[R-P] Re: pol-cien : Quienes son los amigos?

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Mar Feb 5 11:17:50 MST 2002


En relación a pol-cien : Quienes son los amigos?, 
el 5 Feb 02, a las 3:11, Karl Willheim dijo:

> Escribo desde mi otro yo
> 
> Me llama la atencion que el Sr Nestor Gorojosky, fuera
> tan duro, tan soberbio e irrespetuoso con un miembro
> de la lista como Gandulla. 

A mí, en cambio, me llama la atención que el Sr. Willy vea la paja en el ojo 
ajeno y no la viga en el propio. El Sr. Gandul-la envió un correo donde me 
tildaba de fascista y pretendía hacer uso de un método marksista de exclusión 
que recordaba más al Gulag y a Lubianka que al respetable Karl Marx. Se trata 
del método que usó la "izquierda libertadora" para asaltar los sindicatos al 
amparo de la marinería imperialista, y para apoyar sistemáticamente a todos los 
militares antinacionales agitando el fantasma de que "hay algo peor: el golpe 
fascista". Este recurso llegó a utilizarse, incluso, en 1978. Por lo tanto, el 
Sr. Néstor que suscribe no cree haber sido destemplado en la respuesta que le 
dio a ese -repito- "gorila supérstite de 1955". 

> Luego nos llamo la atencion
> que el señor Nestor se manifestara por quitar toda
> moneda extranjera de manos de los argentinos.
> Justamente coincidiendo con lo que hoy hace el
> presidente Duhalde. 

Veo que coincidir con Duhalde es para el Sr. Willy un pecado 
imperdonable. Eso se llama "ser gorila". Pero más allá del detalle revelador, 
voy a aclarar que en mi opinión Duhalde hizo las cosas muy mal pero avanzó 
en el camino correcto. 

El Sr. Willy ignora el ABC de la economía política. El me critica por pensar 
como Duhalde, pero defiende la práctica de Cavallo. Me ratifico en todos los 
términos: sí, hay que terminar para siempre con toda divisa en manos de 
particulares en la Argentina. Como el Sr. Willy quiere asegurarse contra la 
inflación por la vía fácil (si no es que quiere, en realidad, juntar sus 
manguitos para tomarse el buque de un país al que solamente ve como estación de 
paso y no como su propia patria, a la cual está atado desde el nacimiento hasta 
la muerte), piensa que mi idea implica una "enajenación de los ahorros".

No hay tal. Más allá de que el modo en que Duhalde hizo las cosas es perverso y 
demuestra que está dispuesto a suicidarse (porque la pesificación duhaldista es 
una pesificación proimperialista y que beneficia a las grandes empresas contra 
los pequeños ahorristas y los asalariados), la pesificación es una medida 
elemental de soberanía monetaria. 

El Sr. Willy me recuerda al Sr. Neustadt, cuando aferraba una carcaza de 
teléfono con la mano izquierda, la levantaba, señalaba con su mano derecha al 
interior del aparato, y preguntaba inocentemente "dónde está la soberanía aquí 
adentro?". El Sr. Neustadt, por supuesto, no era capaz de verla. Pero tampoco 
era capaz de ver los "gones", los tiristores, los transistores, los diodos, los 
capacitores, los elementos electromecánicos, y todos los demás componentes 
"made in Argentina" que tenían los teléfonos y las centrales Standard y Siemens 
que ENTel licitaba para que se construyeran en el país. Allí es donde estaba la 
soberanía (a tal punto que el plan Digitel de modernización y  ampliaciónd 
definitiva de la red telefónica fue torpedeado intencionalmente por los amigos 
del Sr. Neustadt que, oh sorpresa, adquirirían a precio de regalo ese trozo de 
soberanía nacional que son las telecomunicaciones). En el ámbito gremial 
vinculado a los teléfonos, entre otras cosas, se comenta que la muy soberana 
pero franco/italiana Telecom habría preparado sus sistemas contra una eventual 
renacionalización programando las centrales para poder caotizarlas desde Europa 
en caso de que los argentinos volvamos a retomar su control. Ignoro si es 
verdad o si es técnicamente factible, pero no me asombraría que de ser factible 
fuera cierto. Gente que ha sido capaz, en su momento, de asesinar millones de 
personas de humilde color no se va a preocupar por una medida de ese tipo. Allí 
estaba la soberanía, que el Sr. Neustadt no veía en el teléfono y el Sr. Willy, 
hoy, no ve en la moneda.

