[R-P] Documentos del State Department 30 anios despues

Ricardo Stebanov ricardo en adea.freeserve.co.uk
Dom Ago 25 20:06:37 MDT 2002


Algunos testimonios sobre los documentos desclasificados por el Minsiterio
de Relaciones Exteriores yanqui. El New York Times hace un par de dias ya
habia salido al paso para "demostrar" que Kissinger and Cia habian tratado
de hacer todo lo posible para evitar el genocidio.
Quien sera este Carlos Ares que escribe para El pais de Espana? Sera
argentino? La frase inicial es de antologia: "Los textos liberados de
secreto que con 30 años de demora vomita el Departamento de Estado
norteamericano demuestran una y otra vez que la más fidedigna versión de la
historia de los países suramericanos la escriben los funcionarios de las
embajadas de Estados Unidos". Historiadores patriotas a jubilarse. Sin
parole.



>Subject: ELPAIS.ES. >Date: Sun, 25 Aug 2002 11:09:04 +0200 (CEST)


4.677 papeles llenos de horror Los documentos desclasificados por EE UU
detallan con frialdad torturas, secuestros y desapariciones en la dictadura
argentina

CARLOS ARES | Buenos Aires




Los textos liberados de secreto que con 30 años de demora vomita el
Departamento de Estado norteamericano demuestran una y otra vez que la más
fidedigna versión de la historia de los países suramericanos la escriben los
funcionarios de las embajadas de Estados Unidos. Son cuatro cajas con 4.677
documentos que ya no dejan dudas: al menos desde 1975 y hasta 1984 las
bandas parapoliciales y las Fuerzas Armadas argentinas instaladas en el
poder secuestraron, torturaron en campos de concentración, asesinaron,
robaron bienes y niños nacidos en cautiverio o detenidos clandestinamente
junto con sus padres, persiguieron a opositores políticos y les mataron más
allá de las fronteras del país en operaciones coordinadas al amparo del Plan
Cóndor.
Pero no tuvieron nunca 'el valor de aceptar la responsabilidad formal'. El
14 de mayo de 1980, la Embajada en Buenos Aires remite a Washington un
telegrama que reproduce las confidencias de un miembro de la inteligencia
militar a un funcionario diplomático: 'Primero, las fuerzas de seguridad ni
confían ni conocen soluciones legales. Los métodos actuales son más fáciles
y conocidos. Segundo, no hay militar responsable que tenga el valor de
aceptar la responsabilidad formal por la ejecución de un montonero. Bajo los
procedimientos actuales nadie es oficialmente responsable por las
ejecuciones'.
La lectura de los relatos, las transcripciones, las citas y aun las
observaciones que agregan los diplomáticos resultan aterradoras por el tono
burocrático que evita el desliz de una leve emoción.
El 31 de mayo de 1978 se envió un 'memorando sobre la tortura y las
desapariciones en Argentina'. Allí se lee: 'Ha habido una reducción neta en
las denuncias de tortura, eso no es porque la tortura se ha dejado de
practicar, sino que deriva de la reducción en el número de operaciones,
porque el número de terroristas y subversivos ha disminuido (...) las
desapariciones incluyen no sólo a los sospechados de ser terroristas,
abarcan una gama más amplia de gente, por ejemplo, dirigentes laborales,
trabajadores, sacerdotes, activistas de derechos humanos, médicos y
dirigentes políticos'.
En 1979 ya se habían producido más de 10.000 secuestros y asesinatos, y los
diplomáticos envían 'para los archivos permanentes y el uso del Departamento
de Estado una copia de las fichas de casi 10.000 casos de violaciones a los
derechos humanos'. La embajada informaba, un año más tarde, de que 'el
Gobierno argentino reconoce aproximadamente 3.400 prisioneros en virtud del
estado de sitio a disposición del poder ejecutivo. Arrestos y desapariciones
continúan, aunque no en la escala masiva de los pasados dos años'.
La tortura sistemática
Documento enviado en octubre de 1976: 'Los siguientes comentarios fueron
hechos por [censurado] el 4 de octubre, 1976, durante una entrevista privada
en [censurado] traté de tomar notas textuales. (...) De ahí en adelante no
recuerdo claramente. Mis ojos fueron tapados, mis manos atadas y fui puesta
contra una pared. Un artefacto eléctrico tocó mis manos. Después estaba en
el piso. Parecía que estaba siendo golpeada. No sé. Mi ropa estaba siendo
arrancada. Entonces creo que estaba sobre una mesa con cuatro o cinco
hombres inmovilizándome. Empezaron a usar la picana (un dispositivo
