[R-P] Mucho más que un "Informe Economico PDVSA" (2 de 3)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Dic 31 06:21:10 MST 2002
CITGO, un negocio meritocrático
Los aportes patrimoniales de PDVSA a sus refinerías en el exterior
rondan los 2.500 millones de dólares. El flujo neto en 20 años con
precios descontados es coartada de un negociado para adquirir
refinerías
y cuyo valor es de 3.500 millones de dólares. Si agregamos los costos
directos de adquisición de refinerías, la clase meritocrática ha
pseudo-invertido al año 2001 dineros de la Nación en el orden de
10.000
millones de dólares. Las utilidades de CITGO son magras. Dice el
Gral.
Contreras Maza [3]: “… nuestra empresa se encuentra muy bien
posicionada
para enfrentar los retos futuros gracias a nuestra verdadera
fortaleza,
nuestra gente, quienes trabajan dia tras dia para demostrar que somos
la
energía ... “
La juguetería internacional de la meritocracia
Durante dos décadas la clase meritocrática pseudo-invirtió en
coleccionar activos internacionales, desfasados tecnológicamente y en
dificultades financieras. En presencia de un Estado fuerte y
regulador,
tales dineros hubiesen sido de otra forma destinados al bienestar del
accionista originario: 1 millón de viviendas, un sistema nacional de
transporte ferroviario y sub-urbano, 50 hospitales, ..... dos nuevas
refinerías en territorio nacional de configuración simétrica con
nuestros crudos pesados
<http://www.soberania.info/Images/cronologia_esencial.gif>
<http://www.soberania.info/Images/convenios_operativos.gif>
Tercerización o "outsourcing"
Actividades que tradicionalmente fueron realizadas en casa, son ahora
cedidas a terceros, en aras de “minimizar costos”. Es el caso de la
informática-administrativa y, más serio aún, del relevamiento
geoespacial de yacimientos, instrumento para la cuantificación y la
calificación de reservas de crudos y gas, un caso en desnacionalizar
información que califica como interés de estado. INTESA-SAIC y
SCHLUMBERGER-GEOQUEST fueron recipendiarias de tanta generosidad
meritocrática. Dice el informe 2001 del comisario de PDVSA (p. 14): “
... se realizó la evaluación del acta de Mutuo Acuerdo (sic) entre
INTESA y PDVSA, en la cual se determinó que INTESA realizó cobros
indebidos (sic) por el orden de 55 millones de dólares; sin embargo,
PDVSA consideró conveniente, luego de un proceso de negociación
(sic),
aceptar sólo la cantidad de 2.2 millones de dólares”.
<http://www.soberania.info/Images/costos_outsourcing.gif>
El sector energía 1999-2002
Responsabilidades políticas y penales
Víctor Poleo Uzcátegui - Caracas, noviembre 2002
Los buenos capitanes notariados
A la inglesa, en un ensayo cuyo título lo dice todo: el daño que
hacen
los buenos, Bertrand Rusell estableció la relación entre la fama
adquirida y la impunidad subsiguiente, peligro que siempre se corre
con
las buenas personas [1]. A la criolla, en una caracterización que
también lo dice todo: capitanes notariados, Alfredo Maneiro [2]
estableció la relación entre las pseudo-vanguardias revolucionarias y
el
fracaso de los procesos de cambios sociales, peligro que siempre se
corre con los capitanes notariados. Para bien calificar en esta
categoría política, el capitán notariado ha de ser pragmático.
Entiéndase de otro modo, en el justo contexto de la mecánica
vectorial.
Considere un conjunto de vectores y –en analogía con las fuerzas e
intereses del poder constituido– sea cada uno de ellos dotado de
atributos propios, concretamente: dirección, sentido y magnitud. El
vector resultante es al campo vectorial lo que el pragmático a la
política: jinetero del poder constituido. El vector resultante, en
definitiva, le debe su existencia y atributos a las fuerzas
dominantes,
sus notarios. X Devenido en empresario notariado, y no por azar – no
para administrar una derrota, sino para aprovecharse políticamente de
una histórica victoria, la del 13 de Abril–, el buen pragmático
falsifica la causalidad de los problemas. El problema de Venezuela se
llama petróleo, en una Venezuela dividida entre los usufructuarios de
su
riqueza, los menos, y otra de millones que ni siquiera se han
enterado
de su existencia. Cuando el debate petrolero finalmente ha
implosionado
PDVSA, y ello gracias a los buenos oficios de la meritocracia
golpista,
el buen pragmático aboga por despolitizar PDVSA. Cuando, por
extensión,
el debate petrolero llegó a la calle, el buen pragmático aboga por
luchar contra la pobreza.
