[R-P] Venezuela
Mario Jose de lima
mjlima en uol.com.br
Sab Abr 13 06:58:43 MDT 2002
Gregory Wilpert **
Golpe en Venezuela: relatode un testigo *
¿Qué ocurrió en realidad en Venezuela? Trataré de presentar los hechos como
los presencié.
La versión de los acontecimientos que los militares que ahora están al mando
y, por supuesto, los medios, querrían que todo el mundo creyera, es que Hugo
Chávez, el fascista dictador comunista de Venezuela, no podía soportar la
verdad y por eso censuró implacablemente a los medios. Para su provecho
personal y el de sus secuaces (entre ellos muchas mujeres, pues en su
gabinete había más integrantes del género femenino que en cualquier otro
gobierno venezolano), llevó al país al borde de la ruina económica. Al final
se dedicó a asesinar a quienes se le oponían. Por eso, para restablecer la
democracia, la libertad, la justicia y la prosperidad, y para evitar mayor
derramamiento de sangre, la cámara de comercio, la Fedecámaras, la Iglesia
católica, los medios de comunicación y los directivos de la compañía
petrolera venezolana -en suma, la sociedad civil- decidieron junto con los
militares que ya era suficiente, que Chávez había tenido su oportunidad y
que su experimento de "revolución democrática bolivariana pacifista" tenía
que terminar.
Sin embargo, la orquestación del golpe en Venezuela fue impecable y, con
toda probabilidad, estaba planeada desde hace mucho tiempo. En primer lugar,
los militares dicen que la principal razón del golpe es lo que ocurrió ayer,
11 de abril. "La sociedad civil", como la oposición a Chávez se hacía llamar
aquí, organizó una manifestación de entre 100 mil y 200 mil personas, que
marcharían hacia la sede de la compañía petrolera, PDVSA, en defensa de sus
directivos destituidos. El día previo a la marcha todos los canales de la
televisión privada transmitieron anuncios de la marcha, más o menos cada 10
minutos. La protesta fue un éxito y transcurrió en forma pacífica, sin
intervención gubernamental de ningún tipo, pese a que bloqueó ilegalmente
durante varias horas la principal arteria de transporte de Caracas.
Se supone que al calor del momento los organizadores decidieron cambiar el
trayecto de la marcha hacia el palacio de Miraflores, sede del Poder
Ejecutivo, para enfrentar a una manifestación pro gubernamental que se
convocó a última hora. Unos 5 mil partidarios de Chávez se habían reunido
allí para la hora en que llegaron los opositores. En medio de ambos grupos
quedaron la policía capitalina, bajo el control del alcalde de Caracas,
opositor a Chávez, y la Guardia Nacional, bajo el mando presidencial.
Todos los involucrados dijeron que estaban allí en paz y que no deseaban
provocar a nadie. Yo llegué cuando la manifestación opositora y la Guardia
Nacional comenzaron a enfrentarse. Quién empezó la pelea, que fue sobre todo
a pedradas y gases lacrimógenos, es algo difícil de decir, como ocurre
generalmente en tales situaciones. Poco después se hicieron disparos contra
la multitud y vi con claridad que provenían de tres frentes: la policía
nacional, los partidarios de Chávez y francotiradores ubicados en lo alto de
los edificios.
Una vez más, quién disparó primero es un asunto muy debatible y
prácticamente imposible de resolver. Por lo menos 10 personas murieron y
unas 100 resultaron heridas, casi todas manifestantes.
Una de las estaciones de televisión logró filmar a uno de los tres grupos y
transmitió una y otra vez esas escenas, con lo que daba la impresión de que
los únicos que disparaban eran los partidarios de Chávez, que desde sus
filas abrían fuego hacia personas situadas fuera de cuadro. Los medios
siguieron mostrando estas imágenes, dando a entender que los chavistas
disparaban sobre la multitud inerme. Sin embargo, la realidad que
probablemente nunca mostrarán es que la mayoría de los muertos eran
partidarios de Chávez. Además, y tal vez tampoco se diga nunca, los
francotiradores eran miembros de un grupo opositor extremista conocido como
Bandera Roja.