eléctrico). Después me ataron y me echaron agua encima. Podía sentir un
ventilador. Me interrogaron, pero más que nada era dale. Ahí. Ahí. Ahí. En
el área genital. Fui amordazada. Ahí fue cuando quizá me mordí. Debo haber
estado amordazada después porque al principio hablé. Dijeron que me
arreglarían para que no pudiera tener hijos. (...) En un punto parece que me
relajé y se asustaron. Fui revisada por un doctor. Entonces comentaron que
ella debe estar entrenada. Se fueron. Una chica, la noche anterior, había
sido colgada cabeza abajo y aguijoneada. Sus vellos púbicos habían sido
arrancados y tenía quemaduras de cigarrillo. Pudo haber tenido amigos
terroristas, pero ella no era una. Estaba en una casa que había sido
allanada. (...) Todo el tiempo temía que me llevaran otra vez a la sala de
torturas. Tenía que dormir con mis manos atadas detrás de mi espalda. El 5 o
6 fui llevada a la cárcel. No sé cuánto tiempo había pasado. Finalmente me
permitieron tomar una ducha. La tarde siguiente fui nuevamente a la oficina
de la SIDE (servicios secretos). Esta vez fui acompañada por una guarda
femenina que se quedó conmigo o cerca de mí. Esto parecía protegerme; sólo
fui amenazada. Destrozarían a mi esposo frente a mí. Fui golpeada sobre las
orejas, muy fuerte. Tres me pegaron al mismo tiempo. Después empezaron a
tomar declaración. Empezaron a escribir. Dijeron te vamos a tener esta
noche. Después empezaron a hablar sobre encontrar a otros, mis amigos. (...)
Se me preguntó si salía con alguien más. Estoy separada. Había pertenencias
de otra persona en mi departamento. Di su nombre y él está en prisión. (...)
Dijeron que lo iban a matar. Hicieron una exposición de sus armas y
munición. Salieron a ubicar dónde trabaja mi esposo. Volvieron con alguien
que simplemente tenía el mismo nombre que mi esposo. Él ya tenía un hermano
en prisión. Le arrancaron el pelo a este individuo. Yo era cercana al PCR.
Había muy poca gente dejada afuera de los círculos izquierdistas en la
universidad. Yo era una estudiante en la Universidad de Rosario...'.
Los niños desaparecidos
La Embajada de Estados Unidos recibió en agosto de 1978 la primera lista de
16 niños desaparecidos junto con sus padres. En el documento retransmitido a
Washington el 29 de septiembre de 1978, un diplomático aseguraba: 'Nosotros
sabemos que el Gobierno argentino cree que los adolescentes son capaces de
actividad terrorista y que hubo arrestos de adolescentes. (...) Miembros del
Gobierno declararon a miembros de la embajada que las operaciones no podían
estar limitadas por la edad, porque un grupo de adolescentes impresionables
es un área fértil para la penetración de terroristas y subversivos. Se
reportaron un número de casos de adolescentes desaparecidos'. Dos años más
tarde, las Abuelas de Plaza de Mayo confirmaban el secuestro y la
desaparición de 400 niños y bebés.
El Plan Cóndor
Un oficial de la inteligencia militar llamado Jorge Contreras (nombre
supuesto) reveló la acción coordinada de los temibles grupos de tareas en
los que participaban miembros de la policía, la Marina, la Aeronáutica y el
Ejército de Tierra. Según Contreras, se permitían las 'operaciones
indiscriminadas' y, según los resultados, si 'la operación capturaba a un
terrorista, se publicitaría; si se traía a un ama de casa o la tía de
alguien, esta detención se negaría para evitar el ridículo'.
James Blystone, alto cargo de la embajada, recoge información que confirma
la aplicación del Plan Cóndor, del que participaban las Fuerzas Armadas de
los países de la región. La Embajada de Estados Unidos consideraba, ya a
fines de 1976, que las Fuerzas Armadas argentinas y uruguayas actuaban de
forma coordinada en un informe enviado a Washington: '(...) nuestra
evaluación de la evidencia e informes que tenemos nos convence de que los
secuestros de refugiados uruguayos en julio y septiembre fueron llevados a
cabo por fuerzas de seguridad argentinas y uruguayas, actuando clandestiname
nte y en cooperación'.
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Los documentos completos están a disposición del público en la página web
del Departamento de Estado de Estados Unidos: www.foia.state.gov

http://www.elpais.es/articulo.html?xref=20020825elpepiint_7&type=Tes&anchor=
elpepiint&d_date=20020825





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