Cuando, por fuerza de los hechos, se impone una limpieza ética en
PDVSA,
el buen pragmático otorga amnistías y administra artilugios llamados
cogobierno y mesas de diálogo. El buen pragmático cree tener ideas
propias, de allí su tribalismo. Sólo un cierto lumpen político podría
aceptar sumisamente que la jerarquía y el partido devengan, una vez
más,
en un fin en sí mismo. El buen pragmático anhela un chavismo sin
Chávez,
exabrupto político, y cultiva su esperanza de ser ungido en la
transición negociada. En su momento, el también pragmático y abogado
Kerenski apostó a una transición negociada. Transcurridos tres años
de
intensa lucha de clases, las organizaciones de izquierda,
tribalizadas
por capitanes notariados, parecen haber ocupado sus recursos en una
acomodaticia defensa del gobierno y no en el forjamiento del poder
popular, permitiendo el avance impune de una contrarrevolución cuyo
botín de guerra se llama PDVSA.
<http://www.soberania.info/Images/ali_rodriguez.jpg>
Alí Rodríguez y Andrés Mata “La concertación nacional es vital
para superar la pobreza”. El Universal, 18-10-02. Economía.
PDVSA - meritocracia si, política no
Despolitización y meritocracia (gobierno o poder del mérito) son
paradigmas inducidos a conveniencia para derrocar al Estado-
Propietario
el 11 de Abril 2002 cuando, por primera vez en 25 años, el Directorio
de
PDVSA es nominado con entera autonomía política por el Jefe de Estado
[3]. Que no quepa duda alguna: el Directorio de PDVSA es de
naturaleza
política, siendo su razón última la toma del poder absoluto en PDVSA.
Irónicamente, es R. Mandini [4], alabardero lúcido de una clase
meritocrática en extinción, quien reivindica “la toma del poder
absoluto” en PDVSA [5]. Y el poder en PDVSA es el poder en Venezuela.
El
Directorio de PDVSA es nominado para dirigir políticamente a PDVSA y
no
para ser dirigido meritocráticamente. Veamos: de cada 100 dólares
recaudados [6] por PDVSA, 80 dólares son auto-asignados para sembrar
el
petróleo en el petróleo, mientras que los restantes 20 dólares le son
residualmente concedidos al Estado-Propietario.
<http://www.soberania.info/Images/tributos_fiscales.gif>
Dicho en cifras del año 2000: la factura petrolera consolidada fué de
50.000 millones de dólares y –luego de su anualizado ataque fiscal a
PDVSA–, el Estado-Propietario recibió 10.000 millones dólares,
mientras
que los restantes 40.000 millones (80%) de dólares fueron
distribuidos
por la meritocracia entre el capital petrolero internacional y sus
personalizados costos corporativos [7]. La inercia de los intereses
corporativos continúa intacta. Los ingresos corrientes de la Nación
para
el 2003 se estiman en 20.000 millones de dólares, de lo cual 10.000
millones son ingresos fiscales petroleros, al precio de 18 $/barril
[8].
Pues bien, siendo que esos 10.000 millones de dólares representan un
50%
del total de los ingresos fiscales de la Nación, no es difícil
concluir
que el tamaño de los ingresos consolidados de PDVSA es dos y media
veces
el tamaño de los ingresos ordinarios del Fisco nacional.
