[R-P] Fw: SAMIR AMIN: "EL TERRORISMO, LA GRAN COARTADA"

Julio Fernández Baraibar julfb en alternativagratis.com.ar
Sab Abr 6 13:48:36 MST 2002


Una excelente entrevista con este gran patriota árabe.
Habla, por otra parte, de temas que jamás aparecen en la prensa
argentina. La comparación del libro de Huttington "el choque de las
civilizaciones" con el Mein Kampf es extraordinaria.

Julio Fernández Baraibar
julfb en sinectis.com.ar



>
> >
> >   25 de enero del 2002
> >
> >   Entrevista a Samir Amin
> >
> >
> >   El terrorismo, la gran coartada
> >
> >   Anne Marie Mergier, entrevistadora
> >
> >   Al llamado de Washington de que el mundo forme un frente común
contra el
> >terrorismo se contrapone otra opción: un movimiento mundial de
oposición a
> >la globalización. Samir Amin, economista egipcio en cuyo currículum
figuran
> >cuatro décadas radiografiando el imperialismo, critica a los líderes
> >occidentales, creadores, por su incomprensión, del islamismo político
que
> >ahora los empavorece
> >
> >   No es un frente unido contra el terrorismo lo que el mundo
necesita. Ese
> >frente sólo generará más y más terrorismo. La única manera de impedir
actos
> >violentos, ciegos y desesperados es constituir un frente unido contra
la
> >injusticia social internacional y contra la guerra, señala Samir
Amin.
> >
> >   Agrega: Ésa es la meta del movimiento mundial de oposición a la
> >globalización neoliberal. Su movilización es un obstáculo para los
planes
> >hegemónicos de Estados Unidos y lo convierte en blanco principal de
esa
> >llamada coalición internacional contra el 'terrorismo'. Hay que ser
> >lúcidos: esa cruzada contra el terrorismo encabezada por George W.
Bush es
> >una coartada para acabar con ese movimiento.
> >
> >   Samir Amin parece burlarse del paso del tiempo y de sus 70 años.
> >Impresiona su dinamismo. Economista egipcio egresado de la Sorbona,
es
> >autor o coautor de decenas de libros traducidos en numerosos idiomas,
24 de
> >los cuales están disponibles en español.
> >
> >   Considerado como uno de los más agudos analistas de las
problemáticas
> >económicas y políticas del Continente Africano y del desarrollo en el
> >Tercer Mundo, Amin lleva también cuatro décadas radiografiando el
> >capitalismo y el imperialismo, tema del ensayo de 300 páginas que se
> >apresta a publicar.
> >
> >   De 1957 a 1960, Amin trabajó en la Administración Egipcia de
Desarrollo
> >Económico. En los tres años siguientes fue consejero del gobierno de
Malí y
> >luego catedrático en universidades francesas y de Senegal. En 1970
dirigió
> >el Instituto Africano de Desarrollo Económico y de Planeación, al
tiempo
> >que encabezó el Foro del Tercer Mundo. Hoy preside el Foro Mundial de
las
> >Alternativas.
> >
> >   Pilar del movimiento internacional de oposición al neoliberalismo,
Amin
> >-quien con la organización francesa Attac y distintos movimientos
> >brasileños impulsó la celebración del Primer Foro Social Mundial de
Porto
> >Alegre- reconoce que su vida es un tanto agitada: cuando no viaja por
el
> >mundo corriendo de conferencias a cumbres, comparte su tiempo entre
El
> >Cairo, su ciudad natal, Dakar (Senegal), sede del Foro Mundial de las
> >Alternativas, y París.
> >
> >   Al recibir a la corresponsal en el estudio lleno de libros de su
> >apartamento parisino, informa que acaba de llegar de Shengen
(Bélgica),
> >donde participó durante una semana en una reunión internacional de
> >preparación del Segundo Foro Social Mundial, y que se apresta a ir a
Porto
> >Alegre para ese encuentro que califica de capital en el terrible
contexto
> >actual.
> >
> >   Mientras hablamos, el teléfono suena más de una vez. Amin guarda
la
> >calma. En realidad, solamente la pierde cuando toca el tema de
Estados
> >Unidos, sobre todo el de la cruzada antiterrorista de Bush y la forma
en
> >que los medios de comunicación occidentales la reseñan.