Mire, Sr. Willy, voy a tratar de explicarle: una de las características básicas 
de una nación independiente es tener su propia moneda y controlar la moneda que 
circula en su propio territorio (otra característica básica, despreciada 
probablemente por el Sr. Willy víctima de la zoncera "el mal que aqueja a la 
Argentina es la extensión").  La introducción de una moneda extranjera en las 
transacciones de un país -clandestina hasta Cavallo, quien oficializa la 
práctica venenosa con su caja de conversión- es en realidad una forma de 
invasión y penetración económica que cuenta con la estulticia y el egoísmo de 
las clases medias colonizadas para desfondar al país víctima desde adentro. Es 
como si a uno le inyectaran SIDA en el cuerpo. El dólar es el SIDA del 
coloniaje. Fue a través de la inyección del dólar que, a partir del 55, los 
argentinos fueron dejando de pensar en términos de moneda propia hasta el punto 
que una "pesificación" es considerada por el Sr. Willy una "enajenación de 
ahorros". La libre circulación de dólares es una "enajenación de la soberanía 
monetaria", que al Sr. Willy le tiene muy sin cuidado.

Y esa enajenación opera a niveles muy inesperados. Empezaré por el menos obvio, 
para luego bajar al nivel de la economía.

La introducción del dólar tiene, por empezar, efectos deletéreos sobre la 
conciencia individual de cada miembro de la sociedad:  en un plano filosófico 
diría, por esa mera introducción deja de considerarse solidario con sus 
connacionales y pasa a pensarse un "ciudadano del mundo", y por lo tanto 
objetivamente solidario con los dueños del mundo que, oh sorpresa, son 
precisamente los que introducen el dólar.

Pero dejemos de lado ese pequeño detalle, y veamos algunos otros aspectos de la 
realidad:

Una de las funciones elementales de un gobierno (cualquier gobierno) es 
controlar la suma de riqueza que circula en un país. Ese control, entre otros 
mecanismos, recurre al de la cantidad de dinero físico y al de la paridad 
cambiaria de ese dinero físico. En un país como la Argentina, estructuralmente 
incapaz de generar en su propio seno los capitales que requiere para el 
comercio internacional (expresión éste a su vez de una dictadura asimétrica en 
cuyos detalles no voy a entrar ahora), la legalización de la tenencia 
particular de dólares transforma la moneda local en una sombra de moneda, y eso 
es precisamente lo que estatuyó la convertibilidad.  La Argentina perdió el 
control de su propia moneda y en realidad, se transformó por arte de "magia" en 
una fábrica de dólares para ser extraídos. La audacia infernal de Cavallo 
radicó en estatuir como ley lo que antes era delito, aquello que los 
economistas coloniales venían fomentando subrepticiamente desde 1955, aunque 
sin decirlo públicamente jamás: el saqueo sistemático de nuestro país.

La libre disponibilidad de dólares permite introducir los mecanismos del saqueo 
hasta el último rincón de la Argentina, puesto que borra las fronteras 
monetarias entre el país y el mercado exterior. A nosotros no nos conviene, 
como país, que esas fronteras se borren. Nos conviene, por el contrario, que se 
alcen como barreras altísimas con algunas puertitas bien calculadas. Para eso, 
es fundamental que dentro de la Argentina no circule una sola divisa. Desde el 
punto de vista de la economía política anticolonial, la circulación de divisas 
en el seno del país equivale a la circulación de moneda falsa. Es como cuando 
los alemanes imprimían dólares falsos para inundar los Estados Unidos con esa 
moneda y forzarlos a la quiebra.

El Sr. Willy, sin embargo, ay, llora porque le devuelven 1,40 pesos por dólar y 
porque le han "enajenado" parte de sus ahorros.  No digo que eso esté bien, 
pero me parece que aquí se impone cierto amable cachetazo. 

Me cachendié, Willy, si usted tenía depósitos en dólares en un banco argentino 
es porque se creyó que era verdad el "uno a uno" de Cavallo. Bueno, ese es _su_ 
problema. Si usted cerró los ojos a la realidad que se le colaba por todas las 
rengijas y creyó que realmente era posible que un país devastado podía mantener 
esa paridad ridícula, si usted creyó que los banqueros eran gente decente, si 
usted creyó todo eso, es su problema. Millones de compatriotas suyos perdieron 
todo, todo, todo, gracias a su -voy a ser magnánimo- crédula inocencia. Es 
usted acaso uno más de los que, en 1991, quebraron todos los vidrios del Alto 
Palermo en la lujuria consumista de la primera inyección de dólares, es decir, 
de SIDA, del cavallismo? No lo sé, pero sí estoy seguro de que muchos de esos 
están hoy quejándose de lo mismo que usted, Sr. Willy. Y yo no les reprocho lo 
que hicieron. Sólo les pido, a los que se quejan, que perciban el precio 
monstruoso que pagó el país por esa ceguera semivoluntaria. En mi opinión, la 
mayoría de quienes en esos tiempos se afanaban por devorar dólares están 
dispuestos a seguir su camino de Damasco. El Sr. Willy, por lo visto, no.

