[R-P] (De Naúm Minsburg) Colapso o contagio? (El modelo FMI)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Ago 12 17:55:09 MDT 2002
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El modelo “fondomonetarista”
¿COLAPSO O CONTAGIO?
Por Naúm Minsburg (*)
Es, lamentablemente, muy conocido que la Argentina se
encuentra inmersa en la más prolongada crisis de su
historia. Que abarca desde la economía, a la grave
problemática económica, social y financiera a la que ha
sido deliberada y premeditamente conducida. Por su parte,
los gurúes los sabihondos de siempre señalan que estaríamos
proyectando un “contagio” sobre los demás países
latinoamericanos.
Conviene señalar al respecto que la aplicación de las
envejecidas y desgastadas directrices del F.M.I. y del Banco
Mundial, aparentemente renovadas a partir del Consenso de
Washington realizado en el año 1989, cuando América latina
había pasado por la grave crisis que se denominara como la
“década perdida”, se consideró imprescindible barnizar y
maquillar las recetas del FMI y de los países del G-7. Es
decir se trazó un esquema de “cambiar algo para que no
cambie nada”.
Para ello se pretendió instaurar en el imaginario
colectivo, lo que dio en llamarse la “década de la
esperanza” que sería la de los 90, cuyos resultados
lamentables están a la vista
Aunque aparentemente resulte innecesario, merece la pena
preguntarse en que consisten esas directrices o imposiciones
que realiza el FMI, y “su brazo derecho” el Banco Mundial.
Aunque tienen distintas facetas, en esencial consisten en lo
que hemos denominado como “los diez mandamientos del
Consenso de Washington” que son: imponer el ajuste fiscal
permanente, una amplia apertura económica financiera, la
política de “privatizar todo lo privatizable” y el pago
estricto de la deuda externa, constituyen los objetivos
principales que se imponen a toda costa a los diferentes
gobiernos de América Latina.
Tales directrices - imposiciones, han sido las causales
principales de la profunda crisis que se ha establecido
desde hace bastante tiempo e impiadosamente en nuestro país
y en toda la región latinoamericana. Donde el incremento de
la pobreza, el desempleo y la miseria ha marcado su impronta
con brutal ensañamiento.
Analizando algunos datos macroeconómicos aportados por la
CEPAL tenemos que: ”La crisis por la que atraviesa América
latina y el Caribe es el tercer episodio en menos de una
década en el que el ritmo del crecimiento del PBI sufre una
brusca caída haciendo disminuir el producto por habitante”.
Que para 2002 con la caída de más del 15% para la
Argentina, las consecuencias para la región serán aún más
dramáticas.
Se debe mencionar que la Argentina durante el menemismo –
delarruísmo – duhaldismo ha aplicado y aplica dichos
“mandamientos” de forma escrupulosa e incondicionalmente
y por ello fue presentada hasta hace muy poco tiempo como la
“mejor alumna del FMI”
Examinemos algunos elementos determinantes de la crisis
producto de la aplicación de los mencionados mandamientos.
La deuda externa de América latina que en 1990 era de
450.000 millones de dólares, pese a los cuantiosos pagos por
intereses y amortizaciones, en 2000 alcanzaba los 740.000
millones.
En el caso de nuestro país nos encontramos que en el mismo
lapso, la deuda eterna pasó de 62.333 millones de dólares a
147.000 millones. Y ello se ha producido pese a que en el
mismo período se pagaron por intereses y amortizaciones la
sideral suma de 113.000 millones de dólares.
El presupuesto “equilibrado” nunca alcanzado (ni aún en
los países desarrollados) que ha consistido en una fuerte
baja del gasto público, fundamentalmente en los aspectos
sociales (sistema de salud, jubilaciones, educación,
seguridad etcétera) deteriorando aún más la pésima calidad
de vida de la mayor parte de nuestra población.
Se debe destacar además que los pagos del servicio de la
deuda en todo el período han sido los que más han incidido
en el incremento del gasto público.