> >
> >   Según estos medios, la aparición de movimientos políticos que se
> >reclaman del Islam sólo refleja el atraso cultural y político de
pueblos
> >incapaces de entender otro lenguaje que el de su oscurantismo
atávico. Al
> >igual que los líderes occidentales, los analistas de esos medios no
ven, no
> >quieren ver, que el surgimiento de esos movimientos es en realidad la
> >expresión de una revuelta violenta contra los efectos destructivos
del
> >liberalismo y la modernidad inacabada, truncada y engañadora que
genera. Es
> >una revuelta perfectamente legítima contra un sistema que nada tiene
qué
> >ofrecer a esos pueblos.
> >
> >   -Me extraña: usted parece justificar la violencia de los
> >fundamentalistas o los integristas islámicos...
> >
> >   -No justifico nada. Usted sabe muy bien que he pasado mi vida
> >oponiéndome a ellos. Contextualizo el problema. Es distinto. Ahora
bien,
> >antes de seguir, hay un punto que me urge aclarar: los términos
integristas
> >y fundamentalistas son términos absolutamente erróneos manejados
> >exclusivamente por Occidente. En los países árabes nadie los usa,
porque el
> >discurso islámico que pretende ofrecer una alternativa a la
modernidad
> >capitalista no tiene fundamento teológico alguno. Es meramente
político. Es
> >una manifestación política del sentimiento religioso de los pueblos
> >musulmanes. Por eso hablamos de islamismo político y no de
fundamentalismo
> >o integrismo. Más grave: los occidentales, y en primer lugar Estados
> >Unidos, participaron activamente en la instrumentalización de ese
> >islamismo.
> >
> >   -¿Podría ser un poco más explícito?
> >
> >   -El Islam político es producto del fracaso de dos grandes
corrientes que
> >fueron muy activas en el tercer mundo, en particular Asia y África,
durante
> >buena parte del siglo 20... No me gusta el término fracaso. Sería más
> >exacto hablar de imposibilidad de rebasar ciertos límites.
> >
> >   -¿Cuáles eran esas corrientes?
> >
> >   -Por un lado, la de la burguesía liberal. Se trataba de una
burguesía
> >modernista, no muy democrática, convencida de que podía integrarse a
la
> >globalización capitalista, que no nació ayer, y que pensaba poder
hacerlo
> >negociando los términos de esa integración en el marco de una cierta
> >interdependencia. Acariciaba la ilusión de no tener que obedecer como
> >simple agente de la colonización. No lo logró. Y tuvo que someterse a
la
> >voluntad imperialista.
> >
> >   La segunda corriente es lo que llamo el 'nacionalismo populista',
cuya
> >primera manifestación fue, a mi juicio, la Revolución Mexicana. Esa
> >corriente se oponía al imperialismo y a la burguesía local. No era
> >forzosamente socialista en el sentido soviético de la palabra, pero
su
> >ideología tenía un fuerte contenido social.
> >
> >   En los países árabes esa corriente se manifestó mediante el
naserismo en
> >Egipto, el baasismo en Irak y Siria, el régimen de Boumediene en
Argelia,
> >etcétera... Tampoco esa corriente prosperó. No fracasó del todo
porque
> >generó grandes transformaciones en las sociedades, pero no logró su
> >cometido. El hecho de que se agotaran esas dos corrientes
concomitantes y
> >sucesivas, a menudo antagónicas, creó un gran vacío que el islamismo
no
> >tardó en llenar.
> >
> >   -¿Cuáles eran las relaciones de esas corrientes con el Islam?
> >
> >   -En los Estados dirigidos por la burguesía liberal o el
nacionalismo
> >populista, los gobiernos desconfiaban del Islam. No se trataba de
Estados
> >laicos, el Islam figuraba en la Constitución como religión de Estado,
pero
> >los gobernantes lo apartaban de la política. Cuando sus respectivos
> >proyectos se colapsaron, el islamismo tomó la revancha. Manipuló en
forma
> >bastante burda el sentido religioso de amplias capas de la población
y
> >empezó a adquirir cada vez más audiencia.
> >
> >   Ese fenómeno se agudizó en los 20 últimos años, con la irrupción
brutal
> >del neoliberalismo, que acabó con todos los beneficios que las capas
> >inferiores de la burguesía mediana habían podido sacar del nacional
> >populismo. Ésas son las razones 'internas' del surgimiento del
islamismo
> >político en los países árabes y musulmanes. Pero no hay que
subestimar el
> >papel que jugó la intervención externa.
