[R-P] De Mafaldarresiste: La basura de la solidaridad

Néstor Gorojovsky ngoro en indec.mecon.gov.ar
Mie Dic 18 07:22:50 MST 2002


From: Mafaldaresiste!
Sent: Wednesday, December 18, 2002 9:36 AM

Documento N°68
La basura de la solidaridad

"La basura es una forma espantosa de probar la opulencia de uno"
(Sir Henry Bolte, politico austrialiano).
"No existe eso de un almuerzo gratis."
(Milton Friedman)

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en una manifestación más del
concepto dominante de la Argentina de reducir la política a posicionamiento
mediático, ante la imponente aparición de los 'cartoneros' implementó la
política económica de la bolsa de residuo: facilitarle a los cartoneros su
tarea solicitando a los 'depositarios de desperdicios' colocar los mismos en
bolsas de color diferente.

La imagen de incontables tropas recorriendo las calles de la ciudad, desde
el atardecer hasta la madrugada, revolviendo desechos ajenos en escala
suficiente como para competir con los recolectores oficiales de basura
rápidamente pasó de visión perturbadora a cotidiana. Por habitual, pasó casi
inadvertida. En verdad, luego quedó como el sello más inconfundible de la
existencia de los cartoneros, 'el haber pasado': la imagen de residuos
sueltos esparcidos y cubriendo las parisinas calles porteñas.

Es entonces cuando surge el tema mediático del 'fenómeno de los cartoneros'.
Una vez más, los argentinos se ven conmovidos en su pura inocencia al
registrar el hecho que decenas de miles de familias enteras silenciosamente
vienen haciendo el valorar desechos ajenos su medio de vida. La legión de
sociólogos instantáneos, egresados por acumulación de horas frente a la
cámara, comienzan a 'analizar esta nueva realidad' - cuando lo permite la
falta de temas de apremio mayor (enfrentamientos entre vedettes, realización
de operación de belleza por parte de alguna modelo, etc) - registrando la
vida de algún 'Caso X' (reemplazar X por primer nombre, sin apellido, para
que quede claro la aflicción del conductor).

Inmediatamente, tras la descarga de rigor de 'sentida humanidad' (discurso
ético a los insensibles políticos + entrega a los cartoneros de su total
patrimonio de 'mejores deseos' y de 'ojalás que todo mejore' + display
entero de caritas de compasión, antes de retornar a las carcajadas
corrientes y sonrisas de oreja a oreja habituales), comienza la catarata de
ideas - chivos mediante - para facilitarle 'la vida' a los cartoneros: '¿Por
qué no se hace esto?; ¿Por qué no se implementa aquello?'

De esta manera, y como una demostración más de que cuando una sociedad tiene
las neuronas bien puestas resuelve sus problemas, surgió la sugerencia de
implementar la economía política de la bolsa...de basura (lógico complemento
para un país que se entregó una década la basura de la bolsa). Como
eficientes políticos mediáticos, hubo funcionarios atentos a la tele, y
surgió: bolsas de residuos de color diferente!! Facilita la tarea del
cartonero, y evita ensuciar la ciudad - y además quién da basura se
convierte en ángel.

Esta solidaridad de la basura es el mejor ejemplo de la basura de la
solidaridad que extiende la 'opinión pública'; una especie económica de 'al
mal tiempo, buena cara', la solidaridad hace playa por un granito de arena.
Pero hace agua porque sólo es un ejemplo o un acto a imitar. Es decir, ¿para
qué sirve la solidaridad? Deseducando las palabras de Luther King de que lo
más importante de un acto de solidaridad es preguntarse las razones que la
hacen necesaria (más allá del cliché "por los políticos que tenemos, Ja!,
Já!, Já!", por supuesto), la sórdida solidaridad mediática se contenta con
aceptar las desgracias (del otro) como realidad acaecida. Se contentan con
realizar una vez por temporada un 'ejemplo a imitar'.

Si se puede cuestionar la utilidad de la solidaridad como resolución de
problemas sociales, no obstante la basura de la solidaridad se distingue de
la aseada solidaridad. Mientras esta última se práctica en silencio por uno
y para otros, en base a un sacrificio continuo por quien arrastra su
esfuerzo para ejercerla, aquélla solidaridad rastrera se práctica con bombos
y platillos y anunciando con luces de neón a quien (supuestamente) se
sacrificó jugando una partido de fútbol o game tenístico en casta por la
tele: 'ricos y famosos, unios'. En esta mugrienta basura de la solidaridad
la estrella es la estrella - no el necesitado. El humano, curiosamente en
este caso, no es la persona privada, sino la pública: se destaca el
'bondadoso humanismo' del que "da".

Y, dado que son 'exitosos' lo hacen 'sin obligación', que el mandato de sus
tiernos corazones. Pero, así como el 'exitoso' en un deporte cualquiera
implica serlo ateniéndose a ciertas reglas y pautas de comportamiento y no
otras (el mejor futbolista seguramente no podría ser profesional de otro
deporte), en la sociedades ocurre algo similar; los 'exitosos' de esta
sociedad lo son ateniéndose a las pautas de ella: Egoísmo, Individualismo,
Utilitarismo. Es por ello que 'no hay almuerzo gratis' según Milton
Friedman, economista padre de la sarta de frases económicas (que, ya que
estamos en tema, bien entrarían en una bolsa de basura) vulgarizadas y
repetidas como loros desde hace décadas por boca de exitosos hombres
públicos (algunos, ¡pobrecitos!, creían que eran ideas propias) - bueno, en
definitiva, por y para ello le dieron a Friedman el Nobel de Economía.

No hay 'almuerzo gratis' porque para ser exitoso hay que comportarse en
forma egoísta e individualista. Así, quien ofrece un 'almuerzo gratis' es
porque está realizando una inversión utilitarista, en base a un beneficio
posterior mayor.

Quizás no guste aceptar esto; seguro que no gusta recibir basura ajena. Y
canal América realizó la Maratón de la Basura, con conductores esforzados en
felicidad para demostrarnos lo que 'los argentinos podemos lograr si nos
esforzamos y unimos': ¿Cartones de basura? Y la Tele organiza un partido de
tenis para que bajo el solcito los exitosos muestren su bondad (y frente a
las cámaras). Tiene razón Friedman: eso no son almuerzos gratis; es
marketing.

Tiempo atrás, 'la solidaridad' era dar migajas para que no cambien las
razones que hacen necesaria la solidaridad - parafraseando a Martín Luther
King. Es decir, dar porquito para quedarse con mucho. Pero con la basura de
la solidaridad, ahora, se aprovecha de que para la extrema necesidad
cualquier cosa ya es mejor que nada, y haciendo gala para el Nobel de los
principios de Friedman, se obtiene el mismo beneficio social dando nada en
lugar de cualquier cosa. Es decir, sacan su basura - y queda todo igual.

Hasta a la basura le da vergüenza.

"¿Por qué?, ¿Por qué?,
Se pregunta la basura en el patio"
(Paul McCartney)
"El momento de dudar pasó,
No hay tiempo para revolcarse en la mugre"
(The Doors).





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