La política privatizadora realizada en toda América latina
pero que en nuestro país se ha realizado con una velocidad
que no ha tenido precedentes en ningún otro lugar del mundo
y a precios viles.
La estrategia privatizadora fue establecida presuntamente
para disminuir la deuda externa pero, como se ha visto, ello
no ha sucedido así. En rigor, ha sido utilizada para
sustituir monopolios públicos por monopolios privados
extranjeros y para el enriquecimiento de un sector vinculado
a las esferas gubernamentales. Con tarifas y precios
inusitadamente elevados.
La apertura económica y financiera ha traído un incremento
sustancial de las importaciones (muchas de ellas
absolutamente innecesarias y a precios subvaluados) que han
crecido muy por encima de las exportaciones.
Como de costumbre nuestras ventas externas están sujetas a
las restricciones y precios deprimidos establecidos por los
mercados de los países desarrollados.
Las importaciones irrestrictas e indiscriminadas, el
contrabando y las maniobras evasoras existentes en nuestro
comercio exterior, contribuyeron en gran medida a la
destrucción de gran parte del aparato productivo nacional y
al incremento del desempleo y del subempleo.
La irrupción de importantes corrientes de capitales
especulativos, facilitó el proceso de vaciamiento
financiero existente. Proceso que se diera comienzo con la
desnacionalización de la banca y continuaría con una
especulación desenfrenada, con un tipo de cambio garantizado
por la ley de Convertiblidad (el famoso 1 X 1 ) y que
participó en la privatización de empresas estatales así como
también de compañías privadas.
La convertiblidad que si bien en un primer momento tuvo
utilidad para combatir la inflación dejada por el gobierno
de Alfonsín, el mantenimiento a toda costa de un tipo de
cambio fijo se convirtió en el eje de la política económica
y financiera.
La dramática y estrepitosa caída del binomio De la Rúa –
Cavallo producida en medio de la grave crisis que, como
estamos señalando ha sido producto de la aplicación
incondicional de los dictados del Consenso de Washington,
que se agudizaría con la asunción de Duhalde y de su inepto
ministro de economía Jorge remes Lenicov.
En nuestro país la fuga de capitales con la imposición del
“corralito”, devaluación brutal e insensata del peso, con
el argumento de incrementar las exportaciones, que no se han
efectivizado sino que por el contrario han diminuido.
La devaluación exigida por el F.M.I. que ahora quiere
imponer la “flotación libre” se está repitiendo en Uruguay
(donde sí se puede hablar de un cierto “contagio” debido a
un menor turismo, retiro de capitales etc.).
En Brasil que se encuentra atrapado en un ataque
especulativo, producto del temor por el resultado de las
próximas elecciones. Paraguay desde años con inestabilidad
y devaluación y ello también en Ecuador pese a la
“dolarización” existente.
El modelo impuesto por el FMI y aplicado por los gobernantes
de turno, se encuentra colapsado. Es imprescindible dejar de
continuar transitando este sendero de “no vida”, de “no
país”.
Frente a la inmensidad de la pobreza, de sectores
hambreados irracionalmente, a una desocupación nunca vista,
de un sector financiero en quiebra y envilecido, frente a un
enriquecimiento que bordea lo irracional, se debe imponer
un nuevo modelo que responda eficaz y democráticamente a los
imprescindibles requerimientos de una sociedad que no puede
postergar más sus necesidades.
El FMI debe dejar ser el “sheriff” del capital financiero
y de las transnacionales y volver a los Fines para los que
fuera constituido que, en su Artículo I señala entre otras
cosas.(El FMI debe)“Fomentar la cooperación monetaria
internacional. Facilitar la expansión y el crecimiento
equilibrado del comercio internacional y contribuir de ese
modo al fomento y mantenimiento de altos niveles de
ocupación y de ingresos reales y al desarrollo de los
recursos productivos de todos los países miembros como
objetivo primordial de política económica”.
(*) Economista
E mail: naumin en netizen.com.ar
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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca nada porque
empieza
por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos los
latinoamericanos.
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