[R-G] El Israel de las manifestaciones por la paz

Yoshie Furuhashi critical.montages at gmail.com
Mon Feb 2 21:03:49 MST 2009


<http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-119393-2009-02-03.html>
El Israel de las manifestaciones por la paz

Unos veinte grupos pacifistas, entre ellos Coalición de Mujeres por la
Paz, Anarquistas contra el Muro y el Centro de Información
Alternativa, son parte de una resistencia al accionar bélico de los
gobernantes.

Por Herman Schiller

Hace pocos días se había anunciado que iba a hablar en la Universidad
de Tel Aviv el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, artífice de
la masacre de Gaza. Rápidamente los estudiantes se movilizaron
llenando las paredes de esa casa de estudios con pintadas que decían
"Barak rotzeaj" (Barak asesino). Y el ministro, "por precaución", ante
la evidencia de que podrían producirse confrontaciones, decidió
suspender la conferencia.

Este es uno de los tantos episodios que desde el 27 de diciembre han
revelado la resistencia que, en condiciones nada fáciles –y en un
clima político, social y comunicativo adverso– se ha extendido en
Israel.

Los organismos de derechos humanos israelíes han protestado por el
silencio que los medios centrales han guardado al negarse a informar a
la población sobre las numerosas manifestaciones que a diario y a lo
largo y a lo ancho del país se produjeron contra la escalada bélica.
Una de las más numerosas, encabezada por el legendario Uri Avneri
(líder de Gush Shalom, Bloque de la Paz, y autor del libro Israel sin
sionistas), superó las diez mil personas en Tel Aviv y sólo mereció 27
palabras (dentro de una nota muy larga) del matutino Haaretz, que
suele ufanarse de su "pluralismo".

Esa movilización, que recorrió la zona céntrica de la populosa urbe
(desde la plaza donde asesinaron a Yitzhak Rabin hasta la Cinemateca,
ocupando todos los carriles de la ancha avenida Ibn Gabirol), fue
promovida también por otras 20 organizaciones pacifistas, incluidos la
Coalición de Mujeres por la Paz, Anarquistas contra el Muro y el
Centro de Información Alternativa. La pancarta gigante de Gush Shalom
decía en hebreo, árabe e inglés "¡Stop asesinatos!", "¡Stop al
cerco!", "¡Stop a la ocupación!".

Entre las consignas coreadas por la densa columna se encontraban las
siguientes: "Uno no construye una campaña electoral sobre cadáveres de
niños", "Judíos y árabes no queremos ser enemigos", "Olmert, Livni y
Barak, la guerra no es un juego", "Todos los ministros del gobierno
son criminales de guerra", "Basta, basta, hablen con Hamas" y "Barak,
Barak, no te preocupes, nos encontraremos en La Haya" (en alusión a la
denuncia internacional que los organismos de derechos humanos
israelíes formularon contra su gobierno).

También proliferaron los carteles, algunos parafraseando los lemas
electorales de Barak: "Barak no es un amigo, sino un asesino" (el lema
original de campaña dice "Barak no es un amigo, es un líder"). Y,
también: "Los seis escaños de la Knesset, escaños de la guerra", en
referencia a las encuestas que muestran que desde el comienzo de la
masacre el laborismo ganó seis escaños.

La ultraderecha hostilizó la movilización durante todo el trayecto y
al llegar a la Cinemateca, donde estaban previstos los discursos, la
policía se alejó y la patota comenzó sus agresiones con palos y armas
de fuego. Hubo corridas, los provocadores se hicieron dueños de la
situación y la oratoria debió ser suspendida.

Los militantes de Gush Shalom me enviaron el texto del discurso que
debió pronunciar Avneri. "Acuso a Ehud Barak de aprovechar a los
soldados del ejército para obtener más escaños –decía, entre otras
cosas–; acuso a Tzipi Livni de abogar por la matanza para llegar a ser
primera ministra; acuso a Ehud Olmert de intentar tapar la
putrefacción y la corrupción de su gobierno con esta desastrosa
guerra" (..)

Las críticas que en todo el mundo suscitaron las acciones del ejército
israelí en Gaza dieron lugar a réplicas desde el judaísmo oficial:
"Ustedes no tienen en cuenta los misiles de Hamas que caen sobre la
población civil del sur de Israel".

Esta argumentación fue respondida por un importante referente del
pacifismo israelí en la propia Beer Sheva, una de las ciudades
afectadas por los misiles palestinos. Se trata del profesor Nevé
Gordon, director del Departamento de Política y Gobierno de la
Universidad Ben Gurión, que declaró a la periodista Amy Goodman en un
reportaje: "Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos
metros de mi casa. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un
refugio antibombas. Y aun así, creo que lo que está haciendo Israel es
una atrocidad". Gordon es uno de los tantos profesores e intelectuales
israelíes que nadaron contra la corriente y concurrieron a las masivas
demostraciones llevadas a cabo en Tel Aviv.

En esa misma ciudad de Beer Sheva, un nutrido grupo de judíos y árabes
desafió la prohibición de concentrarse durante la guerra y realizó una
protesta silenciosa. No vocearon consignas y se limitaron a portar
carteles con las leyendas "Queremos diálogo, no violencia" y "Judíos y
árabes se niegan a ser carne de cañón". El grupo me envió el texto de
la convocatoria firmada por los judíos Daniela Yudelevich, doctora
Merav Moshé y Bela Alexandrov y los árabes Sultan Abu Abied, Anuar
Hajoj y Fadi Masmara. El desafío fue reprimido y se produjeron varias
detenciones, entre ellas la de Lea Shakdiel, una judía religiosa
ortodoxa perteneciente al grupo Ierujam. El semanario en castellano
Aurora, que aparece en Tel Aviv y ha mostrado una absoluta
incondicionalidad con la guerra desatada por su gobierno, tituló así
una de sus últimas ediciones: "Tolerancia cero contra manifestantes".
Y esa misma publicación informó que en Beit Hanina, seis kilómetros al
norte de Jerusalén, la policía detuvo a todos aquellos que intentaron
levantar una carpa de la dignidad (al estilo argentino) "en honor de
los muertos en Gaza".

