario este también arrastró en su
torbellino a toda clase de elementos: los abnegados y los miserables. El
personaje del asunto pertenece, como creo haberlo dicho, a esta última
clase.
> y galimberti era parte de eso si
> despues siguio un camino que lo llevo a la CIA es lo
> que en todo caso hay que discutir pero con los
> insultos no decimos nada. Tal vez haya que reflexionar
> porque Peron lo queria tanto y lo uso para neutralizar
> otros posibles secretarios generales de la rama
> juvenil como Rearte, y porquen soportaba que galimba
> llegara doce horas mas tarde y se cuadrara
> militarmente golpeando los tacos al grito de `recluta
> galimberti reportandose general´provocando el afecto
> del anciano general.
Perón uso a Montoneros y, por ende a Firmenich y a Galimberti, para
asustar a Lanusse y a los militares herederos de la Revolución
Libertadora. Que Perón lo quisiera tanto, como afirma Lapolla, no me
consta. Sé si que después de las provocaciones sobre milicias populares
y otras irresponsabilidades, le quitó el título. Con respecto al
vodevilesco cuadro que menciona el compañero, supongo que a Perón, como
a todo el mundo, algunas payasadas lo divertían, como divertía a Rosas
el enano Biguá disfrazado de Obispo.
O de su extraña desaparicion en
> 1976 unos dias despues del golpe donde parece quedar
> claro que fue capatado por la marina, pero claro de
> eso no se habla.
Compañero Lapolla, aquí vamos a tratar de hablar de todo. Y llamaremos
al pan, pan y al vino, vino. Y al miserable, miserable.
Julio Fernández Baraibar
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