[R-P] ((Reenvío del moderador) ) Malvinas Dos de Tres

Gorojovsky Gorojovsky en arnet.com.ar
Mar Abr 2 17:29:44 MST 2002


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From:           	"Eduardo Betas" <ebetas en fibertel.com.ar>
To:             	<buenapresencia en hotmail.com>
Subject:        	Malvinas Dos de Tres
Date sent:      	Tue, 2 Apr 2002 13:41:35 -0300

La integridad territorial y la soberanía nacional

Lo cierto es que a medida que el conflicto se extiende y se profundiza; a
medida que el exitismo inicial, ante lo que parecía el simple desalojo de
una veintena de marines, se va diluyendo frente a la intransigencia y la
agresividad de los imperialistas europeos y yanquis, comienzan a aparecer
fisuras en el frente militar; las vacilaciones en la burguesía, el recelo de 
los
sectores pro-yanquis frente a la posibilidad de que el agravamiento de la 
crisis
reavive aún mas la conciencia antiimperialista del pueblo argentino. A esto se
suma la especulación financiera de quienes comienzan a sacar tajada de la
situación y el retiro de fondos en estampida, con la consecuente fuga de
capitales al exterior. En pocas palabras, el barniz se va descascarando y va
dejando al desnudo la inconsistencia total del nacionalismo de una clase que,
hace tiempo ya, ha entendido que para retener sus privilegios y para sobrevivir
como tal no puede pasar mucho más allá, llegando el caso, que en una tibia
política de chantaje al imperialismo. Por otro lado, dentro de muy poco, pase 
lo
que pase con la flota inglesa, las consecuencias en el terreno económico van a
hacerse sentir con toda crudeza. Como siempre será el pueblo, el mismo al que
hoy le arrebatan sus hijos para exponerlos en inferioridad de condiciones a un
ejercito de profesionales, quien pagará los platos rotos. Para dentro de dos
meses se prevé que el nivel de desocupación alcanzará la catastrófica cifra del
16%,la industria, por su parte, se estima que estará funcionando al 40% de su
capacidad. La continuidad de las sanciones económicas de la Comunidad económica
europea, más el peculado financiero de la banca dominada, gracias a este
“proceso de reorganización”, por los mismos que hoy se alinean detrás de los
cañones ingleses, no permiten alentar otra perspectiva que la de una mayor
miseria y penurias para el pueblo, que adquiriría dimensiones dramáticas en 
caso
de llegarse a una confrontación a gran escala. De todo esto resulta que el
problema para la cúpula militar se haya convertido ahora en encontrar una 
salida
que sea lo suficientemente decorosa como para que el paso en falso que han dado
(aclaremos. En falso para ellos que en este esperaban contar con el apoyo o, 
por
lo menos, la prescindencia de los yanquis) no implique el golpe de gracia que
precisamente trataron de evitar con la patriada. Por su parte, en las filas de
la oposición comienzan a escucharse voces de disenso que, indudablemente, es
prepararse para dar un paso al costado, en caso de que el gobierno militar
termine acorralado por la presión del imperialismo, por sus propias
contradicciones y por el agravamiento de las tensiones sociales, 
momentáneamente
relegadas a un segundo plano. La declaración de Juan José Taccone es la primera
y más clara manifestación en ese sentido. Ya con las valijas hechas decide
suspender su viaje al exterior, parte de la campaña en la que se embarcaron
otros dirigentes del movimiento gremial, y fundamentalmente tal decisión en el
recuerdo de lo que fueron estos seis años de dictadura militar, su saldo de
miseria para los trabajadores, de represión, de destrucción del aparato
productivo. Entendemos necesario rescatar positivamente todos aquellos aportes
que como en este caso, aunque en muchos aspectos se queda mitad de camino,
apuntan dentro del movimiento peronista al desarrollo de una política de
enfrentamiento a la dictadura militar, estrechando filas con todos aquellos
sectores decididos a defender, desde la perspectiva del movimiento nacional y 
en
un sentido progresista, el papel del peronismo como eje y dirección de la
oposición al gobierno militar. Creemos así mismo establecer la continuidad, e
incluso profundizar la lucha por las reivindicaciones políticas, económicas,
culturales y sociales de la clase trabajadora, como expresión de los intereses
generales de nuestro pueblo. Esto que, a primera vista, puede aparecer como el
intento de querer remar contra la corriente en un momento en que estamos bajo 
la
amenaza de agresión de una potencia imperialista, constituye sin embargo una
exigencia de la hora que vivimos. Precisamente porque  somos objeto de una
agresión sin precedentes por parte del imperialismo, pero también porque no nos
olvidamos ni nos debemos olvidar de quien hegemoniza en forma excluyente el
poder de decisión en esta instancia crucial, es que nos planteamos encarnar con
firmeza los intereses nacionales de la clase obrera y del pueblo, que no se
agotan en la cuestión de la soberanía nacional, sino que están indisolublemente
ligados a la justicia social y a la independencia económica de nuestra nación.
Esta realidad está delimitada por las actuales circunstancias históricas que
determinan que cada clase social, de acuerdo al carácter de sus contradicciones
con el imperialismo, posea intereses divergentes en relación con el problema
nacional, que para la clase obrera y una inmensa mayoría de la clase media,
victimas –no socias- de la explotación imperialista va mucho más allá del
problema de la integridad territorial. De ahí que para nosotros sea un
imperativo histórico hacer frente a las tendencias oportunistas y a los falsos
“defensores” del pueblo, que con el pretexto de la supremacía del interés
nacional (como si fuera el mismo el de un trabajador que el de un general que
participa del directorio de una empresa extranjera) intentan colocarnos a
remolque del belicismo oportunista del partido militar, que mientras manda a
nuestros soldados a combatir allá en las islas, aquí hace la vista gorda ante
las maniobras de las empresas yanquis y europeas que, con absoluta libertad
siguen dejando trabajadores en la calle o manteniendo salarios de hambre.