> >
> >   La influencia estadunidense
> >
> >   -¿Es decir?
> >
> >   -Desde su nacimiento, el islamismo político se enmarcó
perfectamente
> >bien en el plan del hegemonismo estadunidense. No cuestionaba el
> >capitalismo, hoy no cuestiona el neoliberalismo. En su discurso no
critica
> >la globalización económica, sólo ataca la cultural. No analiza las
> >contradicciones sociales ni pretende luchar contra ellas. Encierra a
la
> >gente en el comunitarismo, la sumisión y la pasividad.
> >
> >   -Usted quiere decir que Estados Unidos asistió complacido al
surgimiento
> >del islamismo político.
> >
> >   -No se limitó a eso. En cuanto percibió las primicias de ese
islamismo,
> >Estados Unidos entró en el juego y empezó a sacar provecho del
asunto. Una
> >vez más hay que volver a la historia. En 1955 se celebró la
Conferencia de
> >Bandung, un acontecimiento importantísimo que afirmaba la solidaridad
> >antiimperialista de los pueblos de Asia y África. Eso provocó pánico
en
> >Washington. Tres años después se creó el Congreso Islámico Mundial.
> >
> >   -¿Quién lo creó?
> >
> >   -Arabia Saudita y Paquistán financiaron todo. Pero detrás de ellos
se
> >encontraba Estados Unidos. Cuando se enteró de eso, Nasser se
enfureció.
> >Todavía lo recuerdo gritando: ¿Qué es ese Congreso Islámico Mundial?
¿Quién
> >lo necesita si ya tenemos la Conferencia de Bandung? ¡Es un golpe de
los
> >norteamericanos!. Nasser no dijo es un golpe de los paquistaníes o de
los
> >sauditas. Dijo de los norteamericanos. Entendió de inmediato que
Washington
> >buscaba romper la unidad y la solidaridad asiático-africana...
> >
> >   -Por eso, al principio usted hablaba de la instrumentalización del
> >islamismo por Estados Unidos .
> >
> >   -Por supuesto. Lleva 40 años en eso. Lo sé de sobra. Lo
experimenté.
> >Cada vez que nosotros, los adversarios del islamismo político, nos
hemos
> >lanzado en su contra, nos topamos con los occidentales, sobre todo
con los
> >estadunidenses. A lo largo de las últimas décadas, Occidente en
general, y
> >esencialmente Estados Unidos, han estado apoyando ese islamismo.
> >Movilizaron millones de dólares para hacerlo. Gracias a la ayuda de
Estados
> >Unidos, de sus aliados de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes, el
> >islamismo político pudo dotarse de escuelas y centros médicos y de
ayuda a
> >los más desfavorecidos, lo que le permiten contar ahora con una
importante
> >base social. ¿Quiere un ejemplo entre miles? ¿A su juicio quién
recibe 90%
> >de la ayuda que Washington otorga a Egipto? Pues las organizaciones
> >islamitas de ese país...
> >
> >   -¿Aun ahora?
> >
> >   -Aun ahora.
> >
> >   -Pero no pasa un día sin que las autoridades norteamericanas
denuncien a
> >esas organizaciones caritativas islámicas como peligrosos caldos de
cultivo
> >del terrorismo...
> >
> >   -Todo eso es mentira, hipocresía pura. En las últimas décadas
Estados
> >Unidos apoyó financieramente, ya sea directamente, ya sea mediante
Arabia
> >Saudita y los Emiratos, a miles de islamitas. Los protegió
diplomática y
> >políticamente. Los entrenó. Los organizó. Los formó para ser
terroristas.
> >Por supuesto, no para ser terroristas contra Estados Unidos, sino
contra la
> >izquierda de los países árabes y contra los regímenes moderados de
estos
> >países.
> >
> >   ¿Cuál es el objetivo del terrorismo en Egipto? Debilitar al
gobierno de
> >Mubarak, del que disto de ser partidario, y obligarlo a arrodillarse
más
> >ante Estados Unidos e Israel. ¿Cuál es el objetivo del terrorismo en
> >Argelia? Impedir la cristalización de una fuerza democrática que
podría ser
> >una auténtica alternativa a la dictadura corrompida de los generales
del
> >exFLN (Frente de Liberación Nacional). El principal apoyo que reciben
los
> >grupos islamitas armados argelinos viene de Estados Unidos.
