[R-P] EL ALZHEIMER DEL PUEBLO PALESTINO

leo cofre lcofre en hotmail.com
Sab Abr 13 00:58:22 MDT 2002


tambien se preocupa por la historia, no se si es medico, pero creo su
diagnostico es otro.
L.C.
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Octavio Rodríguez Araujo


La historia de los judíos y de los palestinos es muy antigua, sufrieron
invasiones, fueron parte de imperios y más que todo de grandes migraciones.
Como consecuencia de los pogroms en Rusia a principio de la década de los 80
del siglo XIX, Leo Pinsker, en su trabajo titulado Autoemancipación demandó
un hogar para los judíos. Ese mismo año (1882) Pinsker se unió a la
asociación "Amigos de Sión" que aspiraba a la colonización de Palestina por
los judíos. De ahí surgió la idea de crear un Estado judío. Se le atribuye
la idea a Theodore Herzl por su texto Der Judenstaat (El Estado Judío),
publicado en 1896.

En 1948, después de que la asamblea de Naciones Unidas aprobara la partición
de Palestina (con la oposición de los árabes), se creó el Estado de Israel.
En la primera guerra árabe-israelí, recién fundado el Estado, Israel amplió
su territorio. En la tercera guerra árabe- israelí Israel ocupó territorio
palestino en 1967. De entonces a la fecha, con paréntesis importantes, la
vieja idea de los sionistas de apoderarse de Palestina no ha cedido un ápice
y esta es la razón por la cual el mundo vive una peligrosa guerra en la
región a costa de los palestinos que, de ninguna manera, pueden competir en
armamento con los israelíes.

He consultado la Enciclopedia Espasa-Calpe en una edición anterior a la
fundación del Estado de Israel y no pude descubrir cuáles fueron los
primeros pobladores de los territorios en disputa en Oriente Próximo. En
realidad me hice bolas pues se habla de tribus, de etnias, de jefes de
tribus, de migraciones y de conquistas. Pero sí logré entender que antes de
que los judíos formaran su Estado convivían más o menos bien en el
territorio de Palestina musulmanes, cristianos y judíos. Ahora se matan
entre sí y no hay indicios, según mi información, de que las matanzas y las
guerras las hayan iniciado los palestinos, lo que no quiere decir que no se
hayan defendido ni que dejaran de intentar su liberación y, eventualmente,
la recuperación de sus territorios.

Personalmente no tengo nada en contra de los judíos, de hecho tengo muchos
amigos que profesan esta religión y ninguno, por cierto, que sea musulmán
aunque sí de origen árabe. Trato de no confundir a los judíos con los
israelíes, ni a éstos con los israelitas. Sin embargo, me queda claro que
muchos judíos apoyan al Estado de Israel y que este país ha contado con el
apoyo de Estados Unidos desde hace tiempo. Hace varias décadas se decía que
Israel era la punta de lanza de Estados Unidos en Medio Oriente. No lo sé
porque no es mi especialidad. Pero no me cabe duda que tanto el gobierno
actual de Israel como el de Estados Unidos tienen la misma intención:
dominar la región y quitar a Arafat del gobierno de Palestina sin que
importen las víctimas civiles.

Siempre he estado en contra de la persecución de los judíos en donde han
tenido que vivir, como estoy en contra también de la persecución de
cualquier minoría por razones religiosas, de raza, de clase social o incluso
por sus preferencias sexuales. De la misma manera siempre he estado en
contra de cualquier forma de expansionismo que lesione los derechos de otros
a sus territorios, igual se trate de palestinos que de indios en Chiapas, en
Estados Unidos o en Canadá. El Estado israelí, independientemente de si
tenía derecho a constituirse en territorio palestino, ha sido expansionista
y sus ambiciones territoriales desde 1949 han sido acompañadas de las armas,
con todo lo que esto implica. Se trata de una guerra, una más en los mismos
territorios y, aunque hay muertos en ambas partes, es evidente que por el
potencial bélico israelí el mayor número de muertos ha sido, es y será, del
lado palestino. No puedo estar de acuerdo.

Ningún Estado tiene derecho a agredir a otro, y menos si el segundo es más
débil que el primero. Israel está agrediendo a Palestina, después de haberle
quitado parte de su territorio, igual que invadió antes a Líbano, y lo que
está haciendo Sharon no se diferencia de lo que hizo Hitler con Polonia o
Bush con Afganistán. No es cuestión de números, sino de hechos semejantes.
¿Cómo se detiene una guerra? No sé. Pero tampoco podemos quedarnos callados
como si fuera algo que no nos incumbe. Esta es mi protesta.

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Compañeros: les reenvío este artículo que me mandó un socialista judío
argentino. Me parece que al menos debemos leerlo. Un abrazo. MINGO.