Bien, volvamos ahora al tono más doctoral. El Sr. Willy, más en defensa de su 
derecho a defecarse en la comunidad si es que sus ahorritos están a salvo (pero 
acaso no aprendió todavía que si se defeca en la comunidad sus ahorritos NO 
están a salvo?), afirma que el infrascrito (ojo, no criticar ortografía, leerlo 
primero a Velmiro Ayala Gauna) no reclama por 

> esta
> expropiacion, por esta enajenacion de los ahorros que
> tiene el publico en un pais que en estos momentos
> transita con un poder ejecutivo no constitucional, un
> poder legislativo corrupto y una corte mamarracho.

Yo, en cambio, no lo vi al Sr. Willy en la Plaza de Mayo el 19 y el 20 de 
diciembre, cuando junto con unos cuantos argentinos nos vimos en la obligación 
de derrocar un poder ejecutivo que el Sr. Willy seguramente tildaría de 
"constitucional", de poner en evidencia la corruptela de un poder legislativo 
al cual jamás había escuchado criticar por parte del Sr. Willy (especialmente 
cuando se sancionaron las leyes laborales y las privatizaciones con diputados 
truchos y tarjetas Banelco) y poner en evidencia el carácter mamarrachesco de 
una Corte que hasta ese momento sólo despertaba algunos gruñidos por su 
composición marcadamente menemista (se puede ser algo peor que menemista, Sr. 
Willy: se puede ser tan antiperonista que se odie al menemismo por 
"peronista").

Debo decir que no lo vi, ni esperaba verlo. Sí los vi, curiosamente, a 
legisladores "corruptos" como el Barba Gutiérrez, a sindicalistas "corruptos" 
como Julio Piumato o Juan Carlos Schmid, y a miles de argentinos anónimos que 
habían entendido, con un muy constitucional presidente, que no siempre cumplir 
con la ley es cumplir con la justicia. Así que por favor, Sr. Willy, no venga a 
darme lecciones de civismo. Supongo que usted, ese día, estaba donde James 
Petras colocó a la izquierda argentina: debajo de la cama.

Fue gracias a tipos como yo (y como los sindicalistas que, con toda la mala 
leche, le señalo) que hoy el Sr. Willy descubre que este es un gobierno 
inconstitucional. Lo gracioso es que, para colmo, esto es lo único que 
NO puede decirse de este gobierno, dado que el Dr. Duhalde llegó al 
poder a través de un golpe de estado jurídicamente impecable contra un 
presidente "demasiado patriota" que a su vez asumió por imperio de los 
mecanismos más prístinos de la sucesión presidencial (1) . Larga la nota, no? 
Pero volvamos al Sr. Willy:

> 
> Lo que piensa Sr. NG sobre el avasallamiento de los
> bolsillos del pueblo esta claro.
> Hay mas gente que piensa que es progre que no existan
> mas dolares como seguro para el publico.
> Despues muchas citas de uno y otro procer, un gran
> embarullamiento con larguisimas parrafadas, pero la
> esencia fue no condenar la maniobra del robo doble a
> la gente. Me refiero a la devaluacion seguida de
> expropiacion. Ud Sr. Gorojosky, sabe cuanto va a ganar
> ahora en dolares un investigador argentino? 

Y usted Sr. Willy, sabe cuánto debería importarle a un investigador _argentino_ 
lo que gana en dólares? Aquí lo que importa es saber si puede investigar y 
llevar una vida decorosa. Eso no tiene nada que ver con los dólares que gana, 
sino con otras cosas completamente distintas. Yo lo pondría en estos términos, 
señor Willy, mientras usted enjuga una lágrima por la expropiación de que ha 
sido objeto (pero no por culpa de Duhalde, m'hijo, sino por su propia culpa:  
por haber creído en los que difundían el mito monetarista mientras, en su 
propio coleto, no lo ponían en práctica): porqué su patrón de medida son los 
dólares, Sr. Willy, sino porque usted está colonizado mentalmente? Con quién se 
compara usted, con su colega investigador de, digamos, Suecia, o con su 
compatriota desocupado de, digamos, Cristianía y Provincias Unidas? Porque le 
puedo asegurar que su par sueco se compara con ese compatriota desocupado de 
alguna ignota esquina de Gotemburgo, y no con el Sr. Willy... Eso se llama 
conciencia nacional.

He ahí toda la cuestión. El resto, como decía el Talmud, son meros comentarios.

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(1) Ahora que lo pienso, quizás el Sr. Willy opina que este gobierno es 
anticonstitucional porque no surgió de elecciones, sino que fue el resultado 
degradado de una ola de indignación popular. En ese caso, entiendo que me está 
diciendo que no respeto la constitución. Y vamos a ser francos, Sr. Willy, en 
la medida que esta constitución fue parida por un connubio infame de menemistas 
y alfonsinistas en 1994, y en la medida que todo el marco jurídico de la 
Argentina, desde 1955, pende de un bando militar, esa constitución no merece 
demasiado mi respeto. Así que bueno, si es en ese sentido, en el sentido de 
aceptar también en el plano político que la Libertadora se hizo "de una vez y 
para siempre", sí, es cierto: me cargo en la Constitución que permite lo que 
permitió la del 94.


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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