> >
> >   ¿Usted recuerda el primer atentado contra el World Trade Center en
1993?
> >Entre los acusados se encontraban egipcios que habían logrado obtener
su
> >residencia en 48 horas ¡Un récord! Lograron escapar de los servicios
de
> >inteligencia estadunidenses y regresaron a Egipto. La policía los
detuvo en
> >el aeropuerto y los devolvió a Estados Unidos. Un poco más tarde, la
prensa
> >egipcia publicó la carta que había enviado el jefe de la policía a
las
> >autoridades estadunidenses. En sustancia, esa carta decía: 'Les
devolvemos
> >a sus agentes, que habíamos identificado como terroristas desde hace
> >tiempo. Les pertenecen. A ustedes les toca juzgarlos'. ¡Más claro no
canta
> >un gallo!
> >
> >   Repito: desde la creación del Congreso Islámico Mundial, Estados
Unidos
> >no ha dejado de apoyar al islamismo político, ya sea abiertamente, ya
sea a
> >través de la CIA. Es un hecho comprobado. Allí está la historia de
Osama
> >Bin Laden. Es arquetípica. Washington no actuó de esa forma solamente
en el
> >marco de la Guerra Fría, como lo afirman quienes buscan minimizar la
> >responsabilidad norteamericana en ese asunto.
> >
> >   -No se puede negar que hasta el derrumbe de la Unión Soviética esa
> >dimensión de la Guerra Fría tuvo su importancia en la estrategia
> >estadunidense.
> >
> >   -No lo niego, pero fue sólo una dimensión del problema. Al
> >instrumentalizar el islamismo, Estados Unidos buscó contrarrestar
cualquier
> >movimiento de liberación nacional, pero también cualquier gobierno
burgués
> >liberal y, por supuesto, nacional populista. Hay que recalcar esa
> >complicidad que existe desde hace décadas entre el imperialismo
> >estadunidense y el islamismo político ultrarreaccionario.
> >
> >   Fines ocultos
> >
> >   -¿Cómo explica entonces los atentados del 11 de septiembre?
> >
> >   -Mientras no tengamos los documentos desclasificados de la
CIA -¿los
> >tendremos algún día?- es imposible explicarlos. Sólo podemos hacer
> >hipótesis. Fíjese, en numerosos países árabes y de África se maneja,
tanto
> >en la clase política e intelectual como en la prensa seria, no la
> >amarillista, una tesis que es absolutamente tabú en Occidente: la de
un
> >posible papel de la CIA o del Mossad (servicios de inteligencia
israelí) en
> >ese asunto ¡Cuidado! No se sugiere que uno de esos servicios secretos
> >organizó los atentados, pero que quizá, de una forma u otra, estaba
al
> >tanto de que algo se preparaba, sin medir la naturaleza, la amplitud
y las
> >terribles consecuencias de ese algo, y que decidió no intervenir...
Hay
> >otra tesis, tabú también en Occidente, que alude a una posible
complicidad
> >estadunidense, ya sea en los servicios de inteligencia, ya sea en el
> >aparato militar de Estados Unidos...
> >
> >   -Si menciona esas tesis es que no las descarta del todo, que no le
> >parecen tan descabelladas...
> >
> >   -Me dejan pensativo. Estados Unidos tiene una estrategia
hegemónica
> >sistemática. Primero define metas geoestratégicas y después se las
arregla
> >para encontrar una situación que le permita echar a andar su
proyecto.
> >Recuerde lo que pasó justo antes de la Guerra del Golfo. Sadam
Hussein
> >habló con la embajadora de Estados Unidos y le dijo que ya no podía
más con
> >Kuwait, que le robaba su petróleo. Le anunció que se aprestaba a
invadir
> >militarmente a ese país. La embajadora le pidió 48 horas. Dos días
después
> >volvieron a hablar. La embajadora explicó a Hussein que ningún
tratado de
> >ayuda mutua ligaba a Estados Unidos y Kuwait. Hussein supuso que la
> >embajadora había consultado con Washington e invadió Kuwait. Cayó en
la
> >trampa.
> >
> >   -Entonces usted no descarta alguna maquinación...
> >
> >   -Finalmente, ¿qué importancia tiene que descarte o no una u otra
> >hipótesis? ¿Quién sabe quién está detrás de los atentados del 11 de
> >septiembre? El hecho es que Estados Unidos tomó de inmediato esa
> >oportunidad para lanzarse a la guerra de Asia Central.