<http://www.soberania.info/Images/factura_petrolera.gif>
Tal asimetría financiera es la razón de ser del meta-estado PDVSA,
afianzado en el poder petrolero del capital internacional. Sobran
entonces razones para derrocar cualquier gobierno cuya osadía dejase
al
descubierto las inmensas cantidades de dinero estafado a la Nación y
los
groseros privilegios acumulados por el movimiento meritócrata, no
importando el daño patrimonial y pérdidas humanas que de nuevo causen
los evangelizadores de la desnacionalización de PDVSA y de su entrega
al
capital internacional. En apariencia, sin embargo, Washington no
quiere
ya repetir su golpe al sistema democrático venezolano: está
satisfecho
con la Junta Directiva post-golpe en PDVSA [9] y de su apropiación
plena
de la nueva política petrolera estatal, giro de 180 grados,
suministro
seguro y confiable ad infinitum. Corrupción y traición envilecen el
proceso de cambios estructurales iniciados en Venezuela desde 1999.
La
corrupción, impune y creciente, es herencia que anida en las empresas
estatales del petróleo, de la electricidad, del aluminio y del acero,
y,
en general, en la Administración Pública. La traición anida en la
mayoría de quienes accedieron al poder gracias a la voluntad de
cambio
de un pueblo que quiere ser dueño de su destino. Las llamadas fuerzas
motrices de la revolución están tan afectadas por la descomposición
como
las encargadas de mantener el status. Infelizmente, de un aquelarre
tal
se nutrió la conducción del Sector Energía venezolano durante estos
tres
primeros años revolucionarios.
Alvaro Silva Calderón
<http://www.soberania.info/Images/alvaro_silva.jpg>
De Alvaro Silva Calderón, ministro de la prudencia y sabiduría
jurídica
(ex ministro de la Energía), alguna indicación ya teníamos de su poco
entusiasmo por colegiar y pluralizar la reflexión, por fertilizar el
debate; supimos, con el desconcierto que entonces ello nos causó, de
su
velado entusiasmo por privilegiar cónclaves en oposición a asambleas
(sus palabras de ayer, sus hechos cumplidos de hoy). El rechazo al
debate es, de facto, el rechazo al conocimiento, un bien tan escaso
como
abundante es su atávica penalización por ésta nuestra cultura de
capitanes notariados. Luego de negociar –junto con Diosdado Cabello,
Alí
Rodríguez y Bernardo Alvarez (who?)–, la re-entrega de PDVSA al
capital
internacional y a la meritocracia golpista, Silva Calderón oficia
actualmente [10] su jerarquía sin auctoritas en el Secretariado
General
de la OPEP, Viena. Los valores nacionalistas de la clase dirigente
árabe-islámica ya coliden agriamente con los usos y costumbres
adeco-palaciegos de A. Silva, mientras que su discreta estatura
intelectual le es estigma en un medio profesional internacional que,
por
mandato de sus estatutos, privilegia el pensamiento científico. Su
Ley
Petrolera de Noviembre 2001, conjurada luego de mucho pujar durante
40
años en una escuela parlamentaria envilecida, es la justa medida de
este
combatiente de envejecidas ideas políticas, sacristán y restaurador.
En
su escuálida Ley Petrolera [11] –suerte de ordenanza municipal antes
que
una Ley de rango cuasi-Constitucional–, Alvaro Silva desunifica la
legislación de hidrocarburos y, por extensión, desunifica la
Industria
Nacional de la Energía; fabula tecnologías de hidrocarburos; exuda
intoxicación jurídica a la hora de caracterizar empresas hábiles para
producir, refinar y comercializar; consagra un tratamiento
acientífico
de los tributos fiscales petroleros; ignora Ciencia, Tecnología y
Ambiente; elude el obligado capítulo acerca de la gobernabilidad por
el
Estado de su estatal PDVSA; desconoce la vinculación entre Renta
Petrolera y Crecimiento Económico; y, finalmente, ignora lo que, a
nuestro juicio, es el quid de política petrolera: la regulación de la
producción y el control de la comercialización, ya que no es
suficiente
con la propiedad de las reservas. En breve: Alvaro Silva legisló para
el
pasado, su pasado. Precisamente por ello, su Ley Petrolera es la
oportunidad perdida: pudo haber sido Ley y no lo fué [12], pudo haber
sido Política Petrolera y tampoco lo fue.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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