EL ALZHEIMER DEL PUEBLO PALESTINO

 POR MARCOS AGUINIS

Un chiste macabro dice que la enfermedad de Alzheimer brinda un
> > gran beneficio: sólo permite conocer gente nueva
> >
> > Un chiste macabro dice que la enfermedad de Alzheimer brinda un
> > gran beneficio: sólo permite conocer gente nueva... Pero causa
> > el enorme daño de borrar la propia historia. Y esto no es un
> > chiste. La tragedia palestina, al marginar la Historia, obtura
> > sus vías de solución. Se ha dicho que los palestinos «no pierden
> > la oportunidad de perder la oportunidad». Y esto es así porque
> > no recuerdan sus propios errores y, en consecuencia, no
> > advierten que pueden hallar su independencia y prosperidad a la
> > vuelta de la esquina.
> >
> >  ¿Qué cosas tan importantes han olvidado? Por razones de
> > espacio, sólo puedo brindar una síntesis.
> >
> >  Al terminar la II Guerra Mundial, Palestina estaba bajo el
> > mandato colonial de Gran Bretaña. La comunidad judía profundizó
> > su lucha emancipadora porque, desde finales del siglo XIX, venía
> > construyendo su Estado y no aceptaba algo que no fuera la
> > independencia. Había fundado centenares de kibutz, escuelas,
> > hospitales, caminos, granjas, teatros, forestó yermos, canalizó
> > el agua y hasta edificó Tel Aviv sobre dunas de arena. Creó la
> > primera universidad, la primera orquesta sinfónica y el primer
> > instituto científico de Oriente Próximo. Tenía aparato
> > administrativo y Fuerzas de Defensa.Gran Bretaña, que contaba
> > con el apoyo de la comunidad árabe de Palestina y de la Liga
> > Arabe que ella misma había ayudado a fundar, elevó el problema a
> > las Naciones Unidas con la esperanza de que condenasen las
> > pretensiones judías y pudiese continuar su mandato.
> >
> >  Se formó un comité integrado por países neutrales que recomendó
> > el fin del tiempo colonial británico y la partición de Palestina
> > en dos estados: uno árabe y otro judío. Las fronteras del Estado
> > judío fueron dibujadas según las poblaciones predominantemente
> > judías y el resto fue adjudicado al Estado árabe. Ambos se
> > mantendrían unidos por cruces territoriales y la complementación
> > económica.
> >
> >  ¿Qué pasó? Los judíos aceptaron el veredicto. Aunque no se les
> > hacía un regalo porque Israel ya existía gracias al sudor de sus
> > habitantes , se legitimaba su anhelo de soberanía. Los árabes,
> > en cambio, rechazaron la oferta y proclamaron su intención de
> > arrojar a todos los judíos al mar. En efecto, apenas Israel
> > proclamó su independencia, siete ejércitos árabes violaron la
> > decisión de las Naciones Unidas y se arrojaron sobre el exiguo
> > territorio.Los judíos carecían de armas: nadie se las vendía
> > porque consideraban imposible que pudiesen sobrevivir. El único
> > país que accedió a proporcionárselas fue Checoslovaquia porque
> > suponía que el socialismo del flamante estado lo llevaría a la
> > órbita soviética.
> >
> >  En conclusión, si la agresión árabe hubiese triunfado, no
> > existiría Israel. Pero la Historia fue distinta. La guerra la
> > quisieron y forzaron los árabes, no Israel. Y perdieron. Ahí
> > comenzó la tragedia palestina. Por culpa de sus dirigentes. De
> > haber actuado con sensatez, en 1947 ya hubieran tenido su Estado
> > propio.
> >
> >  Luego de la derrota, los países vencidos se apoderaron de lo
> > que quedaba de Palestina. Gaza pasó a ser administrada por
> > Egipto y Cisjordania fue anexada al reino de Transjordania, que
> > cambió su nombre por Jordania. En consecuencia, los territorios
> > que hubieran correspondido al Estado árabe palestino fueron
> > devorados por esos dos países, no por Israel. Pero durante 18
> > años ni una sola voz egipcia, jordana o palestina reclamó
> > convertirlos en un Estado independiente con Jerusalén Este de
> > capital. Jerusalén Este había quedado en manos jordanas, pero no
> > fue convertida en su capital ni fue a visitarla ningún jefe de
> > Estado árabe; era un villorrio marginal donde, eso sí, se
> > destruyeron las centenarias sinagogas, se arrancaron lápidas del
> > Monte de los Olivos para construir letrinas y se prohibió el
> > acceso de los judíos al Muro de las Lamentaciones.
> >
> >  Los palestinos perdieron otra vez la oportunidad de proclamar
> > su Estado en Gaza y Cisjordania. Llegó el año 1967. Los Estados
> > árabes, impulsados por el entonces presidente de Egipto Gamal