> >
> >   -¿Quiere decir de Afganistán?
> >
> >   -No. No me equivoqué. Es adrede que digo guerra de Asia Central.
En los
> >últimos 10 años, destacados expertos estadunidenses han publicado un
> >sinnúmero de libros e informes para explicar que Estados Unidos debe
tomar
> >el control de la Asia Central exsoviética y del Cáucaso. Según
algunos,
> >resulta imperativo hacerlo para apoderarse del petróleo y del gas del
Mar
> >Caspio. Para otros, entre ellos muchos militares, implantarse en
forma
> >duradera en el corazón de Eurasia es clave porque permitirá a Estados
> >Unidos atenazar a tres países importantes: Rusia, China e India. Los
dos
> >últimos, y quizá mañana Rusia, si logra salir del caos en el que se
> >encuentra, tienen la capacidad de resistirse a la globalización
> >trasnacional que Washington pretende imponer en el planeta. Eso
obstaculiza
> >los planes estadunidenses.
> >
> >   Controlar el petróleo y el gas de Asia Central no es sólo rentable
> >económicamente, puede resultar un arma de presión poderosa. China e
India
> >necesitan esos energéticos, dependen cada vez más de ellos. Si se
muestran
> >demasiado recalcitrantes o independientes, Washington cerrará las
llaves
> >del gas y del petróleo...
> >
> >   Al consolidar su implantación en la región, Estados Unidos podrá,
> >además, sembrar cizaña entre China y Rusia o India y China, para
evitar un
> >eventual acercamiento estratégico entre esos países.
> >
> >   -Esa presencia estadunidense en Eurasia parece inquietar mucho a
Irán...
> >
> >   -Le sobran razones a Irán para angustiarse, porque se siente
cercado.
> >Una vez instalado en Asia Central, Estados Unidos podrá también
acorralar
> >aún más a Irak y presionar más a Siria y Egipto. Esa perspectiva
llena de
> >satisfacción a Israel.
> >
> >   El imperialismo colectivo
> >
> >   -En su libro El hegemonismo de Estados Unidos y el desvanecimiento
del
> >proyecto europeo, publicado hace dos años en Francia y el año pasado
en
> >España, usted explica que, con la Guerra del Golfo, Estados Unidos
inauguró
> >una tercera fase de conquista imperialista del planeta...
> >
> >   -La primera se dio en los siglos 17 y 18, con la conquista de
América y
> >la trata de negros. La segunda se desarrolló en el siglo 19, con la
> >conquista de África y Asia. Después hubo una contraofensiva de los
pueblos:
> >independencia americana, revolución de los esclavos haitianos,
grandes
> >movimientos de liberación nacional en Asia y África... Ahora estamos
> >entrando en la tercera fase, a la que defino como el imperialismo
colectivo
> >de la triada.
> >
> >   -¿Estados Unidos, Europa y Japón?
> >
> >   -Exactamente. Hoy va imponiendo su ley el capital trasnacional y
> >multinacional estadunidense, europeo y japonés, que a veces puede
tener
> >divergencias mercantiles, pero que comparte intereses comunes frente
al
> >Sur. Ese imperialismo de la triada necesita una punta de lanza para
seguir
> >imponiéndose: es el papel que asume el hegemonismo estadunidense. Sin
la
> >fuerza militar de Estados Unidos, el imperialismo de la triada no
puede
> >avanzar. Traté brevemente el asunto en el libro que usted menciona y
es el
> >tema central del que acabo de terminar.
> >
> >   -¿Podría sintetizar su tesis?
> >
> >   -El periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial (1945-1980) se
> >caracterizó por la hegemonía de la izquierda. Eso se debió tanto a la
doble
> >derrota del fascismo y del viejo colonialismo como a la victoria de
la
> >Unión Soviética. Se crearon sistemas de regulación social: el welfare
state
> >en el mundo occidental, el sistema soviético y las distintas
variantes
> >nacional-populistas en el Sur. Ese capítulo de la historia ya se
acabó. Las
> >fuerzas que animaron esa etapa se erosionaron. Su ocaso creó las
> >condiciones para una ofensiva de la derecha. El momento histórico que
> >vivimos hoy es el del hegemonismo de la derecha, una derecha brutal
que
> >moviliza todos los medios políticos y militares a su alcance para
imponer
> >un nuevo orden económico y social.
