[R-P] FW: Un salto en calidad ,Re envio
Bibiana Apolonia
bibiapo en sinectis.com.ar
Jue Feb 7 21:35:28 MST 2002
----- Mensaje original -----
De: "Venceremos"
Capital federal, 4 de Febrero del 2002
UN SALTO EN CALIDAD
Las distintas fracciones de las clases dominantes, desmadrada la situación económica, política y social, buscan de mil y una forma distinta la manera de defender sus intereses; y de encontrar paralelamente algún tipo de acuerdo entre sí que les permita volver a la famosa "gobernabilidad". Es tan compleja y áspera la relación entre ellas (es decir entre el poder financiero por un lado y las grandes empresas por el otro; entre los bancos extranjeros y los nacionales; dentro de los extranjeros entre los yanquis y los europeos; al interior de los conglomerados empresariales entre las privatizadas y el resto; dentro de este resto entre las multinacionales y los grandes grupos locales; y así sucesivamente) que hasta han puesto a la iglesia en la terrena labor de mediar entre intereses tan fuertes y confrontados a ver si les encuentra una salida. Por cierto sin un acuerdo, aunque sea precario y transitorio, entre ellos dificilmente puedan gobernar en las actuales condiciones de alguna manera estable el país (para muestra basta el botón de lo resuelto por la Corte Suprema de declarar inconstitucional el corralito). Ya que, por el momento al menos, no se observa entre estas fracciones de los dueños del poder alguna que tenga un Luís Bonaparte a su alcance para diciplinar al resto de ellas por las buenas o por las malas. No parece sencillo además que brote y se imponga una alternativa así fácilmente, ya que para ello debería como condición indispensable tener algún proyecto de mediano y largo plazo mas o menos serio y viable para el país. El problema que tienen es que no lo hay en los marcos de este modelo neoliberal de saqueo y timba financiera; y ninguno de los sectores del bloque de poder se plantea abandonarlo. Algunos pretenden volver a cierto gradualismo en su implementación (como Alfonsín y De la Rua ayer o como Duhalde ahora), otros directamente profundizarlo (como hizo Menem en los ´90 o como proponen los yanquis, el FMI y tipos como Lopez Murphy hoy); pero todos en definitiva adhieren a la tesis de que este es el "único camino" para nuestras naciones. Consecuentes con ello también son afines a la doctrina de las "relaciones carnales" con el imperio. Y sinó veamos la postura del canciller Ruckauf respecto del voto por Cuba en la ONU: mas lamebotas -si eso es posible- que Carlitos Menem y Chupete De la Rua.
No obstante el problema principal que han pasado a tener el conjunto de quienes nos dominan para conducir el barco del gobierno no son las disputas entre ellos sino el salto en calidad en los niveles de movilización y conciencia que ha tenido lugar en nuestro pueblo.
Los argentinos hemos resistido duro desde el Santiagazo de 1993 en adelante. Trabajadores, desocupados, estudiantes, vecinos humildes o de clase media, militantes por los derechos humanos e intelectuales y artistas, hemos emprendido innumerables luchas en defensa de nuestros derechos y conquistas avasallados, y de la nación saqueada. Jamás bajamos los brazos. Pero ciertas son también dos cosas: 1)Solo en pocas oportunidades puntuales pudimos unificar nacionalmente nuestras resistencias sectoriales para usarlas como poderosos arietes contra quienes nos gobernaban. Gran responsabilidad le cabe en esto al rol de la burocracia sindical cómplice, como así también a las permanentes vacilaciones de las centrales opositoras. 2)No tuvimos en muchos años la suficiente capacidad para desnudar en grande la permanente prédica diversionista propagada desde el poder respecto de las razones del drama nacional que se profundizaba y de sus responsables. De acuerdo a estas nunca era el modelo neoliberal la causa real de lo que acontencía, ni sus visibles benficiarios los responsables. La corrupción, la "insensibilidad social", los "errores", las situaciones externas, los "gastos políticos", etc, etc, eran presentados por los comunicadores políticos, sociales y mediáticos del régimen como la raíz de los problemas; y una parte significativa de nuestro pueblo era confundida o directamente engañada con estas explicaciones orientadas a preservar el corazón del actual sistema de dominación.
Pero eso es justamente lo que ha estallado en la Argentina. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre han abierto una nueva etapa en el país (que ya había sido anticipada en los resultados electorales del 14 de octubre pasado) caracterizada porque "los de abajo ya no quieren seguir viviendo como antes"; y producto de ello, por la pérdida de la iniciativa estratégica de los poderosos en su objetivo de mantener el modelo neoliberal. La movilización es absolutamente masiva y extendida en todo el territorio nacional; y mas allá de los reclamos sectoriales hay un eje que recorre las luchas en su conjunto: "queremos otro país, si el gobierno (cualquiera sea) mantiene este que se vaya". Al mismo tiempo los enemigos de la patria y el pueblo, culpables de este drama, han sido casi todos perfectamente individualizados en el imaginario colectivo: los yanquis, el FMI, los bancos, en especial extranjeros, las empresas privatizadas y los grandes empresarios nacionales, como así también la dirigencia política, sindical y los jueces, cómplices y socios de aquellos. Los represores ya fueron puestos en esa categoría hace tiempo.
No podrán quienes nos oprimen hacer retroceder a nuestro pueblo del estadio que ha alcanzado. Ya no podrán engañar a nadie respecto de los supuestos beneficios -presentes o futuros- de este modelo hambreador y entreguista; ni desmovilizar con promesas o migajas. Hay una nueva realidad en las entrañas del país.
Es por tanto el momento de ir por mas. Mientras los poderosos disputan entre ellos para ver quien se queda con lo que nos puedan seguir robando, nosotros tenemos que darle a este estado de movilización permanente y generalizado de nuestro pueblo un grado mucho mayor de organización que le de mas fuerza y permanencia. Organización que debe ser forzosamente amplia y unitaria; pero que para cumplir cabalmente su rol, debe tener clara independencia de quienes pretenden desviar o contener la lucha por derrumbar definitivamente este modelo.
Esa es una de las grandes tareas que tenemos como pueblo en este momento de carácter histórico. La otra igual de trascendente es transformar este salto cualitativo en la conciencia de nuestros compatriotas en organización política. Para cambiar este país hay que gobernarlo; y para conquistar ese derecho hay que contar con una fuerza política vigorosa, patriótica, popular, democrática y revolucionaria. Proceder a construirla en los plazos mas breves posible es la gran responsabilidad de todos quienes queremos y defendemos a nuestra Argentina.
HUMBERTO TUMINI
Secretario General de la Corriente Patria Libre
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