> > Abdel Nasser, decidieron terminar con Israel. Bloquearon el
> > golfo de Akaba y exigieron el retiro de las tropas de Naciones
> > Unidas que evitaban el encontronazo de los enemigos. Pese a los
> > desesperados ruegos de Israel, las Naciones Unidas se marcharon
> > y dejaron libre la ruta de la matanza. Pero Israel, que no tenía
> > vocación suicida, no esperó a que fuera demasiado tarde, a que
> > la mano del verdugo lo agarrase del cuello. Estalló la Guerra de
> > los Seis Días.
> >
> >  La victoria israelí fue impresionante. Pero no cambió la
> > realidad: Israel seguía siendo un pequeño Estado en medio del
> > océano árabe.En consecuencia, tendió la mano a sus enemigos y
> > ofreció negociaciones de paz que incluían la devolución de
> > territorios. Los líderes árabes se reunieron en Jartum para dar
> > su respuesta. Y la respuesta fueron los arrogantes y famosos
> > Tres Noes: no al reconocimiento, no a las negociaciones y no a
> > la paz con el Estado de Israel.
> >
> >  Los palestinos volvieron a perder esa oportunidad. Ahora
> > olvidan que un halcón como Menahem Begin, para obtener la paz
> > con Egipto, le reintegró generosamente hasta el último grano de
> > arena del Sinaí. Y que además le obsequió pozos petrolíferos,
> > rutas, aeropuertos, los complejos turísticos de Taba y Sharm El
> > Sheik, desmantelando incluso la ciudad judía de Yamit,
> > construida entre Gaza y el Sinaí. Vale la pena recordar que
> > quien estuvo a cargo de la penosa tarea de sacar a los colonos
> > israelíes de la península fue el entonces general Ariel Sharon.
> >
> >  Debo obviar otros hechos para referirme a la última, magnífica
> > y ya olvidada oportunidad desperdiciada. Sucedió en Camp David
> > II. El primer ministro israelí, Ehud Barak, más pacifista que
> > Rabin, le ofreció a la Autoridad Nacional Palestina todo lo que
> > pretendía (menos la autodestrucción, por supuesto). Arafat
> > replicaba con un monocorde no. Clinton le reprochó, irritado:
> > «Basta de decir no: haga sus propias propuestas». No las hubo.
> > No las hubo porque hubieran conducido a la paz.
> >
> >  El líder israelí volvió triste: había ofrecido sin resultado
> > mucho más de lo que su pueblo aceptaría. Arafat volvió alegre
> > porque continuaría la guerra que lo mantiene en la primera
> > página de los diarios de todo el mundo. Su vida de combatiente
> > le otorga más laureles que la aburrida administración de un
> > país. Era obvio que pocos días después iba a lanzar la segunda,
> > innecesaria y criminal Intifada.
> >
> >  Digámoslo sin cobardía: entre la creación de un Estado
> > palestino pacífico y la promocionada Intifada, ¡Arafat eligió la
> > Intifada! Si ahora no existe un Estado palestino independiente
> > es por voluntad de la dirigencia palestina, no de Israel. Hay
> > que denunciar esta verdad simple y dura. De lo contrario, se
> > ahondará en la estéril tragedia que enluta a Oriente Próximo y
> > demora una solución que está al alcance de la mano.
> >
> >  La enfermedad de Alzheimer impide recordar que esta Intifada
> > fue decidida antes de Camp David, como confesó el ministro
> > palestino de Comunicaciones. No estalló contra Sharon, que ni
> > siquiera era ministro, sino contra el pacifista Barak, quien
> > durante los cinco meses que le quedaban en el Gobierno recurrió
> > a todas las declaraciones y negociaciones posibles, directas e
> > indirectas, para que cesara la violencia y continuara el proceso
> > de paz.No hubo caso, no hubo un solo día sin ataques palestinos
> > y el efecto inevitable fue el triunfo electoral del primer
> > ministro Ariel Sharon.
> >
> >  Desde hace décadas, en Israel actúa el Movimiento Paz Ahora,
> > que dinamiza a un millón de adherentes. ¿Qué movimiento por la
> > paz existe entre los palestinos? No pido que reúnan 100.000, ni
> > 10.000. ¡Me conformaría con sólo 1.000! Pero eso no es posible
> > porque su dirigencia ha estimulado la pérdida de la memoria y un
> > desmesurado crecimiento del odio. Los palestinos, después de
> > cada nueva frustración, se dedican a matar judíos. «Habrá paz»,
> > dijo Golda Meir, «cuando amen a sus hijos más de lo que nos
> > odian a nosotros». Esta también es una simple y dolorosa verdad.
> >
> >  Marcos Aguinis es escritor y ganador del Premio Planeta con la
> > novela La cruz invertida.
> >
> >
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