[R-P] ((Reenvío del moderador) ) Malvinas Tres de Tres

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Mar Abr 2 17:29:48 MST 2002


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From:           	"Eduardo Betas" <ebetas en fibertel.com.ar>
To:             	<buenapresencia en hotmail.com>
Subject:        	Malvinas Tres de Tres
Date sent:      	Tue, 2 Apr 2002 13:41:44 -0300

UNIDOS, SOLIDARIOS Y ORGANIZADOS VENCEREMOS¡

(abril/82)

Este trabajo fue terminado antes de que los imperialistas ingleses desataran
abiertamente la guerra en el Atlántico Sur. La diferencia entre cuando se
escribió y ahora está dada, aunque pueda resultar pueril la afirmación, por la
existencia de cientos de víctimas de una guerra que configura una nueva mancha
negra en el historial degradante del colonialismo y del sistema que hoy
representa su continuidad histórica: el imperialismo, cuya cabeza decadente son
los Estados Unidos. Esta guerra que aparentemente, por tratarse del
enfrentamiento entre dos gobiernos férreamente subordinados a Washington,
contradice toda lógica, sólo puede entenderse en el marco de las profundas
contradicciones que se generan en el seno del capitalismo, en su etapa de
descomposición y crisis final. No hemos querido modificar en esencia los
conceptos vertidos en el mismo. Consideramos que sigue siendo válida la
caracterización que allí hacemos de la dictadura militar, como así también todo
lo que se refiere a los partidos políticos – incluyendo al Partido 
Justicialista
– y a la situación objetiva, a los intereses y a las necesidades de la clase
obrera y del pueblo dentro de esta realidad. En síntesis, para nosotros no es
válido el tan mentado planteo de que hay una Argentina anterior al 2 de abril y
otra posterior a esa fecha; sobre todo si con esa retórica lo que se pretende 
es
tender un manto de olvido sobre todo lo que fueron estos seis años de dictadura
y sus nefastas consecuencias en todos los órdenes de la vida de nuestra
sociedad. Esta posición de ninguna manera obedece a sentimientos de índole
subjetivo ni a un encono sustentado exclusivamente en los hechos del pasado
reciente. Quizás resulte suficiente para despejar cualquier duda de esa índole
tomar nota de las declaraciones formuladas por el brigadier Basilio Lami Dozo,
mientras nuestros soldados recibían el castigo del fuego enemigo, referidas a 
la
inevitabilidad de la recomposición de los lazos que nos unen a los Estados
Unidos, en razón de que “habitamos el mismo continente y compartimos los mismos
principios”. Ahora, en el mismo momento que las armas provistas por los
imperialistas yanquis producen estragos entre nuestros soldados, es necesario
que nos preguntemos. ¿ esa política de “buena vecindad” es la que ha llevado a
los imperialistas yanquis a apoyar la agresión de Inglaterra?, ¿ esos 
principios
supuestamente compartidos son los que determinaron por parte de los
imperialistas yanquis el apoyo militar para el mantenimiento del enclave
colonial británico en nuestro territorio? Sabemos que no vamos a sorprender a
nadie denunciando una vez más el carácter pro-imperialista del partido militar 
y
del “proceso de reorganización nacional” que el mismo instaló a partir de
usurpar el poder, pero precisamente por ello es que no estamos dispuestos a
sumarnos al coro de los que hoy proclaman rápidamente el nacimiento de una 
nueva
Argentina, involucrando dentro de ello – con una generosidad digna de mejor
causa – al propio gobierno y a la Junta Militar. Consideramos que planteos como
éste, en boca de representantes del movimiento peronista y de organizaciones
políticas que se atribuyen a sí mismas una supuesta militancia 
antiimperialista,
tienden a desarmar al pueblo dejando allanado el camino a quienes procurarán
extraer réditos políticos de esta situación para perpetuarse en el poder y para
perpetuar el orden de cosas existentes, a costa de la sangre derramada por los
hijos de nuestro pueblo. Es necesario que quienes pretendemos la liberación
nacional de nuestra patria, con la eliminación de toda injusticia social, no 
nos
confundamos ni caigamos en la telaraña de quienes relegan la cuestión esencial
que consiste en definir qué es la lucha antiimperialista, cuál es la única 
clase
en condiciones de dirigirla y cuál es la herramienta política que posibilitará
extender y profundizar esa lucha.
 En ese sentido sabemos que es imposible alcanzar la liberación nacional sin el
rompimiento de las ataduras que paralizan el desarrollo de las fuerzas
productivas de nuestra nación, cuyo  enchalecamiento y destrucción responde a
las necesidades del imperialismo de mantener la división internacional del
trabajo, para resolver su propia crisis económica a costa de la existencia de
naciones y pueblos sometidos a la explotación neocolonial. Asimismo sabemos que
mientras el poder económico de la oligarquía terrateniente y de la burguesía
financiera continúen intactos, será imposible desarrollar ese proceso de
liberación de las fuerzas productivas que nos permita superar el esquema de 
país
agro – ganadero, en el que el latifundio determina la existencia de enormes
extensiones de nuestro territorio no productivas y la especulación financiera,
por su parte, el ahogo de cualquier tentativa de desarrollo del aparato
productivo industrial. Para ello es necesario liquidar esta estructura 
económico
– social que en los últimos cincuenta años – a excepción del período que va del
45 al 55 – ha sido mantenida por medio de dictaduras militares; la mortalidad
infantil, la desnutrición, el analfabetismo, la desocupación, la miseria, son
las consecuencias de este orden neocolonial que redujo nuestra independencia
nacional a una mera formalidad. La liberación nacional y social de nuestra
patria se rebela así como la lucha para romper la triple tenaza del
imperialismo, de la oligarquía terrateniente y de la burguesía financiera. Hoy
nuestro pueblo ha visto actuar al imperialismo a cara descubierta; ha recibido
dolorosamente la prueba de hasta dónde es capaz de llegar en su política de
rapiña y usurpación. Son muchos los que, siendo hasta ayer sus cómplices, ahora
se juramentan en la sangre de los caídos, para reubicarse y tratar de que la
indignación y el ansia de justicia de millones de argentinos pueda ser
esterilizado nuevamente. Son los mismos intereses que conspiraron en el ´55, en
el ´66 y en el ´76, para trabar el desarrollo histórico del movimiento 
nacional,
en la conciencia de que, en su devenir, la dirección de ese movimiento será
asumida inevitablemente por aquellos que constituyeren la única garantía de que
el objetivo histórico del mismo no sea traicionado. Casi no haría falta agregar
que nos referimos a la clase obrera y a los grandes sectores populares 
sedientos
de justicia. Sin embargo, es necesario aclarar que esta afirmación no responde 
a
un juicio de valores ni a una mera expresión de deseos. Muy por el contrario, 
es
la resultante del análisis de la experiencia histórica y de la situación
objetiva de estos sectores, que son los únicos dentro del espectro social que 
no
comparten intereses económicos ni condicionamientos de ninguna índole con el
imperialismo. De ahí que en el esfuerzo por tratar de evitar que este proceso
histórico tome impulso aparezcan involucrados ahora – igual que hace diez años 
–
muchos sectores de la dirección del peronismo, que hace tiempo ya han rehusado 
a
ser consecuentes con los principios y las banderas del movimiento nacional. La
liberación nacional y social de nuestra patria – que no comenzó ni terminará 
con
el conflicto de la Malvinas – sólo podrá ser desarrollada hasta sus últimas
consecuencias bajo la hegemonía de la clase obrera y de los amplios sectores 
del
pueblo arrastrados por la bancarrota del país, cuyo nivel de conciencia y
experiencia concreta está ligada mayoritariamente al peronismo. De ahí que por
ser la máxima expresión organizativa alcanzada por las masas populares hasta el
presente en el desarrollo de esa lucha, estamos convencidos de la vigencia
histórica del movimiento peronista como la herramienta para retomar ya la
iniciativa – extendiendo y profundizando el cuestionamiento a la dictadura –
frente a un partido militar fisurado y desgastado, que si aún se mantiene en 
pie
es por la complicidad de la oposición “oficial”, que comparte con éste el miedo
al futuro. El contenido y carácter de esta lucha es eminentemente político y
está determinado por la situación  - de privilegio o de opresión – de las
distintas fuerzas de nuestra nación en relación con la dependencia del
imperialismo. Puede haber cien batallas por las Malvinas, puede haber
improperios y ampulosas declamaciones contra el colonialismo; pero mientras no
se cuestione la raíz económica y la hegemonía política de aquellos que hicieron
posible esa dependencia, no habrá liberación naciones y, por lo tanto, ninguna
garantía de que la sangre de nuestros hermanos no sea negociada mañana en la
mesa de los imperialistas.

MOVIMIENTO NACIONAL PERONISTA

11 de junio de 1982

.-

------- End of forwarded message -------
Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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