Unidad nacional y estado de sitio

Hoy esta en boca del gobierno y de casi todos los políticos la cantinela de que
los argentinos no podemos desperdiciar esta oportunidad histórica de encontrar
el camino de la unidad nacional. No nos engañemos, detrás de esta aparente
magnimidad de nuestros militares en realidades oculta el viejo anhelo de
liquidar de una vez por todas el peronismo, para poder contar con un pueblo
dócil y disciplinado que trabaje en orden y participe en política toda vez que,
cada seis u ocho años, se lo llame a “elegir” entre los conservadores de 
derecha
o los conservadores de izquierda. O es que se olvidaron que en cada oportunidad
que el pueblo se unió para enfrentar al imperialismo y a sus socios locales,
fueron los propios militares quienes se encargaron de tratar de destruir esa
unidad cuya expresión más alta y aún sigue siendo, a pesar de innumerables
agresiones soportadas, el peronismo. Por otra parte, tal presupuesto no resiste
el menor análisis, en la medida en que esa supuesta unidad que se proclama no
contemple como primer paso la plena restitución de los derechos políticos y de
las libertades democráticas arrebatadas al pueblo a partir del 24 de marzo de
1976. De ahí que quienes desde el peronismo, a coro con la Multipartidaria,
reclaman dejar de lado cualquier otra cuestión como no sea la defensa de la
patria, lo que en realidad pretenden sacar partido de la situación creada a
partir del 2 de abril, para terminar de refrendar una suerte de pacto con el
partido militar tendiente a lograr concesiones en cuanto a los plazos de la
normalización institucional, a cambio de relegar las reivindicaciones de los
trabajadores y de los sectores populares más castigados por la crisis generada
por la política de entrega y explotación desarrollada durante estos últimos 
seis
años. Demás esta decir que esto presupone la subordinación de la oposición
“oficializada” a la política del sector más lucido del partido militar, 
empeñado
desde hace tiempo en crear las condiciones que les posibiliten una retirada
airosa hacia los cuarteles, que deje intacto y en condiciones de volver a 
operar
en cualquier momento al aparato represivo perfeccionado a lo largo de estos 
seis
años de dictadura.