> >
> >   Samir Amin reflexiona unos segundos.
> >
> >   Ciertamente, eso no es nuevo. Ya se dieron casos similares en la
> >historia. Los últimos en intentar imponer con la fuerza sus proyectos
de
> >'nuevo orden' fueron la Alemania de Hitler y el Japón imperial. Se
toparon
> >con la resistencia de los pueblos y con otros imperialismos que
aspiraban a
> >la hegemonía. Después de la Segunda Guerra Mundial, la existencia
misma de
> >la URSS obligó a Estados Unidos a limitar sus ambiciones. Lo que
resulta
> >nuevo y sumamente peligroso hoy es que Estados Unidos, que domina la
> >triada, considera que ya no debe rendir cuentas a nadie.
> >
> >   De una pila de libros saca El choque de las civilizaciones, de
Samuel
> >Huntington. Es un libro muy revelador, dice mientras lo hojea.
> >
> >   La tesis de este hombre, que no es un universitario independiente,
sino
> >un funcionario al servicio del stablishment estadunidense, me
recuerda Mi
> >lucha, de Hitler...
> >
> >   -¿Lo oí bien?
> >
> >   -Sí. Me oyó bien. Recurrir al racismo es ahora el medio que el
bloque de
> >la triada imperialista decidió usar para consolidarse: los
civilizados
> >están amenazados por los bárbaros (todos los pueblos de Asia y
África, y
> >quizá potencialmente los rusos). En ese sentido, la temática de El
choque
> >de las civilizaciones me hace pensar en Mi lucha. En ambos casos se
acude a
> >la misma lógica trivial: los pueblos superiores (ayer los nazis, hoy
los
> >estadunidenses y los europeos) tienen el derecho de someter a los
pueblos
> >salvajes a su dictadura. Los pueblos superiores sólo pueden seguir
gozando
> >sus modos de vida privando a los demás de cualquier esperanza de
compartir
> >sus ventajas. Es la lógica simple de un racismo fundamental que se
expresa
> >con toda la vulgaridad de la que son capaces Bush o Silvio
Berlusconi. Mi
> >lucha también fue un libro trivial y vulgar. De allí sacó gran parte
de su
> >fuerza.
> >
> >   -Es una comparación violenta.
> >
> >   -No es mi comparación la que es violenta, sino el contenido de ese
libro
> >y la ideología republicana estadunidense, compartida o tolerada por
los
> >europeos, que son violentos. Para lograr su cometido, los dirigentes
del
> >bloque occidental piensan que no basta ese llamado descarado al
racismo.
> >Consideran, además, que es urgente amordazar los movimientos sociales
y
> >políticos de resistencia que se van consolidando en el seno mismo del
> >Occidente civilizado. La lucha contra el terrorismo les dio un
pretexto de
> >oro para hacerlo. Ya se asiste al renacimiento del macartismo en
Estados
> >Unidos. Y en Europa las medidas muy antidemocráticas tomadas contra
el
> >terrorismo pronto van a revertirse contra la oposición al modelo
> >neoliberal. Se empieza a satanizar a la corriente antiglobalización.
Se
> >hacen amalgamas perversas entre la violencia de los enfrentamientos
entre
> >manifestantes antiglobalización y policías y los operativos
terroristas...
> >Berlusconi es un experto en ese campo. Pero no es el único.
> >
> >   -Me imagino que el tema será ampliamente debatido en el Segundo
Foro
> >Social Mundial, que empezará a finales de enero en Porto Alegre.
> >
> >   -Por supuesto. La estrategia de construcción de un frente
internacional
> >de los pueblos contra el proyecto de la triada y el hegemonismo
> >norteamericano exige que el combate sea sistemático, a la vez contra
el
> >liberalismo económico y contra la guerra. Para nosotros resulta
evidente
> >que la globalización neoliberal y la militarización de esa forma de
> >globalización se han vuelto inseparables.
> >
> >   No se puede luchar solamente contra una u otra dimensión del
liberalismo
> >económico en los centros del sistema (Estados Unidos o Europa) y
pasar por
> >alto las intervenciones militares en las periferias. Esas
intervenciones no
> >responden a una lógica independiente; por el contrario, son parte
> >integrante del despliegue de la economía liberal.
> >

>
>






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