Estos son apenas algunos ejemplos emblemáticos. La lista completa es
absolutamente mayor. Le di prioridad a la digna tarea que realizan los
organismos israelíes de derechos humanos, pero también ha sido muy
gravitante la acción de la izquierda, que realizó centenares de actos
y movilizaciones.

En Haifa, la ciudad portuaria donde abundan las parejas mixtas y sigue
vigente el chiste (¿chiste?) de que la paz entre judíos y palestinos
sólo se logrará en la cama, los actos fueron numerosos. Los dos más
importantes tuvieron lugar en el barrio de Wadi Nisnas y en el Monte
Carmelo.

De los últimos días, quiero destacar la marcha de Tel Aviv a Jaffa
(Iafo) que congregó a unas 10.000 personas. Y en esta última ciudad,
pletórica de galerías de arte y teatros independientes alternativos,
se espera una concurrencia multitudinaria para el próximo sábado a la
noche, jornada tradicional de las grandes concentraciones en Israel.
Además los Médicos Israelíes por los Derechos Humanos están culminando
su campaña de recolección de medicinas y alimentos para ser enviados a
Gaza.

En cuanto a las elecciones, la izquierda en las últimas horas ha
volcado buena parte de sus esfuerzos a denunciar la campaña racista y
fascista de Ivette Lieberman, un miembro de la mafia rusa que llegó a
Israel después de la desintegración de la URSS y que viene obteniendo
buenos resultados en los últimos comicios liderando un partido que se
llama Israel Beteinu (Israel, nuestra casa).

En el campo de los judíos en el mundo, hay numerosas expresiones
dignas de destacar, pero por razones de espacio me limito a citar dos:
el comunicado de Apemia (Asociación por el Esclarecimiento de la
Masacre Impune de la AMIA), que aquí en Buenos Aires repudió la
masacre de Gaza, y sobre todo, el manifiesto emitido por decenas de
intelectuales y docentes universitarios judíos de Gran Bretaña, que en
sus párrafos esenciales señala: "El verdadero motivo del ataque a Gaza
es que Israel sólo desea tratar con los colaboracionistas. El
principal crimen de Hamas no es el terrorismo, sino su negativa a
convertirse en un pelele en manos del régimen de ocupación (..). Los
abajo firmantes somos todos de origen judío. Cuando vemos los muertos
y los ensangrentados cuerpos de niños pequeños, los cortes de agua, de
electricidad y de comida, recordamos el asedio del ghetto de
Varsovia".

Gerardo Liebner, historiador de origen uruguayo que reside en Tel
Aviv, fue entrevistado largamente y vía telefónica por La colectiva,
un programa radial que se emite en Montevideo. Sobre el final, Liebner
señaló: "Repudiar la política del actual gobierno israelí no es ser
antisemita, sino algo legítimo y una forma de apoyar de verdad al
futuro democrático de la sociedad israelí".

Justamente, la banalización y superficialidad con que el judaísmo
oficial acusa de antisemita a cualquiera que se atreva a confrontar
con la política oficial israelí se entremezcla hoy, sobre todo en
Buenos Aires, con algunos impresentables que se han colado en el
rechazo a la masacre de Gaza y parecen más cerca de la policía, de la
burguesía árabe menemista de Goebbels o del Medioevo, que de la
revolución socialista.

Este tema, que ahonda aún más la confusión en la sociedad, y la
demonización absoluta y total que realiza algún segmento de izquierda,
omitiendo las contradicciones y la profundidad de la lucha de clases
en el campo israelí y judío, son por ahora rubros secundarios que no
deben opacar la monstruosidad de la masacre de Gaza. Pero son temas
que existen y en etapas inmediatas deberían formar parte de la agenda
de debates sin preconceptos.

Mi posición es conocida: estoy a favor de la creación del Estado
palestino al lado de Israel y no en lugar de Israel. Y estoy por la
in-teracción de las fuerzas revolucionarias y socialistas palestinas e
israelíes. Tal como se ratificó hace pocos días en una reunión que
mantuvieron delegados del Partido del Pueblo (PC palestino), del
Partido Comunista Israelí y del Frente Democrático por la Liberación
de Palestina que preside un viejo luchador como Hawatmeh.

Esta posición –soy un revolucionario pero no puedo dejar de
admitirlo—- suele generarme sólo angustia y sentimiento de soledad.
Muchos judíos me han declarado "traidor" y no pocos compañeros de
izquierda me recriminan que ésta es una posición "funcional a los
intereses sionistas".

Repudio una y otra vez la masacre de Gaza. Pero no voy a marchar con
quienes esgrimen los mismos argumentos ("judaísmo internacional",
"sinarquía", "ratas", "apátridas") que utilizaba Felipe Romero en la
revista El Caudillo (órgano de la Triple A) y que muy poco tiempo
después usaron los militares de la dictadura cuando torturaban a los
muchos judíos que pertenecían a ERP, Montoneros y demás organizaciones
combatientes.

Paz y amistad entre Palestina e Israel. Paz con justicia, por
supuesto; no la paz de los sepulcros, ni la paz impuesta por los
ocupantes, ni la paz que le convenga al imperialismo.

Paz con justicia entre Palestina e Israel. Por el momento sólo parece
una consigna voluntarista y utópica. Pero cada día somos más.



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