EL PUEBLO DEBE TOMAR EN SUS MANOS LA DIRECCIÓN DE LA LUCHA CONTRA EL
IMPERIALISMO

Ante esta dramática y compleja situación la clase obrera y el pueblo carecen en
absoluto de una dirección política y de niveles organizativos mínimos, a través
de los cuales plantear y desarrollar una acción que posibilite alterar en un
sentido positivo el rumbo de los acontecimientos, para superar los marcos del
“nacionalismo” de la burguesía y a la vez evitar el inútil sacrificio de miles
de jóvenes vidas en aras de una política chantajista y oportunista que de
ninguna manera está dirigida a cortar de raíces ataduras económicas y 
políticas,
que nos han impedido disponer del enorme caudal de recursos naturales y humanos
que poseemos, en beneficio del bienestar del progreso de nuestro pueblo. Esta
tarea histórica, la liberación nacional y social de nuestra patria, a la que se
incorporó masivamente la clase obrera el 17 de octubre de 1945, sólo será
posible de ser llevada hasta sus últimas consecuencias bajo la dirección de
aquellos que no tienen negocios comunes con los yanquis, ni cuantas bancarias 
en
Londres, ni vergonzantes pactos militares contraídos a espaldas de la nación.
Son las masas populares y, en particular los trabajadores, los únicos en
condiciones de retomar y desarrollar esa lucha que los militares, poniendo sus
armas al servicio de minúsculos sectores ligados a los intereses extranjeros,
truncaron una y otra vez. En esa perspectiva consideramos prioritario en este
momento la reorganización de las fuerzas dispersas del movimiento nacional,
revitalizando los instrumentos organizativos que hicieron del peronismo – a
través de las unidades básicas,. De las agrupaciones gremiales, de la CGT – el
principal sujeto de la resistencia al proyecto de convertirnos en una
dependencia de Washington. Simultáneamente será necesario también crear otros
nuevos, adecuados a las actuales circunstancias políticas y a los nuevos
requerimientos que la misma plantea. Se trata, en definitiva, de forjar a 
partir
del entronque histórico con las luchas de nuestro pueblo, la organización y la
dirección capaz de superar el vacío producido por la muerte del General Perón y
profundizado por la acción claudicante de quienes desde el mismo peronismo
pretenden castrarlo, poniéndolo como furgón de cola de uno u otro sector del
partido militar. Se trata de recuperar la iniciativa para que la clase obrera y
el pueblo asuman el papel protagónico en estas instancias decisivas que vive
nuestra nación, única garantía de que el actual enfrentamiento con el
imperialismo llegue a un punto sin retorno que, definitivamente, abre el camino
hacia una Argentina en que la justicia social y la independencia económica sean
el sustento y la concreción de nuestra soberanía nacional. Por lo que decimos:

NO AL BELICISMO AVENTURERO DE QUIENES PRETENDEN DERRAMAR EN LAS MALVINAS LA
SANGRE DEL PUEBLO QUE AMORDAZARON Y HUNDIERON EN LA MISERIA.

SI AL COMBATE ANTIIMPERIALISTA¡

SI A LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL DE NUESTRA PATRIA, CON UN
PUEBLO LIBRE Y GOLPEANDO AHÍ DONDE AL IMPERIALISMO LE DUELE: SUS INTERESES
ECONÓMICOS, VERDADERO VEHÍCULO DE LA ENAJENACIÓN DE NUESTRO PATRIMONIO 
NACIONAL.

EL PUEBLO Y LOS TRABAJADORES DEBEN TOMAR EN SUS MANOS LA DIRECCIÓN DE LA
LUCHA ANTIIMPERIALISTA, ÚNICA GARANTÍA DE QUE LA SANGRE DE SUS HIJOS NO SEA
DERRAMADAS DESAPRENSIVAMENTE Y EN VANO.

 Para ello es necesario lograr como condición indispensable:

-                LEVANTAMIENTO INMEDIATO DEL ESTADO DE SITIO.
-              PLENA VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL Y ANULACIÓN DE LAS
ACTAS INSTITUCIONALES DE ABRIL DEL ´76. -                ANULACIÓN DE TODO OTRO
TIPO DE LEGISLACIÓN REPRESIVA. -                LIBERTAD DE LOS PRESOS 
POLÍTICOS
Y GREMIALES. -                ESCLARECIMIENTO DE LA SITUACIÓN DE LOS
DETENIDOS-DESAPARECIDOS. -                RESTITUCIÓN DE LAS ORGANIZACIONES
GREMIALES A SUS AUTÉNTICOS REPRESENTANTES. -                SUSPENSIÓN 
INMEDIATA
DE LAS LEYES Y DECRETOS ATENTATORIOS CONTRA EL PATRIMONIO NACIONAL. -           

    INTERVENCIÓN DE BANCOS Y EMPRESAS EXTRANJERAS. -               
FORTALECIMIENTO DE LOS LAZOS ECONÓMICOS Y MILITARES CON LOS PAÍSES
LATINOAMERICANOS, NO-ALIADOS Y SOCIALISTAS. -                LLAMADO A
ELECCIONES LIBRES Y SIN PROSCRIPCIONES.



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Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky en arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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