Estos dos últimos hechos, cruciales como son, no se conocerán jamás porque
no encajan en la nueva mitología, según la cual Chávez armó y después ordenó
a sus partidarios abrir fuego contra la manifestación opositora. Tal vez mi
información es incorrecta, pero si algo es seguro es que los medios locales
jamás se tomarán la molestia de investigarla. Y los medios internacionales
sólo copiarán los reportes locales, como ya lo están haciendo.
El principal error de Chávez ese día, tal vez el único, pues dio a la
oposición la prueba que le faltaba para acreditarlo como un tirano
antidemócrata, fue ordenar la interrupción de señal de los canales privados
de televisión. Toda la tarde habían transmitido la confrontación y Chávez
arguyó que esas emisiones exacerbaban la situación y que, en nombre de la
seguridad pública, había que cancelarlas.
Ahora toda la "sociedad civil", los medios y los militares dicen que Chávez
debe irse porque se volvió contra su pueblo. Aparte de que esto es mentira,
lo que se olvida convenencieramente son los logros de su gobierno: una nueva
constitución democrática que rompió el monopolio de poder de dos partidos
desacreditados y corruptos sin remedio, y que puso al país a la vanguardia
entre las constituciones progresistas; una reforma agraria fundamental;
numerosos proyectos de desarrollo comunitario ecológico; abatimiento de la
corrupción; una reforma educativa que dio escuela por primera vez a más de
un millón de niños y duplicó la inversión en el sector; regulación de la
economía informal para reducir la inseguridad de los pobres; un precio más
justo para el petróleo por medio de la OPEP, que elevó significativamente el
ingreso gubernamental; una campaña infatigable contra el neoliberalismo;
reducción del desempleo oficial de 18 a 13 por ciento; instauración de un
programa de microcréditos en gran escala para los pobres y las mujeres; una
reforma fiscal que redujo dramáticamente la evasión e incrementó el ingreso
gubernamental; reducción de la tasa de mortalidad infantil de 21 a 17 por
ciento (supongo que quiso decir de 21 a 17 por millar /traductor);
triplicación de los cursos de alfabetización, modernización del sistema
legal, etcétera.
Para la oposición a Chávez, formada principalmente por la vieja guardia de
los medios, la federación de sindicatos, el sector empresarial, la Iglesia
católica y los militares conservadores, estos logros jamás tuvieron
importancia. En cambio se aprovechó de su monopolio sobre los medios para
volver a la opinión pública contra el presidente y se las ingenió para usar
en su perjuicio ese estilo autocrático y grandilocuente que constituía su
mayor debilidad. En cuanto a la sociedad civil progresista, ha sido
silenciada o satanizada como violenta y fanática de Chávez.
En este momento es imposible saber qué ocurrirá con la "revolución
bolivariana" de Chávez, si será abandonada por completo y si las cosas
volverán a esa tradición de cuatro décadas de padrinazgo, corrupción y
rentismo de los ricos. Lo que puede decirse sin sombra de duda es que al
abandonar la democracia constitucional, por impopular y supuestamente inepto
que haya sido el presidente, la clase gobernante y la jerarquía castrense
venezolanas mostrarán toda su inmadurez política y asestarán un golpe
devastador a la cultura política latinoamericana, como ocurrió en la conjura
contra Salvador Allende, en 1973. Esta asonada muestra una vez más que la
democracia en América Latina depende de la preferencia de la clase
gobernante, no de la ley.
Si Estados Unidos y la comunidad democrática internacional tienen el valor
de practicar lo que predican, no deben reconocer a este nuevo gobierno. Los
demócratas del mundo deben presionar a sus gobiernos para que no entablen
relaciones con la nueva junta militar venezolana o con cualquier presidente
que se le ocurra designar. Conforme a la Carta de la Organización de Estados
Americanos (OEA), esto significará expulsar a Venezuela del organismo, como
amenazó recientemente un funcionario del Departamento de Estado. Pido a los
ciudadanos de todos los países comunicarse con su cancillería y decirle que
retire a su embajador de Venezuela.
* Publicado con permiso del autor.
** Gregory Wilpert, residente en Caracas, es egresado de la Universidad
Central de Caracas con doctorado en filosofía de la Universidad de Nueva
York. Fue académico becario de la fundación Fulbright en Venezuela y
actualmente es investigador independiente en sociología del desarrollo. Se
le puede contactar en: Wilpert en cantv.net
Traducción: Jorge Anaya
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular