[R-P] El ciclo de sangre y muerte en Palestina. Por Juan Gelman

Mingo domingoschiavoni en arnet.com.ar
Lun Abr 1 09:07:39 MST 2002


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El ciclo de sangre y muerte en Palestina
Por Juan Gelman

Se agrieta el frente interno del primer ministro israelí Ariel Sharon. Unos
800 jefes de la reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel y ex miembros de
los servicios de inteligencia del Shin Bet y el Mossad -agrupados en el
Consejo por la Paz y la Seguridad, que preside el mayor general Daniel
Rothschild- lanzarán una campaña pública en pro de la retirada unilateral de
las tropas israelíes de la Faja de Gaza y de la mayor parte de la Ribera
Occidental, territorios ocupados por Israel desde 1967 que admiten islotes
de autonomía palestina. La resolución del Consejo fue adoptada luego de 4
meses de intensa discusión y comprende otras demandas: la instauración y el
reconocimiento inmediatos del Estado palestino, conversaciones de paz ya con
cese del fuego previo -como exige Sharon- o no, y el desmonte de un 15% de
los asentamientos de colonos israelíes en esos territorios.
El mayor general Rothschild explicó al diario Ha'aretz el porqué de su apoyo
a semejante decisión: el número en aumento de soldados que se niegan a
servir en los territorios. "Hace cuatro meses -dijo- fue claro para mí que
ese movimiento iba a crecer si seguimos convocando a los reservistas para
que acompañen a los colonos a sus clases de música y protejan propiedades
que nada tienen que ver con la ideología". En la Faja de Gaza habitan
1.178.000 palestinos y 6.900 colonos israelíes. Dos jeeps y un tanque suelen
custodiar a todo colono que se traslade de un punto a otro y el general
Rothschild piensa que esas fuerzas militares deben tener mejor destino.
El movimiento comenzó aun antes de que 300 reservistas -de teniente coronel
para abajo- declararan públicamente que en adelante no servirán en los
territorios ocupados. Después de tres años de servicio militar obligatorio,
de los 18 a los 21 de edad, son llamados anualmente a filas por un período
de seis semanas. La postura de los 300 -al 28 de febrero, porque la lista de
firmantes se alarga día a día- es más terminante que la del Consejo. Dicen:
"Nosotros, oficiales y soldados combatientes, que hemos servido al Estado de
Israel durante largas semanas cada año pese al elevado costo para nuestra
vida personal, hemos cumplido nuestro servicio en todos los territorios
ocupados y hemos recibido órdenes y directivas que nada tienen que ver con
la seguridad de nuestro país y que perseguían el único propósito de
perpetuar nuestro control sobre el pueblo palestino". Señalan que tales
órdenes "destruyen todos los valores que hemos absorbido durante nuestra
crianza en este país". Agregan: "Comprendemos ahora que el precio de la
ocupación es la pérdida del carácter humano de las Fuerzas de Defensa de
Israel y la corrupción de la sociedad israelí entera". Afirman que seguirán
cumpliendo toda misión que entrañe la defensa de Israel, pero que "no
continuaremos luchando más allá de las fronteras de 1967 con el objeto de
dominar, expulsar, hambrear y humillar a todo un pueblo". A su vez, el mayor
general de la reserva Ami Ayalon, ex jefe del Shin Bet, sostuvo en una
entrevista televisiva que el ejército israelí lleva a cabo acciones ilegales
diariamente y que los soldados deben negarse a obedecer órdenes ilegales.
También ha reaparecido el aletargado movimiento pacifista israelí: unos
20.000 manifestantes exigieron en Tel Aviv la retirada de las tropas
israelíes de Gaza y la Ribera Occidental. Cuando Ariel Sharon asumió su
cargo hace un año, prometió paz y seguridad. Tal vez nadie haya creído lo
primero, pero sin duda sí lo último y, sin embargo, hace 20 años que Israel
no vive 12 meses tan violentos como los que viene padeciendo. Los bombardeos
israelíes por aire, mar y tierra, las ejecuciones extrajudiciales de
presuntos terroristas, el cerco y ocupación de poblados palestinos, no han
detenido a un terrorismo suicida, más bien al revés, y no cesa el ciclo de
sangre y muerte sobre todo de civiles de ambos pueblos. Una encuesta
reciente muestra que el 48% de la sociedad israelí estima que las políticas
de Sharon han naufragado. Su popularidad descendió 16 puntos porcentuales
desde diciembre.
La prensa estadounidense, que siempre apoya al Estado de Israel y a sus
gobiernos -del color que fueren-, comienza a malhumorarse. Un editorial del
Washington Post del 22 de febrero opina que "la estrategia del primer
ministro israelí Ariel Sharon destinada a terminar con la violencia ha
fracasado". "Ante cada hecho de violencia palestina, el Sr. Sharon ha
escalado las represalias de Israel invitando a repuestas más sangrientas
todavía". Observa que durante los períodos de calma del conflicto "el Sr.
Sharon ha sido con frecuencia el primero en reanudar la lucha; durante tres
semanas de diciembre y principios de enero, cuando los palestinos acataron
un llamamiento del Sr. Arafat y cesaron casi todos sus ataques, las fuerzas
israelíes mataron a una docena de palestinos. Lo más contraproducente es que
el Sr. Sharon ha centrado los ataques israelíes no en los terroristas que
llevan a cabo atentados suicidas, sino en la infraestructura y las fuerzas
de seguridad de la Autoridad Palestina, el gobierno mismo con el que la
administración Bush e Israel cuentan para moderar a los militantes". Las
tácticas de Sharon -finaliza- "no traerán tranquilidad o paz, sino un
empeoramiento de la guerra".
Todos estos factores deben haber movido a Sharon a manifestar interés por un
plan de paz saudita que, entre otras cosas, propone la retirada de Israel de
los territorios palestinos ocupados. El tiempo dirá si tal interés es
declamatorio o es real: Sharon es un hombre sistemático y se niega
sistemáticamente a devolver esas tierras a sus legítimos dueños.






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